viernes, 5 de junio de 2009

De comidas y bebidas

¿Quién ha dicho que en Nueva York se come mal? Sí, claro que habrá gente que coma mal, que engulla dosis excesivas de hidratos de carbono, de grasa, de azúcares. Pero el que no sigue una dieta sana, no tiene pretexto. Si come mal será por falta de voluntad, no porque escaseen en los supermercados de la ciudad alimentos ligeros, naturales y frescos. Ni sitios donde se combinan, se guisan y se aderezan con verdadera maestría.

Paseando por las calles de la urbe, el visitante va descubriendo una colección de restaurantes de rótulos diversos y cartas en las que se le ofrecen especialidades culinarias exportadas desde cualquier rincón del planeta. Cocina etiope y mexicana, vietnamita y cubana, tailandesa, japonesa, coreana, italiana... De todo hay en esta ciudad de aluvión donde se cruzan culturas, lenguajes y pieles de los cinco continentes. Casi diría que lo menos habitual son los lugares donde se expenden las famosas hamburguesas que para nosotros simbolizan el estilo típico de alimentación americana.


En la zona de Wall Street, en las calles donde se acumulan oficinas y locales comerciales, proliferan los locales de comida rápida. Pero, ¡alto!, que eso tampoco ha de identificarse con las ya mencionadas hamburguesas. No. En estos establecimientos hay varios mostradores, dedicados cada uno de ellos a un tipo de comida. El de los alimentos cocinados, listos para servirse en el plato, es, posiblemente, el más apeticible. Hay arroz con verduras, pollo con hortalizas, albóndigas, judías, espaguetis con nata, pizzas troceadas, carne en salsa, pollo asado, quesadillas, emparedados, bollos… Y también hay lechugas (lechugas verdes y rojas, escarolas, rúcula), tomates, cebolla partida, aceitunas, sandía, melón, uvas, maiz… Se puede uno montar una estupenda ensalada que aporte las energías suficientes para continuar paseando por la ciudad sin que una digestión pesada atente contra su verticalidad.

Los precios no están tirados, porque en Nueva York la alimentación es más cara que en España. Pero os aseguro que por 12 o 15 dólares se puede uno tomar un menú sustancioso y salir del establecimiento con la sensación de haber comido bien.

Otra alternativa es tomarse un tentempié en la calle, en un puesto callejero de los cientos que se hallan plantados en casi todas las esquinas y delante de las fachadas de museos e instituciones que atraen a los turistas. Uno compra un "perrito" y se sienta en un banco al aire libre o en las escaleras de un edificio centenario a zampárselo. Esta fórmula no sale cara, pero si se practica a diario puede que nuestro estómago proteste.

Si optamos por un restaurante convencional, el camarero nos sorprenderá con un hábito que aquí, en España, es inusual. En cuanto los comensales se acomodan a la mesa, el camarero coloca delante de cada uno un vaso de cristal y lo llena de agua cargada de hielo. Cada vez que el vaso se vacía, el camarero vuelve a llenarlo. Te preguntará si quieres una bebida, la cual te cobrará cara. Pero al que come con agua, este hábito le supone un ahorro en el presupuesto del viaje.


Otra sorpresa es que, si te han servido un plato abundante, puedes llevarte lo que te sobra a casa. Le dices al camarero take away, éste asiente sin fruncir el ceño y, a los pocos minutos, te coloca sobre la mesa una bolsa de plástico blanco con un envase de aluminio que contiene tus espaguetis a la carbonara o la mitad del “burrito” que no has podido comer. En estas tierras en que vivo se suele mirar mal o tachar de rácano a quien osa pedir las sobras de su menú en el restaurante, pero allí se considera lógico y sensato que tú te lleves en una bolsa lo que ya has pagado.

Además, el restaurante reduce sus residuos y los olores que desprende el cubo de basura hasta que pasa el camión a recogerla.


Foto 1. A media mañana en Little Italy, buscando un sitio para comer.

Foto 2. Puesto de comida delante del Metropolitan.
Foto 3. Desayunando en la Octava Avenida.

21 comentarios:

Paco dijo...

Da un poco de envidia ver las calles tan coloridas, y Madrid cada vez más "limpio", sólo obras y más obras.

Natalia dijo...

En algunos restaurantes de Madrid ya te ofrecen la posibilidad de llevarte lo que te ha sobrado.
Me encantó tu crónica

Mari Carmen dijo...

Pues oye, eso del take away está realmente bien porque hay veces que te ponen demasiada comida y da una penita dejarla en el plato...

Qué bonitas calles, me recuerda el colorido de las calles de cualquier ciudad europea.

Un abrazo :)

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Me parece estupendo poder llevar la comida que no has podido comerte. Recuerdo cuando niña que mis padres cuando iban a una boda, recogian lo que no podian comer porque resultaba excesivo y nos lo llevaban a los niños que habiamos quedado en casa. Era una fiesta, ya que no se comian esas cosas habitualmente. Ellos lo hacían además con agrado. Hoy quizá tengamos demás y no sabemos apreciar y despilfarramos en exceso.
Me parece muy bien que nos indiques estas cosas, así podemos cambiar el chip que tenemos de las comidas rápidas en esos lugares.
Besicos muchos niña.

Tere dijo...

A veces nos movemos por tópicos,mi hija me contó maravillas de esta ciudad y las fotos que trajo de comidas que habían hecho desmiente toda esta leyenda urbana de lo mal que se come allí.No te canses con tus crónicas de la Gran Manzana.Besos

Diana Puig dijo...

Me ha parecido muy interesante la información que nos has dado, porque para mi la comida es una de las cosas que más me preocupan cuando salgo, porques si como dos días mal me pongo mala y me siento bastanta mal- lo del agua también es interesante saberlo.
¿Sabes que yo ya comienzo a pedir la comida para llevármela a casa?, no siempre depende el timpo de comida, pero ya lo voy haciendo, me entristece cuando veo que ha sobrado mucha y que acabará en la basura.
Lo dicho muchas, muchas gracias Cecilia.
didi,.

Cornelivs dijo...

Woww, que fantastico que parece todo aquello... como me gustaria conocerlo...!

;)

Feliz fin de semana, amiga Cecilia...!

Antònia P. dijo...

Hace mucho tiempo que pido que me preparen lo que no puedo terminar aún antes de empezar a comer. El viernas pasado estuvimos en una tasca y pedimos un especial. No nos avisaron y allí había para dos veces pero bien. Pedí que lo partieran por la mitad me tomé medio y el otro envuelto en papel de aluminio me lo llevé. Me parece una costumbre muy lógica y razonable.
Una crónica muy interesante y unas fotos preciosas.

Marcelo dijo...

Así que las caras de disgusto de los mozos argentinos cuando les avisamos que nos pensamos llevar los restos es otra herencia de la Madre Patria? No lo sabía! ´La primera noche que pasé solo en N.Y. me dio un ataque de nostalgia y me metí a comer en "El nacional" un restaurante club español que estaba por la calle 19, creo. Estuve charlando con unos paisanos y me comí un sabrosísimo pedazo de tortilla, jamón y vino tinto. Y al otro día almorcé en un vietnamita de Chinatown...
Un saludo

Naveganterojo dijo...

Sera cuestion de quitarnos la verguenza y comenzar a pedir a los camareros "take away", de esa manera nos ahorramos la cena, y ellos no tiran tanta comida.
Como siempre, un placer seguir a nuestra guia por Estados Unidos.
Un abrazo

alma máter dijo...

Ay Cecilia ¡¡con las ganas que tengo yo de ir a N.York!!!!.. y ahora despué sde leerte, más todavía.

Un beso y buen fin de semana!!

Laura dijo...

Cecilia, no hay mejor cosa que viajar para eliminar estereotipos de nuestras manipuladas cabecitas. Tu post de hoy evidencia este hecho y demuestra que con una mentalidad abierta (y el hambre que entra cuando pateas las calles de una gran ciudad)es fácil encontrar algo a tu medida, e incluso darte el capricho de elegir.
Lo del perrito por la calle es una cosa de la que tengo especiales ganas, mira tú.
Un saludo

m.eugènia creus-piqué dijo...

Hay tanta variedad de restaurantes que te vuelves loca, me gusta probar la cocina que no conozco la de países lejanos, la pena de los Usa es que no tienen cocina propia a menos que te zampes el famoso pavo del día de acción de gracias, lo mejor es ir a restaurantes de cocina extranjera aunque estoy segura de que comer en Delmonicus debe ser una maravilla, por lo menos antes lo era.Un beso.

Jan Puerta dijo...

Dice un refrán que cuando uno busco encuentra siempre el lugar adecuado. Nueva York no es una excepción.
Incluso por menos… se puede comer muy bien.
Un abrazo

Miriam dijo...

Ya se ha hecho un hábito pasear contigo por NY!!
Como me gustaría comer por allí!
besos

Anita dijo...

Gracias por ilustrarnos sobre la comida en USA. A veces nos quedamos con los estereotipos "hamburgueseriles" pero seguro que NY será la ciudad más variopinta culinariamente hablando.

Muakks de regreso a tu balcón.

Isabel dijo...

Estuve unos dias por Nueva York, y efectivamente, hay de todo, y por cierto, no es tan caro, aunque la gente esta un poco loca. Un beso

Carmen dijo...

Lo que tengo claro, querida Cecilia, que cuando vuelva a Nueva York me pasaré por tu blog ya que das una información interesantísima y útil. Y estoy de acuerdo contigo en el sentido de que allí encuentras la cocina de todos los países del mundo. Otra cosas son los precios. La comida de menú está muy cerca de los precios de Madrid y los buenos restaurantes aquí también se han puesto por las nubes.
Un beso

Merche Pallarés dijo...

Pues sí se come muy bien en N.Y. Recuerdo tambien--para que veas el mestizaje y la convivencia pacífica que se da en esa gran ciudad-- que una vez fui a un restaurante sirio, donde nuestra camarera era israelí casada con un pintor gallego. De lo mas normal. La comida, por cierto, exquisita. Besotes, M.

Merche Pallarés dijo...

Por cierto, lo de llevarte lo que sobra a casa me parece de lo mas normal y justo. Lo hago a menudo. Así al dia siguiente ya tengo la comida preparada. Una gozada. Besotes de nuevo, M.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Siempre, en toda ciudad, lo mejor para comer es dejarse guiar por quien conozca los sitios menos turísticos.