jueves, 23 de abril de 2020
Más libros, por nuestra salud
martes, 21 de abril de 2020
Tiempo de libros
Este año no habrá ventas masivas en las calles, no habrá encuentros con los autores de moda, no habrá lecturas colectivas de El Quijote. Pero el encierro no nos impedirá hablar, elogiar, recomendar libros. Y leerlos, por supuesto.
En este periodo de bibliotecas y librerías cerradas, podemos explorar nuestras estanterías. Seguro que en ellas encontramos una novela, un tratado de historia, un poemario, una colección de relatos que, aunque lo leímos hace ya unos años, nos apetece volver a leer. Igual tenemos un libro que compramos justo antes del confinamiento, o que nos regalaron en navidades y estaba a la espera de que nos sobrara un poco de tiempo libre para abrirlo.También están los títulos clásicos, los libros que nuestros hijos usaron en el colegio. Y esos libros escondidos detrás de los más modernos de los que no recordamos ni cómo ni cuándo cayeron en nuestras manos.
Es el momento de leer y releer. La imposibilidad de salir a la calle a pasear, de citarnos con los amigos para disfrutar de la primavera, de acudir a un acto social o cultural, las horas que ahorramos en los trayectos ahora que trabajamos en casa, la estancia prolongada en el hogar nos proporcionan una dosis mayor de tiempo libre que no debe convertirse ni en ratos de aburrimiento ni en parálisis personal.
Es tiempo de libros.
Sea cual sea el género elegido, sean cuales sean nuestras aficiones o preferencias, con un libro entre las manos (de papel o electrónico, los dos valen) no sólo matamos el rato, sino que disfrutamos, aprendemos, soñamos, viajamos, descubrimos, nos emocionamos, nos enfadamos, nos reímos.
Con un libro las horas de encierro son más livianas y el espacio de nuestra habitación puede convertirse en una selva, un castillo, una playa, una cueva, un vagón de tren que atraviesa el desierto o la cápsula de una nave que se ha disparado hacia otro planeta.
domingo, 22 de marzo de 2020
Las amigas lectoras
Anulamos la convocatoria cuando nos dimos cuenta del calibre de la pandemia y de la imposibilidad de movernos de casa.
Pero ahora hablamos por whatsapp. Charo configuró un grupo en el que hasta ahora hablábamos sobre todo de citas, confirmábamos fechas, horas y lugares cuando en la biblioteca no estaba disponible nuestra sala, nos asegurábamos del título del libro que nos tocaba para el próximo mes, nos referíamos a alguna lectura que nos estaba gustando especialmente.
Ahora hemos ampliado el temario.
Nos mandamos mensajes de aliento, textos preciosos de nuestros autores admirados, canciones inmortales, enlaces a webs que contienen cuentos universales o que nos permiten visitar los museos mas importantes del mundo, vídeos de poetas declamando, fotos de nuestras plantas domésticas, de los rincones donde cada una guarda sus apuntes y los libros pendientes de leer, de los árboles que vemos desde la ventana.
Estamos unidas, apoyándonos, confortándonos, riendo a veces, quejándonos otras. Pero estamos unidas.
Los libros seguirán enganchándonos, nuestra pasión por la lectura nos llevará un lunes al mes a reunirnos en la biblioteca. Pero en estos días estamos aprendiendo a quererenos más como amigas.
Con mi cariño para Ana, Araceli, Carmina, Charo, Josefina, Maite, María Jesús, Nati, Nieves, Pilar, Rosa.
Las plantas de Araceli
El guindal que ve Josefina
El rosal de María Jesús
domingo, 3 de abril de 2011
La realidad ¿es arte?
Por la calle de la izquierda, camino del bar, viene Benjamín caminando desde su calle. |
viernes, 25 de marzo de 2011
Viene la noche. Sitios reales. (2)
domingo, 20 de marzo de 2011
Viene la noche. Tetuán, el barrio. (1)
¿Conocerá Benjamín la historia de esta calle, que dista alrededor de 500 metros de la de Wad Ras, en la que él habita?
Bravo Murillo debe su nombre al ministro de Isabel II que emprendió la tarea de traer agua potable a la ciudad desde un río que discurre por el norte de la provincia. A principios del siglo XIX esta vía era la carretera de Francia. Por ella circulaban los viajeros que iban hacia el norte de la península y hacia los países europeos. O hacia los pueblos de Fuencarral o de Colmenar Viejo.
En 1860 las tropas del general O´Donnell, que venían de Marruecos, donde habían obtenido una victoria sonada sobre los nativos sublevados en Tetuán, levantaron sus tiendas junto a la carretera, en terrenos que pertenecían al consistorio de Chamartín de la Rosa. Al asentamiento se le dio entonces el pomposo nombre de Tetuán de Las Victorias. En años sucesivos el entorno se llenó de merenderos, tenderetes, casitas humildes, talleres de reparación, chatarrerías…. Hasta una plaza de toros se construyó en las inmediaciones.
En los márgenes de la carretera se abrieron callejas, donde se avecindaron familias trabajadoras de pocos recursos. En 1929 recibieron con alborozo el metro, cuando la línea 1, Cuatro Caminos-Sol, se extendió hasta Tetuán. Sobre todo los que trabajaban en el centro de la capital. En 1948 la barriada se escindió del municipio de Chamartín de la Rosa y fue anexionada al de Madrid, lo que multiplicó su población, sus inmuebles y sus negocios.
En el margen occidental de Bravo Murillo quedan todavía caserones antiguos, de traza modesta y calidad dudosa, aunque también se han levantado cientos de edificios modernos cuyos precios no son ya tan asequibles para los bolsillos menos pudientes. En la vertiente oriental, las viviendas menos ostentosas conviven con los inmuebles de lujo y las torres de oficinas de alto nivel, ubicadas la mayoría en la zona conocida como AZCA.
Quizás Benjamín ya no transite por estas calles. Al fin y al cabo, los hechos que narra el libro que leemos, Viene la noche, de Oscar Esquivias, se remontan a las navidades del año 2006. Además, todavía ando por la página 200 de la novela, cuando la amante de Benjamín, Clarita, se ha ido a vivir a la costa con su hija. Igual Benjamín también se ha mudado de barrio. Igual ha sufrido un síncope a causa de su mal talante. Igual Teresa se ha cansado de hacerle las cenas y le ha puesto de patitas en la calle. Todo puede ser.
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Bravo Murillo, dirección Tetuán. En la orilla derecha se ve la torre de la iglesia de San Antonio, a la que acude Benjamín con Teresa. |
sábado, 19 de febrero de 2011
Chamberí en blanco y negro
La tienda de la foto sigue existiendo hoy día, aunque ha cambiado de contenidos y de colores.
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Tienda de ultramarinos de Santa Engracia 55, 1914 |
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Plaza de Chamberí, tenencia de alcaldía |
martes, 30 de noviembre de 2010
Mujeres esclavas
La mujer no congenia con Griet pero el hombre, que es un pintor famoso, aprecia en ella cualidades en relación con el manejo de las pinturas y los colores. Así que le pide que, después de sus faenas domésticas, le ayude a mezclar las materias primas. Griet adora al pintor y se presta a doblar su actividad laboral, aunque no pierde su recato hasta que éste le pide que pose para él con unas perlas que pertenecen a su mujer.

¡Pobres chicas todas esas que, a lo largo de muchos siglos, tuvieron que renunciar a su formación, al desarrollo de sus talentos innatos, a sus esperanzas de disfrutar de la existencia, a su alegría, a su salud, a sus ratos de diversión para dedicarse a trabajar, a ganar un salario para mantener a su familia!
Cuando se habla de la incorporación de la mujer al trabajo, y se cita el siglo XX como el momento en el que cambia las labores domésticas por la actividad laboral remunerada, se comete una injusticia con las mujeres que siglos atrás arrastraron vagones en las minas, labraron los campos y recogieron las cosechas o trabajaron en hogares ajenos, como hizo Griet, dejándose la piel, el corazón y la salud a cambio de un salario exiguo que apenas les permitía sobrevivir. Y mucho menos disfrutar de la vida o cultivar sus dotes artísticas o sus capacidades sociales.
El recuerdo de esas mujeres que tanto trabajaron en un mundo en el que ellas no contaban para casi nada, es lo que me queda de la lectura de esta novela.
jueves, 23 de septiembre de 2010
Los libros no son enemigos de los libros
No son éstos, los libros para leer en soporte digital, enemigos de los libros de papel porque los que ya gozamos de las ventajas de un aparatito de lectura no hemos abandonado los volúmenes con hojas y letra impresa, sino que compatibilizamos el uso de uno y de otros. Cuando sales de viaje, cuando te trasladas en autobús o tren hasta tu centro de trabajo, cuando quieres leer una obra de cientos de páginas, el soporte digital es idóneo: pesa poco, abulta poco, se transporta en un bolso o en un maletín, se adapta a cualquier situación... Poseer un libro electrónico no te priva de pasarte por la biblioteca de cuando en cuando a buscar un libro determinado, ni de acudir a la librería a comprarte una novela que quieres tener en tu estantería porque supones que la releerás en el futuro o se la vas a prestar a tus amigos o a tus familiares.

Los aficionados al libro siempre han (hemos) preferido las librerías de más reducidas dimensiones donde hay uno o dos libreros que son capaces de darte un consejo cuando dudas sobre una obra o dialogar unos minutos contigo sobre un autor de tu gusto. Esas librerías, amenazadas por los macroalmacenes, según cuenta el artículo referido, no están amenazadas por las nuevas tecnologías. Mucho menos, creo yo, si esas librerías se apuntaran al comercio de e-books, instalando en sus locales los dispositivos necesarios para vender obras en formato digital o, incluso, para imprimir un ejemplar de la obra requerida por el comprador. (Los dispositivos existen, como se ve en esta noticia del año pasado).
"Resulta, finalmente, que la ficticia Fox Books, y las grandes superficies a las que representa en la película Tienes un e-mail, no acabaron con el mundo occidental tal y como se lo conoce. Es cierto, cerraron muchas pequeñas librerías. Pero en los años recientes han abierto muchos nuevos comercios, para cubrir el hueco que están creando las grandes superficies que cierran ya a un ritmo imparable. Por ejemplo, desde hace un año, Washington alberga dos nuevas librerías de segunda mano, Kulturas, regentadas por el matrimonio conformado por Andrew McDonald e Irene Coray."

Si os gustan los libros, no dejeis de ver el artículo en cuestión.
domingo, 29 de agosto de 2010
Memoria de Clara Campoamor

El sufragio de la mujer suscitó una encendida polémica en las Cortes Constituyentes de la República. Clara Campoamor, licenciada en Derecho, fue la mayor defensora de un derecho del que carecía la mitad de la población española adulta. A los argumentos de sus oponentes, que alegaban que las mujeres usarían sus votos para robustecer a los partidos de derechas y a las facciones antirrepublicanas porque acatarían sin cuestionarlos los mandatos de sus confesores, Campoamor contestaba pidiendo instrucción para ellas. Si se les permitía educarse, ellas podrían decidir por sí mismas, sin aceptar manipulaciones ni consejos de sus padres, sus maridos o sus asesores religiosos.
También reclamaba la diputada Campoamor el divorcio, el reconocimiento legal de los hijos habidos fuera del matrimonio, la igualdad de sexos, la protección de la infancia y de la maternidad… En fin, toda una colección de derechos que se merecían, no sólo las mujeres, sino todos los ciudadanos españoles de entonces. Derechos que los gobiernos republicanos tratarían de incorporar a su legislación, con mayor o menor éxito.
“Aislada de todos mis correligionarios y mis afines en ideas de la Cámara, combatida con animosidad por todos (…) sostenida solo por la minoría socialista, que a más de votar defendió la concesión, y por algunas personalidades aisladas, sufrí arañazos y heridas en el trance, pero logré ver triunfante mi ideal. Todo lo doy por bien sufrido”, escribe a cuenta de la votación que concluyó con la aceptación legislativa del voto de las mujeres.

Campoamor consideraba que su partido se había rebajado a ser “un triste colaborador de esas derechas, republicanas de rotulación”, que contravenían la tarea política a la que ella se dedicaba. Y ¡cuánta razón tenía! Porque el partido de Gil Robles se sumó al año siguiente al levantamiento militar franquista, que atentó y destruyó el régimen legal republicano, votado por los españoles en unas elecciones democráticas. (Si bien su pecado, el de Gil Robles y los suyos, fue castigado con el desprecio por parte de los vencedores de la guerra civil). Clara Campoamor se marchó de España cuando estalló la contienda. En 1938 se instaló en Argentina. Y nunca regresó a su país, si bien lo intentó en algún momento, antes de fallecer en 1972.

Si hay una vida posterior a la vida real, como decía Jorge Manrique, si hay vida mientras haya memoria de los logros de una persona, Clara Campoamor sigue viva en España. Al menos para quienes sabemos lo que la debemos a ella, lo que le deben las mujeres y le debe todo el país.
Y si quereis saber más de Clara, encontrareis más datos en la wiki o en este sitio.
domingo, 1 de agosto de 2010
En África con ‘la que narra’
Tiempo después, ‘la que escucha’ se convierte en ‘la que narra’. Sus primeros relatos surgen de su boca, en la inmensidad de la sabana, para deleitar al hombre que ama. Luego, cuando ya envejece en un país tocado por el frío, la narradora vuelca sus historias en hojas de papel para legárselas a lectores que todavía no habían nacido cuando ella empuñaba la pluma.
Tuvieron todas ellas la suerte de encontrar paisajes todavía no devastados por la mano del hombre blanco, por su ambición y sus perversas gestiones al frente de los países que cayeron en su poder. Y supieron apreciar a sus gentes y sus formas de vida naturales, aunque a veces fueran víctimas de la hostilidad y el temor de los aborígenes. Y aún más de los propios colonos, como se lee en el libro de Cristina.

“La comunidad blanca que habitaba en Kenia nunca simpatizó con su esnob y presuntuosa vecina de las tierras altas. Karen Blixen les parecía una mujer excéntrica que se tomaba demasiadas libertades con sus sirvientes. Cuando se enteraron de que pretendía fundar una escuela para los kikuyus pusieron el grito en el cielo. Aquellos colonos apenas tenían contacto con los trabajadores africanos, a los que trataban como esclavos o en un tono paternalista, como si fueran niños.”
sábado, 19 de junio de 2010
Adiós, Saramago

Recupero estas palabras de Saramago ahora que se marcha. Él era un escritor comprometido, un hombre que denunciaba la injusticia del mundo que le tocó, las contradicciones de la sociedad supuestamente civilizada, el abuso de los fuertes sobre los débiles. Era un escritor capaz de definir en sus personajes las debilidades del ser humano, sus angustias internas y sus facultades para superar las derrotas sentimentales y físicas infligidas unas veces por su entorno, otras por sus propias carencias, por sus errores y sus ofuscaciones.
Descubrí a Saramago con "Memorial del convento" y "El evangelio según Jesucristo". Fui leyendo, a partir de entonces, todos los libros que él firmaba. He sentido miedo, vértigo, angustia, ternura, coraje, compasión, rabia con sus personajes. He logrado, mejor dicho, Saramago ha logrado que me metiera en su piel y en su corazón.

Adiós, maestro. Adiós, Saramago
sábado, 1 de mayo de 2010
Los hombres malos de Connolly

En las primeras novelas de Connolly, la acción discurre con la precipitación de una película, las escenas sangrientas son escabrosas y repugnantes, las agresiones y las muertes son múltiples, y el poder de los asesinos resulta excesivo tanto por la capacidad de éstos overse de un lado a otro a velocidad de vértigo, como por su talento para hallar a sus víctimas y sacrificarlas sin que nada o nadie interfiera en la tragedia.
El protagonista de las novelas de Connolly es Charlie Parker, un policía que ahora actúa como detective privado, y que arrastra consigo el enorme trauma de haber visto muertas de una forma terrible a su mujer y a su hijita de tres años. El crimen se comete en las primeras páginas de "Todo lo que muere". Parker, hijo de un policía que perdió la cabeza, mató a dos chicos y se suicidó en su casa, trata de vivir sobreponiéndose a la pérdida de su familia con el objetivo fundamental de encontrar al asesino que se conoce como El Viajante.
"Los hombres de la guadaña" es la penúltima novela que se ha publicado de Connolly en castellano. En sus páginas, Parker adopta un papel secundario, dejando el protagonismo a su amigo Louis, el chico negro de la cárcel al que Gabriel quiere adiestrar para convertirlo en una máquina de matar. Louis y su amante, Angel, han ayudado a Parker en algunos casos y ahora son ellos los que necesitan su apoyo.

¿Somos como somos porque nacemos predeterminados o son las circunstancias las que condicionan nuestro comportamiento, nuestras virtudes y nuestros vicios? ¿Nacemos bondadosos o perversos, tolerantes o intransiguentes, pacíficos o revoltosos? ¿O nos va moldeando el carácter y las inclinaciones el ambiente, la educación, la familia, el entorno social, los traumas que padecemos, la influencia de los amigos?
Los genes determinan nuestros rasgos físicos, de eso no hay duda. Pero ¿determinan también nuestras tendencias psiquicas y sociales? Psicólogos y sociólogos debatirían muchas horas sobre estos temas. Cualquier persona podría aportar ejemplos cercanos, casos prácticos con los que ilustrar su propia teoría. Unos dirán que nacemos con unas cualidades y carentes de otras, otros aportarán una frase lapidaria sobre la fuerza del destino, más potente que la voluntad humana. Y otros apostarán por una combinación entre la genética y las circunstancias, o sea, que nacemos con las semillas de ciertos talentos, destrezas y comportamientos que pueden florecer si las cultivamos o desaparecer si nada o nadie provoca su desarrollo.
Para quienes quieran saber más de autor y novelas, os recomiendo La Bitacora del Tigre, el blog de un profesor de Navarra que se lee con gusto y facilidad.