viernes, 24 de diciembre de 2010

Periodista Gabilondo

En este mundo actual de los medios de comunicación hay individuos de todas las clases y las calañas, desde los depredadores que acosan y sacrifican a los seres humanos que se les ponen a tiro para extraer lo que ellos consideran una noticia o una "exclusiva", hasta los jóvenes con ilusiones todavía intactas, que se pasan diez o doce horas trabajando en todo lo que les mandan por un sueldo que apenas roza el salario mínimo interprofesional, para provecho de las empresas y de otros periodistas "lumbreras" que se llevan la pasta, la fama y las prebendas.

Hay en esta profesión gente íntegra, que lucha contra los intereses de su medio procurando contar la verdad sin tendenciosidad, sin cortapisas y sin conseguirlo todas las veces, hay gente mediocre que se conforma con ir haciendo lo que se le pide y cómo se le pide con tal de ganarse un sueldo que necesita para sobrevivir, hay profesionales decepcionados, los hay ambiciosos y rastreros, los hay utópicos, los hay malignos, los hay pelotas, los hay valientes...

Y también los hay especiales. Periodistas que tienen un don para la comunicación, que poseen inteligencia suficiente para cumplir su papel con eficacia, para congeniar con su audiencia, aportándole datos sobre lo que desea saber y obligándola a reflexionar, para extraer la sustancia de la información que trata, para lograr la confidencia de su interlocutor en una entrevista, para darle un tinte de dignidad y servicio público a la profesión que ejerce.

Sí, estoy hablando de Iñaki Gabilondo. Uno de los mejores y más válidos representantes del periodismo actual en España.

Ayer terminó su programa en CNN+ clamando por la solidaridad y la resistencia a la resignación y a la anestesia colectiva, y agradeciendo a cuantos hicieron posible el funcionamiento de un medio de comunicación condenado a cerrarse.

Su último invitado fue el juez Baltasar Garzón que reclamaba la independencia del sistema judicial.

El poder político y económico relegará a los rincones a quienes pronuncien o busquen una verdad que pueda perjudicar a quienes lo detentan. Pero la verdad seguirá existiendo y, antes o después, alguien la sacará a la luz. Se llame Gabilondo, se llame Garzón o se llame Gumersindo.




lunes, 20 de diciembre de 2010

Marisela

Sabía que la iban a matar y se quedó allí, frente al palacio de gobierno, en cuyas dependencias no fue recibida cuando ella, una madre valiente, acudió a protestar porque el asesino de su hija, de 16 años, había salido sin condena de la cárcel.
Anoche pusieron en la televisión el vídeo de su muerte, una muerte anunciada, como expresaría García Márquez, una muerte en palacio, como escribe Lydia Cacho hoy mismo.

Lydia lo expresa con la cercanía y el dramatismo que la han convertido en una abanderada de la lucha contra los asesinos, múltiples y frecuentes, de Ciudad Juárez. Lydia conoció a Marisela, como a otras muchas madres, hermanas, hijas de mujeres asesinadas impunemente en México. Así que adjunto el enlace. Y un fragmento del artículo.

"Hace 15 años que viajo a Chihuahua; he documentado la ignominia de los malos y el poder de la sociedad civil, marché cruzando el puente y los parques al lado de mujeres valientes como Marisela. Aprendí a seguir creyendo a pesar de todo; descubrí de lo que es capaz una madre cuando su hija ha desaparecido, y aprendí que todas somos un poco madres de todas las niñas mexicanas. Nunca, en toda mi vida, he visto a una comunidad tan capaz de sobrevivir al dolor, tan unida a pesar de sus diferencias, tan fuerte para no darse por vencida, como Chihuahua y su Ciudad Juárez. En esa tierra he conocido a las mujeres más valientes, a los hombres más solidarios, poetas y académicos, periodistas y obreros. Secando las lágrimas con periódicos, con las manos unidas, nadie se dará por vencido en Chihuahua, eso quedó claro durante el sepelio de Marisela. Más allá de la indignación, de la ira, de la desesperación de este caso, la pregunta es: ¿cuándo los gobernantes de México tendrán la valentía y fortaleza de estas mujeres?"


Y estos son vídeos del terrible asesinato en directo. Si al menos esto sirviera para que los gobernantes, avergonzados, empezaran a perseguir a los asesinos.....



sábado, 11 de diciembre de 2010

Palomares en Wikileaks

Algunos informes de Wikileaks puede que rayen en el cotilleo. Puede que otros no desvelen nada que no se supiera o sospechase ya. A quien lee la prensa con cierta asiduidad no creo que le sorprendan determinados comportamientos de los gobernantes árabes con respecto a Irán o ciertas opiniones de los dirigentes estadounidenses respecto a los políticos españoles. Pero hay otros informes que ponen los pelos de punta.

La contaminación de Palomeras después de cuarenta y cuatro años y el desentendimiento del gobierno del país que dejó caer sobre tierra levantina material radioactivo son de esos temas que tenemos derecho a conocer, con todos los detalles anexos, los ciudadanos de a pie. Y ahora, gracias a Wikileaks, los conocemos.

Se han publicado reportajes sobre el asunto. Copio la entrada de uno de ellos, fechado en julio de 2007. 

El 17 de enero de 1966, el cielo de Palomares (Almería) vivió el mayor accidente con armas nucleares sobre población civil de la historia. Un bombardero estadounidense colisionó en vuelo con el avión- nodriza del que repostaba. Cayeron cuatro bombas termonucleares, más potentes que las de Hiroshima. Dos fueron recuperadas intactas y dos liberaron parte de la carga. Aunque parezca increíble, el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat) acaba de concluir el primer gran análisis detallado de la radiación en Palomares. No hay riesgo para la salud, pero la zona contaminada ha pasado de 90.000 metros cuadrados a 300.000 por el descubrimiento de una gran bolsa de contaminación radiactiva.

Wikileaks nos informa (nos descubre a todos) que el gobierno de Obama no se implica en la limpieza de los restos envenenados que dejaron allí sus antecesores, a pesar de las peticiones reiteradas de los ministros españoles. Que hace oídos sordos a un problema del que fue responsable el país que amparaba la dictadura franquista, un problema que, al parecer, no puede resolverse sin la intervención de la maquinaria estadounidense. 

No sé si esta filtración servirá para que EEUU cambie de actitud pero de lo que estoy convencida es de que tenemos derecho a saber lo que está ocurriendo en nuestro entorno, vivamos en Valencia, en Madrid o en Canarias.
Si quereis leer el reportaje, pinchad aquí. 

P.D. Los de Palomares dicen que sólo quieren olvidar. ¿No quieren que se limpie el terreno de radioactividad?

miércoles, 8 de diciembre de 2010

John Lennon

Cuando nos apostamos frente al edificio que hace la esquina entre la 72 street y Central Park West me di cuenta de que los más jóvenes no habían nacido todavía cuando en aquella acera, frente a la puerta del edificio, fue asesinado John Lennon, un líder musical al que todos, jóvenes y mayores, admiramos por igual. Porque han pasado ya treinta años de aquella tragedia. Parece que fue ayer cuando un loco con pistola se cargó al creador, pero han pasado treinta años.

Pienso ahora, al ritmo de una de mis canciones preferidas, que si Lennon hubiera sobrevivido al embate del loco y de sus balas, serían muchas más, docenas quizás, las composiciones musicales que habría inventado para regocijo de quienes disfrutamos con sus obras. Pienso que el loco, además de segar una vida, lo cual nunca tiene excusa, acrecentó su fechoría privándonos de esas músicas que nunca llegaron a salir de la cabeza o del corazón de John.

Un delito equiparable a quienes asesinaron a García Lorca o a Miguel Hernández, impidiéndoles materializar una gran parte de la obra que habrían realizado si aquellos salvajes no hubieran torcido su destino con su implacable afán de acallar voces contrarias a su ideología.

Nos queda el consuelo de los versos y de la música. Y nos lo aplicamos como bálsamo contra la indignación.

martes, 30 de noviembre de 2010

Mujeres esclavas

Griet empieza a trabajar como criada en casa de una familia católica y acomodada de Delft, la ciudad en la que vive. Griet procede de la parte protestante, y se ve forzada a servir porque su padre ha perdido el trabajo y la familia no tiene medios para subsistir. La casa a la que ha sido destinada requiere grandes esfuerzos por parte de las criadas, Griet y otra mujer que se ocupa de enseñarle sus tareas: lavar la ropa, comprar en el mercado, cuidar a los niños... En la casa vive un matrimonio, una suegra y seis o siete niños pequeños.

La mujer no congenia con Griet pero el hombre, que es un pintor famoso, aprecia en ella cualidades en relación con el manejo de las pinturas y los colores. Así que le pide que, después de sus faenas domésticas, le ayude a mezclar las materias primas. Griet adora al pintor y se presta a doblar su actividad laboral, aunque no pierde su recato hasta que éste le pide que pose para él con unas perlas que pertenecen a su mujer.

La situación de la mujer en la sociedad europea del siglo XVII, las fórmulas de comportamiento exigidas a las jóvenes protestantes (la religión siempre imponiendo sumisión y sacrificios a las mujeres), la esclavitud de las chicas pobres en las casas de los pudientes, subyacen tras la anécdota de esta novela, "La joven de la perla", de Tracy Chevalier, cuyo argumento nos presenta al pintor Vermeer encandilado por los encantos de una pobrecita fregona a la que él explota y utiliza sin ayudarla, a cambio, a salir de su miseria.

¡Pobres chicas todas esas que, a lo largo de muchos siglos, tuvieron que renunciar a su formación, al desarrollo de sus talentos innatos, a sus esperanzas de disfrutar de la existencia, a su alegría, a su salud, a sus ratos de diversión para dedicarse a trabajar, a ganar un salario para mantener a su familia!

Cuando se habla de la incorporación de la mujer al trabajo, y se cita el siglo XX como el momento en el que cambia las labores domésticas por la actividad laboral remunerada, se comete una injusticia con las mujeres que siglos atrás arrastraron vagones en las minas, labraron los campos y recogieron las cosechas o trabajaron en hogares ajenos, como hizo Griet, dejándose la piel, el corazón y la salud a cambio de un salario exiguo que apenas les permitía sobrevivir. Y mucho menos disfrutar de la vida o cultivar sus dotes artísticas o sus capacidades sociales.

El recuerdo de esas mujeres que tanto trabajaron en un mundo en el que ellas no contaban para casi nada, es lo que me queda de la lectura de esta novela.

domingo, 17 de octubre de 2010

De Obama y los ultras de estas latitudes

Desde el primer día de la primera semana, desde antes de que se produjera el acto de posesión, al presidente Barak Obama le acosan sus enemigos. ¿Cómo van a consentir los estadounidenses blancos, religiosos, conservadores, que apoyaron a los Bush y a Reagan, que un político medio negro y de ideas altruistas gobernase su país, el país que conquistaron sus antepasados a golpe de rifle y bibliomanía?

Su país está en declive, piensan los seguidores de Palin, del Tea Party, los amigos de la asociación del rifle, los instransigentes, los que justifican la limpieza de nativos que sus antepasados hicieron cuando les conquistaban las feraces tierras del far west a los salvajes indios, los que se inflaman de ira cuando ven la cantidad de rostros oscuros que transitan por las calles de sus pueblos y ciudades, los que se creen que América (entendiendo América sólo como lo que los demás conocemos como Estados Unidos y excluyendo Canadá, México, la América Central y la del sur) es la tierra señalada por el dedo de su dios para liderar el mundo actual, los que se creen bendecidos por las divinidades y con venia del destino para imponer en el resto del planeta sus criterios políticos y sus intereses mercantiles.

Obama está traicionando su imperio con esos afanes de igualitarismo que le hicieron concebir una ley para otorgar asistencia sanitaria a todos los estadounidenses, incluidos los pobres y los inmigrantes, o con su mensaje antibelicista y de convivencia social.

En un reportaje desde Miami, Antonio Caño, cuenta que "(....) males que son achacables a la Administración anterior, como la crisis económica o la guerra de Afganistán, se atribuyen hoy a Obama, a quien, sin embargo, se le niegan méritos tan evidentes como los de haber evitado la catástrofe financiera que se cernía sobre el país o el de haber restablecido las buenas relaciones de Estados Unidos con sus aliados y sus principales competidores internacionales".

En el resto del planeta a Obama se le ve con otros ojos, a pesar de que su gestión no sea tan magnífica como se esperaba (recuerdo muchas críticas cuando se le concedió el Nobel de la Paz, y muchas decepciones cuando su ley sanitaria no alcanzó el éxito por el que tanto lucharon él y su administración), Obama dista mucho de ser el vaquero campechano y casi ignorante que le precedió en la Casa Blanca, Obama no es un palurdo con el que puedan identificarse los palurdos a los que complace votar a gente "que es igual que ellos" Obama no ha emprendido ninguna guerra para demostrar la primacía del poder yanqui (aunque tampoco puede acabar las que provocó Bush) ni planta las botas encima de una mesa para demostrar que es el amo del mundo.

El movimiento del Tea Party resulta temible a los ojos de la mayoría de los europeos, que miran con temor hacia dentro porque en su interior se escuchan voces de personajillos de ideario ultraderechista, que predican xenofobia, homofobia y clasismo, que detestan la multiculturalidad y la convivencia interracial, que añoran a los peores dictadores de la historia, que apelan a la religión para justificarse (aunque no hay ningún libro sagrado que avale la tiranía que pretenden) y ganarse la adhesión de los sectores más rancios de su iglesia. La Palin, tan torpe, tan zafia, tiene sus admiradores en otros países.
Y eso a algunos nos produce temblores.


jueves, 23 de septiembre de 2010

Los libros no son enemigos de los libros

Los grandes almacenes de libros están en declive. Las pequeñas librerías, en cambio, las que sobrevivieron a la apertura de las tiendas de varios pisos, se mantienen e, incluso, recuperan su clientela y sus adeptos. Esto leo en un artículo que hoy publica El País, en el que se mencionan los libros de papel y los libros digitales.

No son éstos, los libros para leer en soporte digital, enemigos de los libros de papel porque los que ya gozamos de las ventajas de un aparatito de lectura no hemos abandonado los volúmenes con hojas y letra impresa, sino que compatibilizamos el uso de uno y de otros. Cuando sales de viaje, cuando te trasladas en autobús o tren hasta tu centro de trabajo, cuando quieres leer una obra de cientos de páginas, el soporte digital es idóneo: pesa poco, abulta poco, se transporta en un bolso o en un maletín, se adapta a cualquier situación... Poseer un libro electrónico no te priva de pasarte por la biblioteca de cuando en cuando a buscar un libro determinado, ni de acudir a la librería a comprarte una novela que quieres tener en tu estantería porque supones que la releerás en el futuro o se la vas a prestar a tus amigos o a tus familiares.

Por eso y porque el soporte digital no está demasiado extendido entre la gente de la calle (teniéndose en cuenta, además, que los lectores asiduos no significan un porcentaje muy amplio de la población), considero que los e-books no suponen un peligro para los ejemplares impresos. Otra cosa distinta es que las megalibrerías tengan que cerrar porque no hacen un negocio tan lucrativo como hace unos años. Ese declive es fácil de entender.

Los aficionados al libro siempre han (hemos) preferido las librerías de más reducidas dimensiones donde hay uno o dos libreros que son capaces de darte un consejo cuando dudas sobre una obra o dialogar unos minutos contigo sobre un autor de tu gusto. Esas librerías, amenazadas por los macroalmacenes, según cuenta el artículo referido, no están amenazadas por las nuevas tecnologías. Mucho menos, creo yo, si esas librerías se apuntaran al comercio de e-books, instalando en sus locales los dispositivos necesarios para vender obras en formato digital o, incluso, para imprimir un ejemplar de la obra requerida por el comprador. (Los dispositivos existen, como se ve en esta noticia del año pasado).

"Resulta, finalmente, que la ficticia Fox Books, y las grandes superficies a las que representa en la película Tienes un e-mail, no acabaron con el mundo occidental tal y como se lo conoce. Es cierto, cerraron muchas pequeñas librerías. Pero en los años recientes han abierto muchos nuevos comercios, para cubrir el hueco que están creando las grandes superficies que cierran ya a un ritmo imparable. Por ejemplo, desde hace un año, Washington alberga dos nuevas librerías de segunda mano, Kulturas, regentadas por el matrimonio conformado por Andrew McDonald e Irene Coray."

No sé si esas librerías, las de segunda mano, las que ofrecen libros descatalogados y libros baratos, han notado una bajada de sus compras pero sí he detectado que en la Cuesta de Moyano, donde hay varias casetas de libros viejos que funcionan todo el año, en la Feria del Libro Antiguo, que se celebra en mayo en el paseo de Recoletos, y en las librerías de segunda mano de Madrid, siempre hay gente viendo los libros, revolviendo en las pilas y en los estantes, buscando algo o esperando una sorpresa, un libro que no encontraría en los grandes comercios del sector, donde las novedades ocupan mostradores y almacenes, donde hay cientos de ejemplares de un novelista de moda, por mala calidad que tengan sus textos, y no puedes comprarte "La tía Tula", de Unamuno o una obra de un autor que no fue publicitado en los medios de comunicación.

Si os gustan los libros, no dejeis de ver el artículo en cuestión.

domingo, 29 de agosto de 2010

Memoria de Clara Campoamor

Clara Campoamor preside una plazoleta del centro de Madrid, frente a la fachada del Centro Cultural Conde Duque. Cuando se inauguró el busto de bronce, en el año 2006, las autoridades competentes y los medios de comunicación afines hicieron hincapié en la paradoja de que Campoamor, siendo militante de un partido con visos derechistas, el Radical de Alejandro Lerroux (que fue aliado de la CEDA de Gil-Robles en el gobierno del bienio derechista de la República, entre 1933 y 1935) lograse para las mujeres españolas el derecho al voto que le negaban un montón de diputados republicanos, entre ellos la socialista Victoria Kent.

En una época de tremendo analfabetismo, cuando la mitad de las mujeres españolas no sabían ni leer ni escribir, las figuras femeninas eran simples excepciones en el panorama social y cultural. Las poquísimas mujeres que habían estudiado y que se esforzaban en sus labores creativas (la pintora Maruja Mallo, por ejemplo) tenían que aguantar que se les colgasen todos los sambenitos posibles para desacreditarlas. Las gentes de “orden” las tachaban de locas o extravagantes, de feas o de contrahechas, de descocadas o de indecentes, de cualquier cosa que minase su prestigio y sus posibilidades de prosperar.

El sufragio de la mujer suscitó una encendida polémica en las Cortes Constituyentes de la República. Clara Campoamor, licenciada en Derecho, fue la mayor defensora de un derecho del que carecía la mitad de la población española adulta. A los argumentos de sus oponentes, que alegaban que las mujeres usarían sus votos para robustecer a los partidos de derechas y a las facciones antirrepublicanas porque acatarían sin cuestionarlos los mandatos de sus confesores, Campoamor contestaba pidiendo instrucción para ellas. Si se les permitía educarse, ellas podrían decidir por sí mismas, sin aceptar manipulaciones ni consejos de sus padres, sus maridos o sus asesores religiosos.

También reclamaba la diputada Campoamor el divorcio, el reconocimiento legal de los hijos habidos fuera del matrimonio, la igualdad de sexos, la protección de la infancia y de la maternidad… En fin, toda una colección de derechos que se merecían, no sólo las mujeres, sino todos los ciudadanos españoles de entonces. Derechos que los gobiernos republicanos tratarían de incorporar a su legislación, con mayor o menor éxito.

En su libro “El voto femenino y yo. Mi pecado mortal”, Campoamor narra su aventura parlamentaria, sus enfrentamientos políticos y las impresiones que en ella suscitaban los debates.

“Aislada de todos mis correligionarios y mis afines en ideas de la Cámara, combatida con animosidad por todos (…) sostenida solo por la minoría socialista, que a más de votar defendió la concesión, y por algunas personalidades aisladas, sufrí arañazos y heridas en el trance, pero logré ver triunfante mi ideal. Todo lo doy por bien sufrido”, escribe a cuenta de la votación que concluyó con la aceptación legislativa del voto de las mujeres.

En el listado de quienes votaron a favor de sus tesis, incluido en su libro, consuela ver que figuran los nombres de Alcalá Zamora (primer presidente de la República), Fernando de los Ríos, Companys, Largo Caballero, Giner de los Ríos, Negrín e, incluso, Gil-Robles.

En 1935, cuando el Partido Radical gobernaba el país con la CEDA de Gil Robles, Campoamor, que había sido responsable de Beneficencia, abandonó a Lerroux, exponiéndole en una carta, recogida en el libro, los motivos de su decisión.

“Yo, señor Lerroux me adscribí al Partido radical a base de su programa republicano, liberal, laico y demócrata, transformador de todo el atraso legal y social español, por cuya realización se lograse la tan ansiada justicia social. Y no he cambiado una línea, no me he desprendido de esos anhelos, de esos ideales que me acompañaron toda mi vida y a los que no pienso abandonar precisamente en los instantes en que tengo más personalidad para laborar por ellos y se logró el régimen que es su instrumento. (….) No fui nunca un elemento de derecha ni aun de centro derecha en el partido. Cuando me designó usted para la Dirección General de Beneficiencia, desarrollé en ella (…) un plan liberal, radical y justo que respondía en absoluto al espíritu y letra del partido, plan que, si es cierto, mereció su aprobación y aliento, después no obtuvo la más leve defensa ante la piqueta demoledora de la CEDA, que en un gobierno de coalición ha podido deshacer o mixtificar todo lo que sus colaboradores representan, a paciencia y evangélica resignación de estos”.

Campoamor consideraba que su partido se había rebajado a ser “un triste colaborador de esas derechas, republicanas de rotulación”, que contravenían la tarea política a la que ella se dedicaba. Y ¡cuánta razón tenía! Porque el partido de Gil Robles se sumó al año siguiente al levantamiento militar franquista, que atentó y destruyó el régimen legal republicano, votado por los españoles en unas elecciones democráticas. (Si bien su pecado, el de Gil Robles y los suyos, fue castigado con el desprecio por parte de los vencedores de la guerra civil). Clara Campoamor se marchó de España cuando estalló la contienda. En 1938 se instaló en Argentina. Y nunca regresó a su país, si bien lo intentó en algún momento, antes de fallecer en 1972.

Pero estoy segura de que muchas mujeres, cuando nos acercamos a las urnas, pensamos, aunque sólo sea un segundo, en aquella diputada que empeñó sus fuerzas y su talento en conseguir para nosotras un derecho que se nos hurtaba en función de ideas estúpidas e insensatas sobre la diferencia de géneros.

Si hay una vida posterior a la vida real, como decía Jorge Manrique, si hay vida mientras haya memoria de los logros de una persona, Clara Campoamor sigue viva en España. Al menos para quienes sabemos lo que la debemos a ella, lo que le deben las mujeres y le debe todo el país.

Y si quereis saber más de Clara, encontrareis más datos en la wiki o en este sitio.

domingo, 1 de agosto de 2010

En África con ‘la que narra’

“Muy pronto los nativos comenzaron a respetarla y acudían a ella con frecuencia cuando necesitaban ayuda o un buen consejo. Las ancianas la llamaban Jerie, que en kikuyu significa ‘la que escucha’ y se admiraban de ver, por primera vez, como un blanco cogía en brazos a un niño africano”.

Tiempo después, ‘la que escucha’ se convierte en ‘la que narra’. Sus primeros relatos surgen de su boca, en la inmensidad de la sabana, para deleitar al hombre que ama. Luego, cuando ya envejece en un país tocado por el frío, la narradora vuelca sus historias en hojas de papel para legárselas a lectores que todavía no habían nacido cuando ella empuñaba la pluma.

Os invito a emprender un viaje al África de principios del siglo XX con Karen Blixen, la baronesa que cultivaba café y escuchaba a los kikuyus (cuyos rasgos confundiremos siempre con los de la actriz Meryl Streep, protagonias de la película de Sydney Pollack, Memorias de Africa), y con otras mujeres valerosas, cuyos nombres, como el de tantas aventureras que consagraron su existencia a la ciencia o al arte, a los oficios y lances en los que desde antiguo han prevalecido los nombres masculinos, apenas había oído mencionar antes. La guía de la expedición es Cristina Morató, quien ha esculpido con letras de tinta los nombres de esas mujeres en el libro que titula “Las reinas de Africa”. Podréis conocer a Mary Livingston, esposa del muy famoso explorador David Livingston; a Delia Akeley, que cobraba piezas para el Museo de Historia natural de Nueva York; a Mary Kingsley, que recorrió la costa oeste estudiando sus formas de vida; a Florence Baker, que llegó con su marido Samuel hasta las fuentes del Nilo; a Mary Slessor, misionera, a Beryl Markham, aviadora, a Osa Jonson, cineasta, a las españolas Isabel y Juana, que siguieron a sus maridos hasta el continente negro, a Alexine Tine, que viajaba con un ajuar de lujo.

Tuvieron todas ellas la suerte de encontrar paisajes todavía no devastados por la mano del hombre blanco, por su ambición y sus perversas gestiones al frente de los países que cayeron en su poder. Y supieron apreciar a sus gentes y sus formas de vida naturales, aunque a veces fueran víctimas de la hostilidad y el temor de los aborígenes. Y aún más de los propios colonos, como se lee en el libro de Cristina.


La comunidad blanca que habitaba en Kenia nunca simpatizó con su esnob y presuntuosa vecina de las tierras altas. Karen Blixen les parecía una mujer excéntrica que se tomaba demasiadas libertades con sus sirvientes. Cuando se enteraron de que pretendía fundar una escuela para los kikuyus pusieron el grito en el cielo. Aquellos colonos apenas tenían contacto con los trabajadores africanos, a los que trataban como esclavos o en un tono paternalista, como si fueran niños.”

domingo, 11 de julio de 2010

País feliz

Quedan menos de diez horas para el partido final de los mundiales de Sudáfrica.
Dicen los medios de comunicación que España es un país feliz. ¡Cuánto me alegro!

La verdad es que sorprende ver que todos los políticos y politiquillos están de acuerdo en algo por una vez en su "azarosa" carrera. (¿O debería decir casi todos, porque no sé si ha opinado respecto a la selección española y su triunfo en el campeonato ese señor del bigote que tanto disfruta poniendo a caldo al país que él no controla?).

Ojalá que esta noche no haya trifulcas en las ciudades, no haya detenciones, no haya accidentes de conductores pasados de alcohol... que nos hagan ser menos felices.

Y ojalá, sobre todo, que esa unanimidad de los gobernantes se tradujera en trabajo para solucionar problemas que, desafortunadamente, no se van a diluir esta noche, aunque la "roja" gane el partido.

sábado, 26 de junio de 2010

Sobre fútbol y campeonatos

El viernes se detuvo ayer a las 8 de la tarde. Las calles se vaciaron y los bares se llenaron de gentes pendientes de las pantallas de televisión. La lluvia golpeaba las calles, pero el sonido de la tormenta no atravesaba los cristales y las cristaleras, tras de los cuales los aficionados jaleaban a los jugadores de la selección, y chillaban cuando uno de los españoles metía un gol.

Curiosa sensación la de quienes no sentimos la pasión del fútbol. Y propicia la ocasión para pasear por una ciudad casi desierta, respirando el aire húmedo que ¡huele tan bien!

Hoy los medios informativos hablan de “héroes”, como si ganar un partido fuera una proeza, inalcanzable para los mortales comunes. Como si los jugadores hubieran contribuido a engrandecer el país o a solventar los problemas que le aquejan. En realidad, supongo que hay gente que piensa que sí, que contribuyen con su “gesta” al progreso de España.

Hace unos días, cuando estaba a punto de iniciarse el Campeonato de Sudáfrica, un medio informativo publicó una encuesta de la que resultó un dato curiosos: el 33 por ciento de los entrevistados opinaron que si España ganaba el Mundial tendríamos más posibilidades de salir de la crisis. ¿Cómo? ¿Por qué? Eso no puedo decirlo yo.

El revés de este triunfo es el malestar de italianos y franceses, que fueron hace cuatro años campeón y subcampeón del mundo en fútbol, porque sus selecciones han regresado derrotadas a casa. Sin pasar siquiera a la fase de octavos. A Sarkozy se le debe haber atragantado el fracaso y a Berlusconi espero que, por lo menos, se le borre la falsa sonrisa de esa cara recauchutada que le ha quedado después de tanta cirugía estética.

¿Qué habría ocurrido hoy si hubiera perdido la selección? Rajoy habría pedido la comparecencia del presidente del gobierno en el Congreso para que diera explicaciones. Y alguno de los “intelectuales” de su partido habría dicho algo así como que “España no va bien”.

Esto me recuerda otra noticia de hace un par de semana, cuando The New York Times equipaba al Real Madrid de Franco con la “roja” de Rodríguez Zapatero. Pero, en mi modesta opinión, hay unas cuantas diferencias entre una cosa y la otra.

A) En tiempos de Franco no había más que una empresa de televisión, controlada por el gobierno y al servicio del dictador. Hoy hay muchas emisoras de televisión, cuyas programaciones atacan, apoyan o ignoran al gobierno. El espectador puede elegir la que desee, puede ver un partido fútbol o ver un documental, una serie policiaca o un debate sobre la crisis económica.

B) En tiempos de Franco no había ni la décima parte de posibles alternativas al ocio que existen hoy en España. Si a uno no le gusta el fútbol, puede leer un libro irreverente, irse de paseo o a ver una exposición, a conversar con unos amiguetes sobre lo mal que va el país o lo penoso que es el comportamiento de los dirigentes políticos que administran la cosa pública.

C). En tiempos de Franco el fútbol definía comportamientos, permitía expresar pasiones, afectos y desafectos, permitía expansiones y opiniones viscerales, no aceptadas en otros asuntos, permitía diálogos y controversias. Hoy día un español puede opinar sobre muchas cosas sin miedo a ir a la cárcel, puede, incluso, mostrarse indiferente o contrario a la competición futbolística sin ser tachado de antipatriota, de insociable o de aburrido. Incluso puede preguntarse cuánto nos cuesta, en un momento de ajustes de sueldos y restricciones en materia social y cultural, tener en Sudáfrica a la selección y a todos sus acompañantes y costear los viajes de los políticos y similares que quieren asistir a los partidos.

Espero que el martes, cuando España se enfrente a Portugal, nadie se olvide de que esto es, solamente, un encuentro deportivo.

sábado, 19 de junio de 2010

Adiós, Saramago

“No basta con que el escritor se comprometa sólo con su texto pues a menudo esto constituye una artimaña para eludir de otro modo la realidad circundante. Debe comprometerse con su palabra en su tiempo y, por extensión, con lo real del mundo en que se halla inmerso”.


Recupero estas palabras de Saramago ahora que se marcha. Él era un escritor comprometido, un hombre que denunciaba la injusticia del mundo que le tocó, las contradicciones de la sociedad supuestamente civilizada, el abuso de los fuertes sobre los débiles. Era un escritor capaz de definir en sus personajes las debilidades del ser humano, sus angustias internas y sus facultades para superar las derrotas sentimentales y físicas infligidas unas veces por su entorno, otras por sus propias carencias, por sus errores y sus ofuscaciones.

Descubrí a Saramago con "Memorial del convento" y "El evangelio según Jesucristo". Fui leyendo, a partir de entonces, todos los libros que él firmaba. He sentido miedo, vértigo, angustia, ternura, coraje, compasión, rabia con sus personajes. He logrado, mejor dicho, Saramago ha logrado que me metiera en su piel y en su corazón.

Es triste despedirse de una persona tan notable, de un escritor admirable. Pero sus libros seguirán estando con nosotros, esperándonos en una estantería cuando nos apetezca recordarlos, releerlos, o recomendárselos a nuestros hijos y a nuestros nietos.

Adiós, maestro. Adiós, Saramago

domingo, 13 de junio de 2010

Nos llevan al desastre

En estos días que se habla tanto de fútbol, el artículo dominical de Moises Naim equiparando la acción de los políticos con el juego de los futbolistas, me parece muy acertado. Dice este señor, licenciado en Ciencias Económicas, con master y doctorado por el Instituto de Tecnología de Massachussets, profesor, director ejecutivo del Banco Mundial y ministro de Comercio e Industria de su país, Venezuela, antes del chavismo, cosas como ésta.

En la dividida España de hoy parece haber solo dos temas en los que todos coinciden. El primero es que es muy posible que el equipo español regrese de Sudáfrica como campeón del mundo. El segundo es que es imposible que los políticos se pongan de acuerdo para darle al país un gobierno de unidad nacional para afrontar la crisis económica.No sé si la selección española ganará el Mundial de fútbol, pero sí sé que sin un gobierno basado en pactos que trasciendan los intereses circunstanciales de los partidos y de sus líderes, España entrará en un prolongado pimpón político.

Yo creo que es evidente lo que dice el articulista: con esta división, con esta forma de hacer política basada en la erosión del adversario, en la guerra sin cuartel, en la discrepancia sin condiciones, lo que van a conseguir nuestros dirigentes es destrozar el país, llevarnos al desastre y a la ruina, perpetuar la crisis y agravarla.
Sigo leyendo a Moises Naim.

En las democracias es normal, y hasta saludable, que la oposición haga lo posible para reemplazar al partido que gobierna. Esto naturalmente incluye negarle el apoyo a sus iniciativas y, en el fondo, apostar por su fracaso. A su vez, el partido de gobierno hace lo posible por excluir, desprestigiar y debilitar a la oposición. Pero cuando los países entran en profundas crisis políticas o económicas lo normal puede ser suicida. Esto lo entendió España antes y mejor que otros. Los Pactos de la Moncloa, que en 1977 sellaron los acuerdos entre fuerzas políticas, sindicales y empresariales para llevar adelante un duro pero indispensable proceso de cambios, guiaron con éxito la transición política y las reformas económicas de España. También fueron un modelo para otros países.

¡Qué tiempos aquéllos, cuando derechas e izquierdas se unían para mejorar las condiciones de una España malparada por cuarenta años de dictadura y aislamiento! Lo recordábamos ayer, viendo el reportaje sobre la adhesión a Europa. Felipe González recordaba la cohesión de todos los partidos, la unanimidad de todos los dirigentes en pro de una causa colectiva. Aquella unicidad dio resultados positivos para el país.

Quizás entonces la clase política era más concienzuda, más inteligente, más idealista, menos avarienta. Quizás todavía no habían ascendido los mediocres a los puestos más elevados del sistema gubernamental, regional y municipal. Quizás las instituciones no eran todavía los nidos de corrupción y de mala gestión que se han descubierto últimamente a lo largo y ancho del país. Y los españoles no estaban tan desencantados que despreciaban a los políticos tanto como hoy ni los consideraban, como indican algunas encuestas recientes, uno de sus problemas más acuciantes. El tercer cáncer de España, después del paro y la situación económica.

Aquí dejo el enlace de Moises Naim.

sábado, 29 de mayo de 2010

Preguntas de sábado

Algunas preguntas que una se hace cuando se levanta, no madrugando, un sábado de mayo y echa un vistazo a las noticias que le facilitan las webs de los periódicos.

- ¿Por qué los partidos políticos españoles están siempre a la greña y no se unen en momentos de crisis para sacar al país del pozo de la crisis? ¿Creen los del PP que si aportan ellos las fórmulas de solución que dicen tener y con las que nos auguran salir de la crisis en caso de ganar unas elecciones generales el éxito se lo apuntaría el PSOE? ¿Prefieren heredar un país arruinado? ¿Prefieren quemar el castillo y apropiarse de las ruinas, que conquistarlo con destreza y maneras legítimas con sus muros aún levantados?

- ¿Cómo vamos a saber que los altos cargos se han rebajado el sueldo de verdad? ¿Quién nos asegura que no van a quitarse por un lado y añadirse unas dietas, un complemento por otro? ¿Quién nos garantiza que ese dinero y el que le quitan a los funcionarios (algunos con sueldos de 1200 euros al mes, por si alguien no lo sabía) no se va a destinar a viajes de promoción turística, contratación de más asesores, ágapes y conmemoraciones, adquisición de muebles para sedes suntuosas de administraciones públicas, etcétera?

- ¿Cuánto fraude en el cobro del subsidio del paro? ¿Cuántos mafiosos, como los 83 que ayer detuvo la policía en Granada, están incrementando las cifras de desempleados en España? ¿Cuánta gente ha cobrado, sin merecerlo y gracias a alguna trampa, el paro en los últimos 20 ó 30 años? ¿Cuánta gente cobra el paro y cobra también por trabajillos "en negro", sin que consten sus ganancias en ningún sitio ni coticen al fisco por ellas?

- ¿Hasta cuándo seguiremos pagando el sabroso sueldo y las dietas que cobran los diputados de la Asamblea de Madrid implicados en el caso Gürtel? ¿Cuántos favores les debe la presidenta, que les permite estar en el escaño y que sigan ocultando sus cuentas y sus bienes?

- ¿Es suficiente la rebaja del 15% que, supuestamente, se va a aplicar el gobernador del Banco de España a su salario de 194.148 euros al año, o, por el contrario, tendrá este señor dificultades económicas para llegar a fin de mes, como le ocurre a nuestra presidenta Aguirre, que se considera "pobre de pedir", sobre todo cuando se compara con otros políticos?

- ¿Podrá sobrevivir la realeza española a la crisis del país con la herencia que les ha legado el millonario balear, 10 millones de euros tan estupendos? ¡Ah, sí! Que van a hacer donaciones, ya lo leo. Eso me deja mucho más tranquila, después de tanta pregunta sin respuesta.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Lo que cobran ellos

(pinchad en el cuadro para verlo mejor)


Ayer encontré este cuadro en El País. Esto es lo que cobran los dirigentes de nuestras comunidades, los que recortan los sueldos de los empleados públicos y rebajan las prestaciones sociales para ahorrar dinero. Sí, ya sé que ellos se quitarán el 15% de su salario, pero ¿quién no se conformaría con el 85% de un sueldo bruto anual de 169.000 euros, como los que gana Montilla o los 105.000 de Esperanza Aguirre?
Además, ¿quién nos asegura que lo que se quitan por un lado no se lo compensan añadiéndose un complemento más al sueldo o cobrando más dietas o más gastos de representación?

Y una cuestión más. De los 80.000 políticos que parece ser que hay en España, ¿no podríamos quitar, como mínimo, un 15%? Yo creo que no los echaríamos de menos, que le perjudicaría su ausencia a la vida pública del país.

viernes, 14 de mayo de 2010

Garzón, Garzón, Garzón

Vergüenza es la palabra que sale a la boca. Vergüenza.
Un falso sindicato consigue expulsar a un juez que molesta a muchos políticos, que es odiado por terroristas, narcotraficantes, corruptos de toda laya. Y que es aborrecido por otros jueces que no dudan en emplear contra él las malas artes que a él le achacan.

Vergüenza Vergüenza Vergüenza Vergüenza

Desde aquí también mi aplauso para Garzón. Por haber tenido agallas para enfrentarse a poderosos y temibles enemigos, por haber luchado por la justicia más que las propias leyes que elaboran políticos interesados o acobardados.






Os dejo aquí otro enlace de la salida de esta tarde. Pinchad y lo vereis


sábado, 1 de mayo de 2010

Los hombres malos de Connolly

"Gabriel sabía que la gran mayoría de los hombres no eran asesinos natos. (...) Se sabe, de hecho, que a lo largo de la historia muchos hombres en combate han demostrado un claro rechazo a matar, y algunos incluso se han negado a hacerlo cuando peligraba su propia vida o la vida de sus compañeros. Se calcula que durante la segunda guerra mundial no más del quince por ciento de todos los fusileros norteamericanos en combate dispararon realmente sus armas contra el enemigo"

En una comisaría, Gabriel contempla a un chaval de quince años que ha matado a un hombre. Gabriel es líder de una banda de asesinos a sueldo y especula con la posibilidad de que el muchacho se convierte en uno de sus sicarios tras someterlo a un entrenamiento adecuado.

"Un soldado instruido de forma debida y condicionado era un arma en sí mismo. En ese proceso, lógicamente, se perdía algo bueno, quizás incluso la mejor parte del ser humano en cuestión: era la comprensión de que no existimos sólo como entidades independientes, sino que somos parte de un todo colectivo y cada muerte es una merma para ese todo y, por extensión, para nosotros mismos".

El libro del que extraigo estos dos párrafos se titula "Los hombres de la guadaña" y lo firma John Connolly. No hay que confundir a este autor, irlandés de 43 años, con Michael Connelly, estadounidense de 53 años, aunque coinciden no sólo en la similitud en el apellido y en la práctica del género negro, sino también en que ambos han estudiado y ejercido el periodismo. Sin embargo sus obras difieren en tratamiento y estilo, en la catadura de los personajes, en sus conceptos sobre la conciencia y la moralidad de los asesinos.

Connolly dibuja perfiles escabrosos: los protagonistas de los crímenes que se cometen son seres malignos, no porque hayan sido condicionados por las circunstancias, por una infancia dolorosa o un trauma reciente, al asesinato y a la tortura, sino porque llevan en los genes la capacidad de inflingir daño y segar vidas sin que su estabilidad emocional se altere.

En las primeras novelas de Connolly, la acción discurre con la precipitación de una película, las escenas sangrientas son escabrosas y repugnantes, las agresiones y las muertes son múltiples, y el poder de los asesinos resulta excesivo tanto por la capacidad de éstos overse de un lado a otro a velocidad de vértigo, como por su talento para hallar a sus víctimas y sacrificarlas sin que nada o nadie interfiera en la tragedia.

El protagonista de las novelas de Connolly es Charlie Parker, un policía que ahora actúa como detective privado, y que arrastra consigo el enorme trauma de haber visto muertas de una forma terrible a su mujer y a su hijita de tres años. El crimen se comete en las primeras páginas de "Todo lo que muere". Parker, hijo de un policía que perdió la cabeza, mató a dos chicos y se suicidó en su casa, trata de vivir sobreponiéndose a la pérdida de su familia con el objetivo fundamental de encontrar al asesino que se conoce como El Viajante.

"Los hombres de la guadaña" es la penúltima novela que se ha publicado de Connolly en castellano. En sus páginas, Parker adopta un papel secundario, dejando el protagonismo a su amigo Louis, el chico negro de la cárcel al que Gabriel quiere adiestrar para convertirlo en una máquina de matar. Louis y su amante, Angel, han ayudado a Parker en algunos casos y ahora son ellos los que necesitan su apoyo.

Con Louis de protagonista, Connolly reflexiona sobre la maldad y la capacidad de asesinar del ser humano y, de paso, nos hace reflexionar a los lectores.

¿Somos como somos porque nacemos predeterminados o son las circunstancias las que condicionan nuestro comportamiento, nuestras virtudes y nuestros vicios? ¿Nacemos bondadosos o perversos, tolerantes o intransiguentes, pacíficos o revoltosos? ¿O nos va moldeando el carácter y las inclinaciones el ambiente, la educación, la familia, el entorno social, los traumas que padecemos, la influencia de los amigos?

Los genes determinan nuestros rasgos físicos, de eso no hay duda. Pero ¿determinan también nuestras tendencias psiquicas y sociales? Psicólogos y sociólogos debatirían muchas horas sobre estos temas. Cualquier persona podría aportar ejemplos cercanos, casos prácticos con los que ilustrar su propia teoría. Unos dirán que nacemos con unas cualidades y carentes de otras, otros aportarán una frase lapidaria sobre la fuerza del destino, más potente que la voluntad humana. Y otros apostarán por una combinación entre la genética y las circunstancias, o sea, que nacemos con las semillas de ciertos talentos, destrezas y comportamientos que pueden florecer si las cultivamos o desaparecer si nada o nadie provoca su desarrollo.

Para quienes quieran saber más de autor y novelas, os recomiendo La Bitacora del Tigre, el blog de un profesor de Navarra que se lee con gusto y facilidad.

domingo, 18 de abril de 2010

Seguimos con Garzón

La nube de humo que sobrevuela los cielos europeos llena estos días las páginas de los periódicos, trastorna los planes de turistas y viajeros de negocios y nos hace reflexionar sobre la condición endeble de los humanos cuando la naturaleza se opone a sus designios y a sus ambiciones de dominio absoluto. Ríos que retornan a sus cauces llevándose por delante edificios construidos en su ruta natural, tormentas que paralizan puertos y destrozan urbanizaciones alzadas en terreno que pertenece al mar, sequías que achicharran regiones despojadas de flora y fauna, volcanes que llenan la atmósfera de humo y ceniza sembrando el caos en cientos de ciudades.... Sí, el asunto merece unos minutos de meditación y de debate.

La nube de humo ha relegado otra noticia que estos días ha llenado portadas, algunas de ellas cargadas de malevolencia y desprecio hacia un juez que, sin embargo, cuenta con bastantes simpatías entre la gente que no pertenece a ninguna bandería política.

El viernes publicaba Javier Valenzuela un artículo en El plural que iniciaba con este párrafo:

"Pensaba que en España había libertad de expresión y que, en consecuencia, uno podía criticar las decisiones del Tribunal Supremo, aunque no tuviera más remedio que acatarlas. ¿Acaso el PP no se manifestó en las calles de Madrid, junto a la AVT, el 24 de febrero de 2007 contra la decisión del Tribunal Supremo de rebajar la condena al etarra De Juana?"

Y sigue diciendo:

"No estamos hablando de juzgar a los responsables de aquellos crímenes, si es que queda alguno; estamos hablando de cerrar de las heridas de la Guerra Civil y esto es imposible si los muertos del bando de los perdedores siguen sin recibir reconocimiento y digna sepultura."

"Esta lógica de nuestra derecha es la del doble rasero permanente: yo me permito lo que no te consiento a ti."

Al PP le interesa quitarse de en medio a Garzón porque fue el juez que destapó el caso Gurtel y, sin él, igual se desbarataba el proceso: sus militantes corruptos se quedaban en la calle, con la pasta en los bolsillos, y su posible financiación ilegal nunca se llevaría a un tribunal. Pero también están contra Garzón jueces y políticos dolidos todavía por el caso Gal, narcotraficantes (tres mil encerrados por este juez, según El país), etarras (un millar de ellos en la cárcel y un entramado de apoyo desmantelado por Garzón).

A todos ellos les interesa que el juez que le quiere inhabilitar consiga su propósito. Pero aunque le despojen de títulos, cargos y casos, que jueces y políticos tengan en cuenta que la fama de Garzón, su credibilidad no va a decrecer. Que muchos seguiremos considerándole un buen juez, valorando su independencia, su audacia (que no confundiremos ni con el superego ni con la desmedida ambición, que le achacan sus adversarios), y entreviendo en esta causa un afán antidemocrático de cargarse a quien no se rinde ante intereses partidistas, corporativistas, mediáticos o económicos.

Lo que sí decrecerá (aún más) es el prestigio de la Justicia, en general, de los jueces consentidores, sean de la cuerda que sean, de los cargos públicos y de todos esos voceros de los medios de comunicación empeñados en cargarse a Garzón y en seguir echando tierra sobre las tumbas de los que murieron sin motivo ni culpa a manos de las huestes franquistas.

Pero vamos a reírnos un poquito, ¡caramba!



Y otras poquitas de risas escuchando las idem de nuestro insigne expresidente. Esta grabación la encuentro en El Plural, y no, no son los guiñoles ni una parodia de Martes y Trece.

lunes, 12 de abril de 2010

Las viudas, en libro

Es sabido (y aceptado), que el cine y la literatura son géneros con normas narrativas muy diferentes, que hacer una película no es calcar una novela sobre una pantalla y que hay que permitirle al cine licencias y modificaciones en función de una mejor comprensión de la trama e, incluso, de una mayor impacto de la historia en los espectadores. Supongo que en eso estamos de acuerdo casi todos. Pero yo me pregunto por qué se introducen en ciertas películas variaciones que no alcanzo a justificar. Me explicaré.

Fui a ver "Las viudas de los jueves" a poco de estrenarse. Es una historia coral, emplazada en una urbanización de cierto postín en la Argentina de finales del siglo XX. La crisis económica que se cierne sobre el país va minando la estabilidad de algunas familias, que no se resignan a perder la vida bullanguera y ostentosa que llevaban hasta ahora. Entre cenas, festejos y competiciones deportivas va pasando el tiempo y transformando comportamientos. Una mañana aparecen tres hombres muertos en una piscina, lo que conmociona a una comunidad que se creía sólida y protegida frente a los problemas del exterior.

Después de la sesión de cine, con buen sabor de boca todavía, busqué el libro de Claudia Piñeiro en el que Marcelo Piñeyro se basó para hacer su película. Y me llevé varias sorpresas, unas comprensibles y otras incomprensibles para mí.

Comprendo que en la película se hayan reducidos los muchos personajes de la novela se hayan reducido a cuatro parejas y a sus hijos; comprendo que en ellos se hayan concentrado caracteres, anécdotas y sucesos que en la obra de papel están distribuidos entre varias. familias. Comprendo que haya variado el número y la personalidad de los hijos, que se incremente el protagonismo de unos y se obvie pasajes relativos a otros componentes del vecindario.

Pero no entiendo por qué en la película se sustituye el problema de la niña adoptada, en liza permanente con su madre falsa, y se cae en el tópico de la adolescente provocativa y rebelde sin causa; por qué se introducen una violación y una atracción lésbica que no aparecen en la novela y se elude, en cambio, un dato que es clave para entender el final de la historia, que es más contundente en el libro que en la película.

¿Se trata de responder a los gustos de los espectadores, que son más morbosos y más exigentes que los lectores de libro? ¿Se trata de no obviar ninguno de los ingredientes que se creen imprescindibles para que una película sea taquillera?

Tampoco entendí nunca por qué David Trueba convirtió al protagonista de Soldados de Salamina, un trasunto del propio Javier Cercas, en mujer (salvo que fuera para adjudicarle a Ariadna Gil, su pareja, el papel principal de la obra).

De todos modos os digo que la película merece la pena. Aquí os dejo unas secuencias para que veáis de qué va la historia. ¡Ah! Los actores y las actrices estupendos.


domingo, 4 de abril de 2010

Gran Vía

Sí, a mí también me gusta la Gran Vía. ¿Y a quién no?

Es un gusto pasear por sus aceras (a pesar de las apreturas peatonales y de que de vez en cuando se te hinca un codo en el costado), mirando las fachadas de los edificios, admirando los balcones, las balaustradas, los adornos de los aleros, las esculturas de los tejados. Mirando también los escaparates de los comercios, los artículos de todo tipo que se te ofrecen tras los cristales.

Es un pasatiempo entrar a mirar, a buscar un libro, una prenda de ropa, un atavío para una fiesta próxima en esas tiendas multicolores y dinámicas, que se abren en las aceras de la Gran Vía.

Y también es un gusto contemplar la Gran Vía desde arriba, desde la azotea del edificio de la Telefónica, que, sin ser el más alto de la ciudad, es un símbolo de elegancia y buena arquitectura al que le quedan apenas dos décadas para cumplir, también, sus cien años de existencia.

Así que me voy a sumar a quienes este mes celebran el comienzo de las obras de esta avenida con una foto de alturas y un fragmento de la zarzuela La Gran Vía, que, con música de Federico Chueca y Joaquín Valverde y libreto de Felipe Pérez y González, se estrenó en Madrid, en 1886, cuando todavía le quedaban al proyecto muchos años para materializarse. Los madrileños se burlaban de la pretensión de abrir en su ciudad una gran calle al estilo de las más comerciales y elegantes de Europa. Y los autores de la zarzuela lo plasmaron en sus cuadros.



domingo, 28 de marzo de 2010

Escribir, una terapia

"Cuando la soledad se conjugue con el malestar y la desesperación o la claustrofobia amenacen con desestabilizar tu ánimo, echa mano al libro que yace sobre tu mesilla. O coge un folio y una pluma y escribe. Ponte a escribir en un cuaderno, en una libreta, en el reverso de una fotocopia. Olvídate, mientras escribes, de que tienes un cuerpo que duele".

Este párrafo es de un libro que casi nadie ha leído. Quien se da a sí misma tales consejos es una mujer que convalece de una operación que la obliga a estar encerrada y quieta en una habitación de un hospital. La mujer coge un montoncito de folios, que se ha llevado al hospital en su maletín, coge un bolígrafo y empieza a inventar una historia que tiene relación con su propia situación de convaleciente. Poco a poco, el dolor se disipa o, al menos, se olvida.

Frida Khalo pintaba hermosos cuadros a pesar de los espantosos dolores que padeció durante toda su vida, a causa de un accidente de tranvía que le destrozó los huesos y las vísceras. Pero, ¿no estaría combatiendo sus dolores con los pinceles?

Escribir es una buena terapia para esos momentos en que el cuerpo no responde a los deseos de expansión de la mente, a las ganas de divertirse, de correr, de bailar. También lo es pintar, componer una canción o diseñar una torre. Pero, mientras otras actividades creativas requieren un instrumental complejo y voluminoso, para escribir no se necesita más que un trozo de papel y un lapicero, cosas que caben perfectamente en un bolso o en el bolsillo de una chaqueta. Un equipaje fácil de llevar a cualquier lugar y de emplear en cualquier circunstancia.

"No encontraba mi lápiz (lo poco que queda de él) y he estado muchos días sin poder escribir nada. (...) Pero hoy cuando lo he encontrado debajo de un montón de leña, he tenido la sensación de que recobraba el don de la palabra”, dice Eulalio, el joven padre que está atrapado por el invierno y el terror a los vencedores de la guerra en una braña, en lo alto de la montaña, con un recién nacido y un cuaderno en el que anota su dolor y su desesperanza.

Eulalio es el protagonista del segundo cuento que integra el libro de Alberto Méndez Los girasoles ciegos. (Anagrama, 2006). Eulalio no sabe que está escribiendo para que otras personas se enteren de su desgraciado final y el de su hijo. Simplemente escribe porque se desahoga, porque las palabras que escribe le ayudan a soportar el dolor que le asfixia. Y él no es más que un chico de 18 años que apenas asistió a la escuela.

sábado, 13 de marzo de 2010

Delibes para siempre

De todos las palabras suscitadas por la muerte de Miguel Delibes, me quedo con las suyas. Con las que él mismo escribió hace unos pocos años.

Es cierto que Delibes era un escritor admirado y estimado por todo tipo de gente, fueran lectores empedernidos o personas de cultura básica, fueran de una u otra ideología o procedencia geográfica, fuera o no fuera el castellano su lengua materna. Pero de todos los artículos que han aparecido en la prensa y de todas las opiniones que han volcado sobre él, a mí el que más me ha conmovido ha sido el que sirvió como prólogo para una edición de sus obras completas. Su despedida de la literatura.

Delibes reconoce que el cáncer le ha dejado tan mermado que ya no podrá escribir otra obra. Su vida literaria está acabada, dice con su verbo escueto, contundente, con esa forma de expresarse que recuerda el vigor y la sencillez de sus mejores novelas.


Pero ha sido una vida larga y fructífera. Desde que le concedieran el Premio Nadal por "La sombra del ciprés es alargada", en 1948, la prosa de Delibes no ha dejado de florecer en novelas, cuentos, artículos, ensayos, y él se congratula por ello.

No le dieron el Nobel a don Miguel, aunque sus libros contribuyeron a engrandecer la cultura hispana más que los de otros autores con más grande fama y mayor acopio de galardones. Tampoco le concedieron premios millonarios porque él no se prestó al juego del engaño a los lectores. Ni se le vio prodigándose en televisiones y fiestas, polemizando y vendiéndose a la popularidad y al cotilleo, ámbitos que suelen estar reñidos con la calidad literaria y la entrega generosa a la literatura. Pero Delibes se ha ganado el universal respeto de las gentes de su tiempo y un puesto encumbrado en la historia de la cultura del siglo XX.

Hoy se han vendido muchos libros de don Miguel en las librerías españolas. Hoy han revivido Azarías, Daniel el Mochuelo, En realidad, no me extraña, porque lo que me está apeteciendo ahora mismo es buscar "El hereje" y trasladarme al Valladolid recreado por Delibes con su enorme magia literaria.

Delibes siempre estará vivo.

jueves, 11 de marzo de 2010

No olvidamos



El calendario ha vuelto a dar una vuelta de 365 días.
Y vuelve a marcar la fecha fatídica, la que tanto les duele a los que aquí se quedaron.

Sólo una flor, una rosa para recordarle a Pilar, a todas las madres del 11 de marzo, a los padres, a los hermanos, a los primos, a los amigos, que no nos olvidamos de esas personas a las que ellos tanto querían.
Que seguimos doliéndonos con ellos

sábado, 6 de marzo de 2010

Querida Precious

No será, quizás, la película de la noche de los Oscars, porque son otras las favoritas, pero se hablará de ella y de quienes han participado en su producción. Me refiero a "Precious", la historia de una chica negra, gruesa y analfabeta, que ha causado enorme impacto en las pantallas de muchos países. Hoy se habla de la cinta, porque "Precious" fue la vecendora de la última edición de los premios Spirit Awards del cine independiente: se ha llevado los galardones a la mejor película, al mejor director (Lee Daniels), a la mejor actriz (Gabourey Sidibe), a la mejor actriz de reparto (Mo'Nique) y al mejor guión novel (Geoffrey Fletcher).

Yo no he visto la cinta, y no puedo participar de las opiniones a favor o en contra del trabajo cinematográfico. Pero he leído el libro en el que se basa, Push, una novela no muy extensa firmada por Sapphire. Y puedo decir que la historia es desgarradora.

Una chica de dieciséis años, que está a punto de tener su segundo hijo, fruto de una violación, es expulsada de la escuela a la que asiste y en donde no ha aprendido ni siquiera a leer. La narración, en primera persona, estremece al lector desde la primera página. ¿Cómo se puede vivir como vive esta chica, con el temor a que tu madre te arree un golpazo en cualquier momento, a que tu padre te viole cuando llegue a casa por la noche? ¿Cómo se puede sobrevivir, siendo tan joven, tan inocente, al miedo, al dolor, a la vejación, a la soledad?

A esas edades en que los niños necesitan, tanto como necesitan el alimento o los juguetes, el afecto y el apoyo de los adultos para crecer, para descubrir sus capacidades físicas y mentales, para desarrollar su personalidad, Precious se halla sumida en un ambiente agresivo, en el que no existen ni la alegría ni el estímulo. Su mundo está hecho de sufrimiento físico, de terror y de odio.

Pero la llegada a una nueva escuela, un centro especial para chicas con problemas tan dolorosos como el de Precious, supondrá para la chica una oportunidad de cambiar el curso de su vida. Con un bebé en los brazos, Precious aprende a leer, a escribir, a componer poemas, a estimar a las gentes con las que se relaciona... No, no es que se resuelvan sus problemas de repente, sino que su actitud frente a la vida cambia. No dejará de ser una niña traumatizada, con dos hijos que atender, con un futuro improbable, con una enfermedad maligna, pero su afán de superación le ayudará a sobreponerse a las circunstancias anómalas y, quizás, le permitirá sonreír alguna vez.

Una película que remueve la conciencia del espectador y le obliga a reconocer que la vida no es un sendero de rosas, ni siquiera en la gran pantalla, creo que merece el premio de nuestra admiración,



lunes, 1 de marzo de 2010

El chino de Henning Mankell

A Henning Mankell la literatura lo relaciona con Kurt Wallander, un detective serio y sensible, inteligente e intuitivo, que investiga crímenes inexplicables en los paisajes helados de Suecia. Wallender es un mito para quienes somos aficionados al género negro. Con él hemos “investigado” en Asesinos sin rostro, Los perros de Riga, La leona Blanca, El hombre sonriente, La falsa Pista, La Quinta mujer, etcétera.

Pero Henning Mankell, el escritor sueco que se dio a conocer en España hace ya varios años y que nos enseñó a los lectores las peculiaridades de la sociedad de su país antes de que llegara hasta nosotros el boom de los Milenium, abandona algunas veces a su detective principal e inventa otros personajes para sus obras. Es el caso del libro titulado “El Chino”, una novela en la que, sin dejar de lado el enigma policíaco pero usando maneras y estructuras distintas a las de sus obras más conocidas, Mankell nos ofrece datos fidedignos e ideas generales sobre la gran nación china, su evolución, sus rémoras políticas y el futuro hacia el que avanza.

En un pueblito aislado de Suecia se comete un terrible crimen: los diecinueve habitantes del pueblo son asesinados de forma salvaje durante una noche de enero. La policía acude al lugar de los asesinatos y comienza a indagar. Entre tanto, Birgitta Raslin, una jueza de una ciudad apartada se entera de la noticia y acude al pueblo porque entre los muertos se hallan los padres adoptivos de su madre. En sus particulares pesquisas, descubre cosas que a la policía le pasan desapercibidas.

De pronto la acción se traslada a otro continente, a otro siglo. Mediados del XIX: Entre los chinos que construyen el ferrocarril en la costa oeste de los Estados Unidos hay unos hermanos, que han sido secuestrados en su país cuando buscaban trabajo. Como otros muchos paisanos traídos a la fuerza hasta América, sufren, trabajan y malviven, haciendo un trabajo que supone un peligro constante para sus vidas. Negros, indios, irlandeses, americanos participan también en las tareas, pero el mayor riesgo lo asumen los chinos. Uno de los hermanos, San, conseguirá sobrevivir y regresar a China, donde escribirá sus memorias para que sus sucesores sepan de su experiencia.

Regresamos a la actualidad. La jueza sueca está de baja médica y emprende viaje a China con una amiga. En esta parte del libro, son importantes los diálogos de las dos mujeres y de los personajes que van apareciendo, pues con ellos se filosofa sobre la situación del país en la actualidad, vísperas de unos Juegos Olímpicos, y de lo que fue en los tiempos de Mao. Las dos amigas eran en su juventud admiradoras de la revolución china y están sorprendidas de la evolución del país. El enigma del asesinato es en estas páginas una mera referencia que, sin embargo, el lector no ha de perder de vista para poder sacar sus propias conclusiones.

En la última parte se resolverá el misterio de una forma un tanto distinta a lo que suele ser habitual en el género: no habrá explicaciones del criminal, ni de los policías que llevan el caso. El lector tendrá que ir intuyendo y adivinando a medida que los personajes lo hagan. Así averiguará quién mató a los habitantes del pequeño pueblo sueco y cuáles eran sus razones.

Mi opinión es que Mankell ha querido volcar en esta obra sus conocimientos de Asia y de Africa (él vive parte del año en Maputo, Mozambique, donde gestiona un teatro con fines culturales y humanitarios), sus pareceres y sus elucubraciones personales. Quizás esto suponga un peso adicional a la lectura de quienes acuden a Mankell en su calidad de autor policíaco. Pero es una excelente novela, tan bien trazada y redactada como todas las obras del autor. Y un pretexto para explorar después algún capítulo de la historia de China en los últimos siglos.

jueves, 25 de febrero de 2010

¿Chistes o realidad?

No sé si las noticias de hoy son verdaderas o son chistes que alguien ha confundido con la realidad.

1. El vocal de la Comisión de Seguridad Vial en el Congreso y diputado por Valencia, Ignacio Uriarte, se pega un golpe con su coche en Madrid y, cuando le hacen la prueba de alcoholemia, da niveles superiores a los permitidos.

2. El presidente de Valencia, ese que anda metido en líos porque le regalaron unos trajes en una tienda de Madrid, ha hecho una declaración de bienes en la que asegura que es propietario de 2.294 euros en el banco, un coche comprado hace quince años y un piso por valor de 110.000 euros, que comparte con su señora, la de la farmacia.

3. El vicepresidente valenciano, Juan Cotino, hombre de intachable conducta religiosa, ha puesto en duda la genealogía de la diputada socialista que le preguntaba por las empresas de su familia, y que si no le daba verguenza que estuvieran implicadas en casos como el Gürtel. "Vergüenza me daría, si fuera padre, tener una hija como usted, aunque seguramente no lo conoce", ha dicho este buen hombre. (¿No suena esto como lo del insulto de Espe, pero expresado con más finura?

4. El gobierno amenaza con recortar o congelar el sueldo de los funcionarios, mientras corren por Internet listas de sueldos de los altos cargos del estado, de los ayuntamientos, de las comunidades, todos bastante hinchados. Uno de los sueldos más sabrosos es el del actual ministro de trabajo, Celestino, que antes fue presidente de la diputación de Barcelona por lo que le pagábamos unos 140 mil euritos al año.

5. Un cura de la iglesia católica, romana y apostólica se anunciaba como torpedo sexual en internet, y cobraba a 120 euros la hora. Le han pillado y le han expulsado, una reacción muy sorprendente en un colectivo que todavía no ha excluido a unos cuantos pederastas de sus templos.

¿A que todo esto parecen chistes? Lo malo es que cuando te das cuenta de que no lo son, ¡te entra una depre...!

Uriarte ha dimitido de la Comisión, Camps y Cotino siguen en sus puestos. Corbacho también.

martes, 23 de febrero de 2010

El agua vengativa

¡La de agua que está cayendo en toda la península!
La lluvia es un regalo y una delicia, no lo dudo, pero estos aguaceros excesivos, esta lluvia rabiosa que desborda ríos y arroyos, parecen más bien una venganza de la naturaleza agredida por la ambiciosa mano del hombre.

Hablando de agua y alejándome unos cuantos kilómetros de la península. Esta mañana diversos medios de comunicación informaban de que la catástrofe de Madeira, donde ya se acercan al medio centenar de fallecidos por las lluvias intensas, ha sido tan enorme por los excesos urbanísticos que en isla se han cometido años atrás.

"Geólogos y geógrafos han explicado que la deforestación de las montañas del interior ha favorecido el desbordamiento de los ríos. Los profesionales portugueses de urbanismo hablan de "planificación incompetente y descuidada", dice la página de Antena 3, por citar a alguno de los medios de comunicación que están informando del desastre.

Las riadas que derrumban casas y arrasan jardines, que arrastran vehículos y matan animales, que desbaratan pueblos y barriadas, dan argumentos a los ecologistas, naturalistas, estudiosos del clima y del suelo que siempre han avisado de que el agua vuelve a sus cauces naturales, por muchas barreras que se le impongan para desviar su curso. Construir edificios y poblaciones en terrenos arrebatados al agua es un riesgo que el ser humano no quiere asumir porque le mueve, casi siempre, la codicia y no la sabiduría.

La pena es que las víctimas de las catástrofes no tienen oportunidad de exigir responsabilidades a quien les vendió una casa en donde antes hubo un río, o a quienes construyeron una avenida o una carretera en una zona vulnerable a los embates del mar porque las excavadoras han vaciado las costas para asentar rascacielos y chiringuitos veraniegos.

Os dejo aquí el enlace con una información leída hoy, 24 de febrero, sobre el asunto.

La primera foto es de una página de promoción turística de Madeira. La segunda de El País.