viernes, 5 de marzo de 2021

Terrazas sí, manifestaciones no

 Me he acercado esta tarde a la tienda cerrada de Carlos Paz, en cuya puerta hay mensajes de sus vecinos, velas y flores de despedida. Ayer nos contaba la pérdida Ángel Alda, el cronista de Olavide, en Somos Chamberí. Apenas he podido detenerme un instante frente al altar vecinal para no obstaculizar el paso de otros peatones

 
Foto: Angel Alda

Las tardes de los viernes es dificilísimo caminar por Madrid. Las sillas y mesas de los bares invaden las aceras, compitiendo con los alcorques de los árboles, los cubos de basura, los escasos bancos públicos y sin respetar los espacios de los viandantes que en algunos tramos han de caminar en fila india. 

La salida masiva de jóvenes y menos jóvenes a tomar cañas al aire libre, actividad muy sana y muy loable, sin duda ninguna, convierte Madrid en un gran parque temático del terraceo. ¡Si hasta los franceses se vienen de excursión para sentarse en una terraza callejera a disfrutar...!

Viendo tal concentración de gente y la falta de medidas de precaución, porque en muchas terrazas no se guardan distancias de seguridad (ni entre los de una misma mesa ni entre estos y los de la mesa de al lado) y la clientela no se coloca la mascarilla entre sorbo y sorbo, viendo este gentío desbordado y desbordante, una se pregunta ¿por qué se prohiben las manifestaciones del 8 de marzo? ¿Acaso estarían las manifestantes más arrimadas que los chicos y chicas de las terrazas? ¿Acaso no llevarían las mascarillas puestas? ¿Acaso no estarían al aire libre?

¿Alguien puede aclararlo? Porque yo no lo entiendo.

Podría entenderlo si no se  permitieran las terrazas a tope, las calles comerciales a tope, el metro por la mañana a tope, los conciertos de ciertos divos....

Y hablando de concentraciones. ¿Se ha pensado esta señora que aparece todos los días en la tele diciendo alguna frase ocurrente  la que se va a montar en las calles de Madrid en semana santa si los residentes no salen y se vienen para acá todos esos visitantes a los que ella invita a "a mover la maltrecha economía" nuestra. No podrán venir visitantes de Toledo o de Ávila, estando cerrados los perímetros de las comunidades colindantes, pero ¡que vengan los franceses, los suecos, los belgas....!

Madrid ya es casi Magaluf.

1 comentario:

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Yo tampoco consigo entenderlo.