martes, 26 de agosto de 2008

Contra el amarillismo

Estos días he leído en algunos blogs una serie de críticas, duras y argumentadas, a los periodistas y a los medios de comunicación que han realizado actuaciones inadecuadas, amarillistas y ofensivas a raíz del accidente del avión de Spanair en Barajas, y de las posteriores identificaciones de los fallecidos. La aparición de imágenes y testimonios de familiares de las víctimas doliéndose y llorando, la irrupción de cámaras y micrófonos frente a sus rostros congestionados, ha suscitado malestar, rabia y rechazo en diferentes ámbitos.

Yo me he sumado a esas críticas, porque el dolor y la tragedia no puede convertirse en espectáculo de esta manera tan comercial. A mi me da rabia y vergüenza que los medios de comunicación sacrifiquen la calidad en aras del sensacionalismo, del cotilleo, de la manipulación, de la falsificación. Pero también he dicho que el periodista, el joven que pregunta y molesta a los afectados no es el culpable (o al menos, no lo es totalmente) de este espectáculo degradante. Detrás del redactor de calle hay una empresa, unos directivos, unos profesionales de la comunicación que le dictan cómo ha de actual y qué ha de preguntar. El periodista es un ariate de esos empresarios, publicistas y propagandistas, que no dan la cara. El periodista es ese mensajero al que mucha gente quiere matar cuando le trae malas noticias.

Para demostraros que los periodistas, en términos globales, son profesionales con ética y principios, os transcribo una nota de prensa que ha emitido la Federación de Asociaciones de Periodistas de España, que aúna a las asociaciones de casi todas las provincias.

Madrid, 22 de agosto de 2008. 21,00 horas.- Representantes de familiares de las víctimas del reciente accidente aéreo de un avión de la compañía Spanair en el aeropuerto de Madrid-Barajas, en el que perdieron la vida 154 personas, nos piden que reclamemos a los periodistas el mayor respeto a su dolor y a su intimidad y que se evite cualquier acoso o presión para obtener declaraciones e imágenes, así como su reproducción reiterada en los medios.

Los familiares de las víctimas guardan, por su parte, el mayor respeto por el trabajo profesional de los periodistas y agradecen la información fiable y solvente que facilitan los medios de comunicación, al tiempo que rechazan las informaciones infundadas, erróneas o ligeras.

La Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) apela a todos sus asociados y muy especialmente a los editores, a los directores y los jefes de redacción para que, en el ejercicio del derecho y el deber de informar, tengan presente el equivalente y simétrico derecho a la intimidad y el respeto al dolor.

La credibilidad y la reputación del periodista se construyen en situaciones límite como ésta, en las que la sociedad y los ciudadanos necesitan información, pero también la mayor consideración.

La FAPE requiere a los editores, jefes de redacción y redactores para que los contenidos informativos sobre la catástrofe aérea de Barajas se ajusten rigurosamente a la ‘lex artis’ del periodismo y que en ningún caso sean objeto de tratamiento en espacios de entretenimiento o por profesionales sin la experiencia y capacidad que exigen situaciones de esta naturaleza.

Por otro lado, la FAPE comunica que, en la segunda quincena del mes de septiembre, convocará un debate entre periodistas, directores de redacción y medios de comunicación en general para analizar el tratamiento informativo que se está dando al accidente en los medios, especialmente en las cadenas de televisión.

Creo que queda claro en este texto que el órgano asociativo de los periodistas-personas está en contra de la mercantilización del dolor y del sensacionalismo en los medios de comunicación.

domingo, 24 de agosto de 2008

Cecilia en el blog

Una tarde de invierno, un amigo de larga trayectoria te invita a tomar un café y te cuenta una experiencia en la que se ha iniciado dos o tres meses antes: ha iniciado un blog personal. Sabes de qué te habla, aunque pocas veces has parado en alguna de esas páginas firmadas por gentes de toda condición. Si acaso has echado un vistazo al de algún político o al de un cantante o un periodista, a cuyo blog has llegado de casualidad. Pero nunca has considerado la posibilidad de crear tú un blog, a pesar de lo mucho que te gusta escribir.

Esa noche, de vuelta a casa, rastreas en internet, pasando del blog de tu buen amigo a los de otros blogueros que se relacionan con él. Y una idea empieza a germinar en tu cabeza, a crecer, a espesarse, a llenar los momentos vacíos que se te multiplican en el día.

No es un tiempo benévolo para ti. Hay cosas o elementos que funcionan incorrectamente en tu existencia cotidiana. Hay muchos huecos en tu actividad. Y hay instantes en que la frustración, o acaso el miedo, se adueña de los pensamientos que te mueven y deberían obligarte a seguir adelante. Pero te das cuenta de que, sí, de que te crees capaz de meterte en la aventura que te ronda desde la charla con tu amigo.

Durante una semana pruebas, ensayas, inventas un título, un nombre, rebuscas escritos antiguos en el ordenador, lees, analizas, sopesas, aprendes a publicar, a insertar fotos, a trabar enlaces... Y, al cabo, te lanzas al espacio, decidida a probar suerte.

Desde entonces, han transcurrido siete meses y has escrito un centenar de folios (o de entradas, dígase como se diga). Has superado algunos obstáculos y has decidido seguir peleando para superar los que quedan. Una parte de la fuerza que te impele a continuar la marcha, la encuentras a diario en las palabras de los nuevos amigos con los que hablas de tantos asuntos: de la vida, de la sociedad, de las costumbres, de las tragedias, de los triunfos, de los héroes, de las películas, de la música, de la prensa, de los libros, de relatos...

No conoces sus rostros, pero conoces sus aficiones, sus sentimientos, sus tendencias, sus fobias, sus expresiones. Has reído con ellos, te has emocionado, te has conmovido, te has alegrado, te has indignado... Y también conoces sus nombres, aunque algunos sean ficticios.

BrujaRoja, Rodolfo, Memoria, Rafa, Fernando, Euphorbia, Miriam, Antonia, Cigarra, Geni, Anab, Fritus, Copperhead, Diana, Merche, Angela, Marcelo, Laura, Mita, Ferragus, Diego, Abuela, Sibyla, Aroa, Dudo, Josep, Alberto, Pedro, Nani, Javier, María, Álvaro, Nacho, Manuel, Isol, Carmen, Gilda, Incombustible, Marian, Isabel, Josefa, Mari Carmen, Julia, Carlos, Gata, María Teresa.

¿No te dejas ninguno en el tintero?
Has compartido con ellos todos los premios que ellos mismos te han enviado durante estos siete meses, con la intención de transmitirles tu afecto y expresarles cuánto hay de positivo en las charlas que mantienes en tu blog o en los que ellos escriben. Pero ¿sabes lo que te gustaría? Sí, lo que te gustaría es organizar en algún punto del planeta una cena a la que todos ellos estuvieran invitados, entregarles una rosa y decirles estas cosas de viva voz.
¿A que sí, a que te gustaría?

No desprende aroma esta flor, pero os la envío como señal de mi afecto.

viernes, 22 de agosto de 2008

Mujeres que leen

De los diecinueve pasajeros del vagón, cuatro entretienen el trayecto leyendo un libro y tres hojean periódicos gratuitos. Curiosamente, todos los libros están en manos de mujeres: dos jóvenes de aspecto estudiantil, una en torno a los treinta y otra de más de cincuenta años, calcula el escritor, observando sus rostros. Las estadísticas no mienten, piensa, recordando las últimas cifras del informe sobre hábitos de lectura entre la población española, que dio a conocer la Federación de Gremios de Editores del país a principios de año.

El 73,6% de las mujeres que tienen entre 25 y 44 años leen con frecuencia, lo cual sólo hacen el 60,4% de los hombres de la misma edad. En el tramo de los 45 a los 54 años, la diferencia se anula, estimándose en 61 % los españoles de ambos sexos que se consideran lectores. Pero cuando se cumplen los 55 años, vuelven a ser las mujeres las más afectas a los libros: el 51,3% de ellas son lectoras asiduas, frente a un 45% de lectores masculinos.

Aquí abajo está la evidencia: las mujeres van leyendo y los hombres dormitando o mirándose las uñas. ¿Qué leerá cada una de ellas? Seguro que esa chavala lleva una novela histórica, y la morenita una obra clásica, poesía quizás, y aquella señora…

El escritor ameniza su viaje especulando sobre los géneros y la temática de los libros que portan las pasajeras del vagón, admirando el gesto de embelesamiento de una, el ceño fruncido de otra, la mueca divertida de la lectora de mayor edad. A una de las jóvenes, el tipo desgalichado que va en el asiento contiguo le arrima mucho la pierna, pero ella no parece detectar ni el contacto físico ni sus persistentes miradas de reojo.

Ojalá cualquiera de ellas empezara a leer en voz alta para que todos los pasajeros escucharan el relato. Sería hermoso que la literatura iluminase a todos los que se desplazan en este vagón del metro por las entrañas oscuras de la ciudad. Las sombras se transformarían en un paisaje nevado, en un lago clavado entre las montañas, en el vestíbulo de un lujoso hotel de principios de siglo veinte…

De repente, una de las lectoras cierra su libro y entorna los párpados, como si estuviera paladeando una frase que acaba de leer o disfrutando en su imaginación de una descripción o de un diálogo. El autor, que no es una firma famosa ni un superventas, suspira conmovido. Ha visto su propio nombre en la portada del volumen que lleva la mujer.

El cuadro de arriba es de Mary Cassat (1844-1926)y el de abajo de Gustave Caillebotte (1848- 1894)

miércoles, 20 de agosto de 2008

Dolor

Madrid se rompe de dolor una vez más este 20 de agosto.
Nos duelen las vidas truncadas de un centenar de personas que habían parado en esta ciudad, que presume de hospitalaria y de no desairar a nadie por su procedencia. Nos duele el final trágico de esas gentes que han fallecido, las heridas de quienes han ido al hospital y las de todos los que han venido aquí a buscar a unas y a otros.

martes, 19 de agosto de 2008

Madrid en maqueta

Hace tiempo que el edificio está en obras. Su fachada principal, con una portada churrigueresca bastante llamativa, está cubierta por lonas gigantescas tras las cuales hay que buscar el portalón de entrada. Estamos en la calle de Fuencarral, a cinco minutos andando de la Gran Vía, junto a la estación de metro de Tribunal, una zona donde abundan los comercios y los bares de copas, pero que no suele ser muy transitada por el turismo estival.

El edificio ante el que nos encontramos fue en sus orígenes un Hospicio, donde eran recogidos niños sin familia y ancianos mendigos. A principios del siglo XX, los indigentes y los huérfanos fueron trasladados a otras instituciones porque el vasto inmueble se había deteriorado casi hasta la ruina. No se derribó porque intervinieron en contra de su desaparición una serie de intelectuales, que consiguieron que se convirtiera en Museo Municipal. Como tal fue inaugurado en 1929 con Manuel Machado, el hermano de Antonio, como director.

Desde que se iniciaron las últimas obras de rehabilitación, que todavía durarán varios años más, el Museo sólo expone una mínima parte de sus fondos en una sala que antaño fuera la capilla del Hospicio. Entre las joyas que se exhiben, hay una maqueta de madera de la ciudad, en la que se puede contemplar cómo era Madrid en las primeras décadas del siglo XIX, después de la guerra de la Independencia.

La fabricó el teniente coronel de Artillería, León Gil de Palacio, quien recibió el encargo en noviembre de 1828 y lo dio por cumplido en el mismo mes de 1830. La maqueta, con unas dimensiones de 5,20 x 3,50 metros, perteneció al patrimonio del Estado hasta que le fue cedida al Museo Municipal.

A través de la cristalera que la protege, observo las tapias que rodeaban la villa en el siglo XIX, con sus puertas y portillos (de las que sólo perduran la de Toledo y la de Alcalá, porque la de San Vicente no es la original); observo las torres de las iglesias y los conventos, que abundaban en Madrid antes de que el proceso de Desamortización de Mendizábal provocara el derribo de algunos. Observo los solares sin urbanizar en torno al Palacio Real, al cuartel de Conde Duque, a las crujías del Palacio del Buen Retiro que sobrevivieron a la guerra con los soldados franceses Distingo la Puerta del Sol, todavía sin la forma elíptica actual, la Plaza Mayor, la depresión de la calle Segovia, sobre la que cuarenta años después se alzaría un viaducto.

Podría pasar horas reconociendo las fachadas de madera de los inmuebles cincelados con esmero y detalle por Gil de Palacio, admirando los que ya no existen y no conozco más que por las crónicas de los historiadores y las estampas de los ilustradores que se guardan en museos como éste.

A veces pienso, como piensan los niños en relación a sus juguetes, que me gustaría disminuirme hasta el tamaño adecuado para pasear por esta ciudad de madera en miniatura y perderme en el laberinto de callejuelas y plazoletas vacías, por las que no ha pasado el tiempo desde hace cerca de dos siglos.

sábado, 16 de agosto de 2008

No es ficción, es Kapuscinski

Lo que pretendía con la entrada de ayer no era hacer a nadie un examen sino compartir con vosotros la maestría de un periodista que, utilizando técnicas de la mejor literatura, consigue hacer de un amplio reportaje histórico un texto de fácil lectura para cualquier lector, aunque éste no conozca con precisión los hechos a los que se refiere el autor.

"El emperador", de Ryszard Kapuscinski es un compendio de testimonios sobre los últimos años del reinado de Haile Selassie, el soberano absolutista y cruel que convirtió Etiopía en una dictadura implacable, permitiendo la injusticia, el hambre y el desastre económico, mientras él y sus colaboradores vivían en la riqueza y el boato. (Tenía más de veinte palacios, siempre listos para recibirle, mientras la hambruna mataba familias enteras en las zonas rurales).

Kapuscinsky entrevistó a varios de aquellos colaboradores, cuando ya el tirano había sido depuesto. Estos individuos habían ejercido una labor en el palacio del soberano, unos como ministros, otros en cargos de rango inferior. Uno de los entrevistados era el responsable de guardar y trasladar los cojines que había que colocar a los pies del emperador cuando éste se sentaba en el trono, porque era de talla baja y le colgaban las piernas. Con las palabras de todos ellos, el periodista polaco ha forjado una especie de fábula que en algún momento, cuando vas pasando las páginas del libro, te da la impresión de ser un relato fantástico, fruto de la invención del escritor. Y te estremeces al pensar que estás enterándote de hechos históricos.

viernes, 15 de agosto de 2008

Adivinanza literaria

Transcribo tres párrafos de un libro, cuyo título os diré mañana o pasado mañana. Os propongo un juego: que me digáis si se trata (si es que no lo identificáis) de una novela, de un ensayo o de un relato fantástico con moraleja añadida.

Apenas dejas que el súbdito tenga comida suficiente, se te sublevará en cuanto intentes quitarle su cuenco. La ventaja del ayuno consiste en que el hambriento sólo piensa en la olla, todos sus sentimientos se concentran en cómo llenar la panza, pierde en ello lo que le queda de fuerzas y ya no tiene voluntad ni cabeza para buscar el goce en la tentación de la desobediencia. Piensa tan sólo en quién nos ha destruido el imperio. ¿Quién lo redujo a cenizas? Ni los que tenían mucho ni los que no tenían nada, sino aquellos que tenían un poco. Hay que guardarse siempre de los que tienen un poco porque constituyen la fuerza más negativa, la más voraz; ellos son los que pujan hacia arriba con mayor insistencia.

Un año después de la revuelta en Godjan (...) me ocurrio una desgracia personal particularmente dolorosa, pues mi hijo Hailu empezó a pensar. Así, como suena, empezó a pensar; y debo aclararte, amigo mío, que en aquella época tal costumbre constituía una estorbo nada recomendable e, incluso, una molesta deformidad, y que su Majestad Imperial, constantemente preocupado por el bien y la comodidad de sus súbditos, nunca dejó de hacer lo posible para protegerlos de semejante tara y mutilación.

La vileza y la mezquindad eran la condición para el ascenso; era éste y no otro el criterio que el monarca seguía para escoger a sus favoritos; por éstos y no por otros rasgos del carácter les concedía honores y privilegios. No se dio un solo paso en palacio ni se pronunció palabra alguna sin que él lo supiera y sin que él diera su consentimiento. Todo el mundo hablaba con su voz, incluso cuando decía cosas contradictorias, porque él también las decía.

Sólo os daré una pista. No es un best sellers ni a su autor le han dado el Planeta.

domingo, 10 de agosto de 2008

Cecilia en el balcón (V)

Las tardes de los domingos son más espesas que las del resto de la semana. Las horas son más largas y más acuciantes los deseos de escapar a la calle, a esa calle humedecida por la lluvia que la niña contempla a través de los cristales del balcón, cerrado al frío y al ocaso invernal.

Los adultos juegan a las cartas en el comedor. Los hermanos pequeños alborotan en sus habitaciones o corretean por el pasillo con sus triciclos. A la niña, tan lejos aún de la adolescencia, lo que le apetece es bajarse a la calle a pasear.


Al otro lado de la calzada, una pareja se detiene ante las vidrieras de la moderna cafetería que han abierto este mes junto al acceso a las cocheras de los tranvías. Asidas sus manos, los novios miran hacia el interior del local, dudando, tal vez, si entrar a tomarse algo o seguir su camino sin gastar dinero. A la niña le gustaría ser esa chica que pasea con su novio de la mano, le gustaría entrar en la cafetería y pedirle un refresco al camarero, sin pesar sobre ella la obligación de preparar los deberes del colegio, sin escuchar las voces que la apremiarán dentro de un rato para que vaya a cenar porque hay que acostarse temprano, que mañana es lunes y toca madrugar.

A la niña le gustaría muchísimo ser mayor.

No sabe todavía, porque ningún niño puede saberlo por avispado que sea, que los años le traerán, junto a la posibilidad de salir de casa las tardes de los domingos, un cúmulo de inquietudes y preocupaciones, que tendrá que ir resolviendo o aceptando con la lucidez y la tenacidad que sólo adquirirá cuando cumpla más años. No sabe, tampoco, que el paisaje que se extiende al otro lado de los cristales del balcón al que se asoma, no es un paraíso ni un jardín para los seres que por él se mueven con cierta libertad, sino un terreno abrupto por el que hay que circular sin perder nunca de vista el suelo para no tropezar ni caer en una sima camuflada.

Tampoco sabe que hay otras mujeres, no tan niñas como ella, que también se asoman a las ventanas para contemplar la vida que bulle tras los cristales, mujeres ventaneras a las que Carmen Martín Gaite ha rendido homenaje en su novela Entre visillos, un libro que, acaso, la niña leerá de un tirón durante las horas espesas de una tarde futura de domingo.

jueves, 7 de agosto de 2008

Los Orígenes de Maaluf

Ayer nos hablaba Marcelo, en La menor idea de su bisabuelo Emilio, que se marchó de Asturias años ha, y se instaló en Argentina, donde hoy habitan sus descendientes. Marcelo me recordó un párrafo de un libro que había terminado de leer unas horas antes: Orígenes, de Amin Maalouf, el escritor nacido en Líbano que conocimos con León, el Africano.

"Todos recorremos los años que nos corresponden y nos vamos luego a dormir a nuestras tumbas. ¿Para qué andar pensando en los que vinieron antes puesto que ya no suponen nada para nosotros? ¿Para qué pensar en los que vendrán detrás de nosotros puesto que para ellos ya no supondremos nada? Pero entonces, si todo va a parar al olvido, ¿por qué construimos y por qué construyeron nuestros antepasados? ¿ Por qué escribimos (...), por qué plantar árboles y por qué engendrar? Si le damos excesiva importancia al instante en que vivimos, dejamos que nos asedie un óceano de muere. Y, a la inversa, al resucitar el tiempo pasado acrecentamos el ámbito de la vida."

En el año 2000, Amin Maalouf decidió enterarse de cómo fue la vida de sus antepasados, centrando su investigación en su abuelo Botros, que vivió entre los siglos XIX y XX en tierras que entonces pertenecían al imperio otomano, y su entorno. En la antigua casa familiar, el escritor había encontrado una maleta llena de cartas antiguas, postales, fotos, documentos con los que empezó a componer un gran puzle, en el que fueron también ingredientes fundamentales sus recuerdos de infancia y los testimonios de parientes vivos.

Botros fue un hombre rebelde, ateo y amante de la cultura y la pedagogía, un adelantado para su época. Su trabajo más meritorio fue la fundación de una Escuela Universal que educaba a los chavales, atendiendo a criterios que resultaron más fructíferos que los que imperaban en las demás escuelas, todas ellas ligadas a una confesión religiosa.

Un hermano suyo, llamado Gebrayel, se había marchado a Cuba a principios del siglo, arrastrando a otros miembros de su familia a la emigración. Maalouf no supo la verdadera peripecia de su tío abuelo en la isla hasta que leyó con atención los viejos papeles que guardaron sus abuelos. Y un buen día se fue al Caribe para descubrir cuánto había de inventado y cuanto de cierto en las leyendas familiares que escuchó de niño.

Aunque no es una novela, el libro se lee con el mismo interés pues Amin Maalouf tiene un don especial para la narrativa. También es interesante el contexto histórico, pues en aquellos primeras décadas del XX el imperio otómano tuvo su decadencia y en el mapa político empezaron a aparecer los países que hoy conforman una parte de Asia y otra de Europa.

martes, 5 de agosto de 2008

Pagar en la catedral

" Cada español -católico o ateo, judío, protestante, musulmán o budista- pagará este año 3,5 euros para el sostenimiento del clero y culto católicos. Es un 34% más que hasta ahora. Lo pactaron el Gobierno y los obispos en 2006. Además, el nuevo sistema tiene carácter de "estable", bendecido con un intercambio de notas entre el nuncio del Papa y el ministro de Asuntos Exteriores español. (...)-Impuesto religioso. Con el nuevo sistema, el coeficiente del IRPF que recibe el episcopado de sus fieles se eleva del 0,5% al 0,7%. A este sistema se le llama impropiamente impuesto religioso. La realidad es que el católico no añade ni un euro de su bolsillo en el IRPF. Es Hacienda quien lo resta de los ingresos públicos totales, a petición de un creyente que, con ese mecanismo, aporta al Estado el 99,3% de su cuota fiscal, no el 100% como el resto de los españoles".

Estos datos pertenecen a un artículo de Juan G. Bedoya, publicado en el diario El País el pasado 3 de enero. No he encontrado cifras exactas sobre las aportaciones económicas del estado a la Iglesia católica, pero me suena que, además de pagar los sueldos de los profesores de religión, subvenciones para organizaciones sociales, hospitales e instituciones de beneficencia, sueldos de capellanes castrenses y curas en cárceles, además de todo eso, el estado paga a la Iglesia católica unos 200 millones de euros para la conservación de su patrimonio inmobiliario y artístico y los ministerios estatales y los gobiernos regionales ponen siempre dinero cuando se acometen obras y reformas en iglesias, templos, colegios, monasterios...

En la catedral de Avila he visto esta mañana un cartel sobre ciertas obras que está financiando el Ministerio de Cultura. Luego, he ido a la puerta y he visto un cartel que pedía 4 euros por la visita. ¿Es que no hemos pagado ya bastante a la iglesia de Rouco, no le hemos dado ya bastante dinero los españoles como para tener derecho a ver el interior de las catedrales sin abonar una entrada?

¡Me parece tan indignante...! Menos mal que la vista de las murallas hace olvidar tanto coraje

domingo, 3 de agosto de 2008

El árbol de la vida


Quiero compartir con todos vosotros un regalo hermoso que me envía, desde el otro lado del Atlántico, una amiga reciente, que aquí firma como Incombustible. Es el árbol de la vida, una imagen que viene a ser un vínculo amistoso entre todos los que nos comunicamos a través de nuestros blogs.

Yo os lo brindo a todos vosotros que pasais por aquí de vez en cuando. Ninguno puede quedarse sin este árbol.

Abuela, Carmen, Carlos, Rodolfo, Alberto, Fernando, Cigarra, Mita, Merche, Angela, Gilda, Sibyla, Aroa, Diana, Copperhead, Rafa, Pedro, NAni, Laura, Memoria, Manuel, Marcelo, Anab, Miriam, BrujaRoja, Diego, Ferragus, Geni, Dudo, Fritus, Isabel, María, Álvaro, Nacho, Marian, Euphorbia, Antonia, Javier, Mari Carmen, Josep, Miriam, Gata y, también, Incombustible.

Este regalo es para todos. Cogedlo y ponedlo en vuestra repisa si os gusta.