jueves, 1 de septiembre de 2011

Educación, una mala manera de ahorrar

Imaginemos una casa en la que no entra dinero suficiente para mantener el ritmo económico de la familia, acostumbrada a no privarse de casi nada. Los ingresos han disminuido y los padres, los que administran los bienes, deciden que hay que rebajar los gastos. No se plantean cambiar sus potentes coches por utilitarios, ni vender su segunda casa en la costa o la tercera en la montaña, ni dejar de salir dos o tres noches a la semana a cenar a restaurantes de moda, ni renunciar a los jamones cinco jotas o a los mariscos que llevan a su mesa, ni prescindir de la asistenta que viene a casa cada día... No, lo que se plantean es ahorrar en otros asuntos: no comprar libros de lectura, no ir al cine, no llevar a los niños a la academia de inglés, no darles una propina por su cumpleaños, no echarle unas monedas en la mano al africano que solicita ayuda a las puertas del supermercado... Con eso saldrán adelante, aseguran los padres cuando los hijos protestan porque se sienten perjudicados.

Es un ejemplo tonto, pero es lo que hacen determinados dirigentes con el gasto de las comunidades que tienen apuros financieros: no se plantean dejar de contratar asesores con sueldos astronómicos ni reducir sus propios estipendios o las partidas de gastos pagados de las que todos disfrutan (viajes, comidas, regalos), no se plantean dejar de alquilar edificios suntuosos en grandes capitales, o ahorrar en fastos que no benefician a la población en conjunto, ni siquiera en su mayoría. Lo que hacen es reducir partidas de servicios sociales, educación y cultura, y sanidad.

Mientras en Cataluña están protestando los vecinos de algunas localidades porque les están cerrando ambulatorios, en Galicia, Madrid, Navarra y Castilla-La Mancha se anuncian rebajas importantes del gasto educativo. Menos profesores de apoyo, menos interinos y más horas lectivas para los profesores titulares. 

Cualquiera que tenga hijos en edad escolar o los haya tenido sabe que la educación pública necesita refuerzos, que se necesitarían más efectivos humanos para afrontar la diversidad cultural y educativa del alumnado, solventando diferencias idiomáticas y de formación preescolar. Sin embargo, las autoridades actúan contra corriente: en vez de incrementar sus esfuerzos económicos y políticos en la educación de los ciudadanos del futuro, en vez de apostar por la educación para superar situaciones criticas, pretenden ahorrar en recursos económicos y humanos.

Es más práctico y menos escandalosos quitar subvenciones a las viudas, dejar de llevarles la comida a los ancianos medio inválidos o dejar de contratar interinos en las escuelas públicas. Al fin y al cabo, deben pensar Aguirre, Cospedal y sus acólitos, todo el mundo dice que los profesores tienen muchas vacaciones, así que vamos a encontrar el apoyo de la ciudadanía. Y si luego los estudios internacionales dicen que a la educación pública española le faltan muchos puntos de calidad, echamos la culpa a los profesores o, incluso, a los padres que no ayudan a sus hijos a hacer los deberes. 

Y, mientras tanto, Cospedal contrata a un eminente "periodista" para que controle la televisión autonómica y sigue viajando en su calidad de portavoz del PP a cualquier sitio que le indique su jefe. Y Aguirre se siente orgullosa de lo bien que ha salido el espectáculo "Benedicto" en su comunidad y lo contentos que estaban los peregrinos porque han viajado casi gratis en el metro de la capital.

¿Así vamos a salir de la crisis? ¿Privando a los chicos de una educación digna del siglo XXI?
Tenemos crisis para rato, crisis intelectual y crisis económica, con estos dirigentes tan sabios.

Mejor lo dice el artículo de Francisco Imbernón:  
Cuando un país reduce la inversión en educación, aumenta la pobreza económica y social, ya que no puede asistir a todos con calidad y eso hará aumentar el fracaso y el abandono del sistema.

Toda mi admiración para los maestros, para los profesores.
Toda mi admiración para Laura, para Pedro. Para Mamen.

10 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Hoy he leído unas declaraciones de Esperanza Aguirre que la definen: dice que a los profesores solo se les pide trabajar 20 horas a la semana. Además de falso es peligrosamente demagógico.
Se avecinan muy malos tiempos.

Carmen dijo...

Y van a conseguir que los que dedicamos muchas horas en casa a la enseñanza, sin cobrarlas, no trabajemos ninguna.

Euphorbia dijo...

A mí tu primer párrafo no me ha parecido un ejemplo tonto, en el fondo es eso, ahorrar en lo que no se debería mientra se sigue despilfarrando en lo superfluo.
Una vergüenza, y como dice Pedro no estan las cosas para ser optimistas.
Un abrazo Cecilia

Laura dijo...

Buf, Cecilia. Hoy me he incorporado a mi puesto tras las vacaciones y estaba el ambiente un tanto cargado. El primer comentario entre los compañeros "¿Qué opinas de lo de Madrid?" a lo que yo contesto "Cuando veas las barbas de tu vecino cortar..." En fin, hay incertidumbre, mucha, lo cual no ayuda a comenzar un curso con la energía y amor a la profesión que nos caracteriza. Hay desesperanza porque, seas o no del gremio, los recortes en educación son más que negativos, penosos y, ante todo, un error de base. Un país que pretende salir de una crisis no puede permitirse el lujo de quitarle recursos a su educación porque invertir en ella tal vez sea la mejor manera de progresar e innovar.

Jo, más que un comentario, te estoy escribiendo un post. Pero bueno, que la idea queda clara, creo.

Un abrazo y gracias por acordarte de los maestros de estos lares.

Isabel dijo...

La base para que un país prospere es la educación y la sanidad, y Sor Espe, Cospedal y otros, se lo van a cargar.
Muy buena tu entrada.
Un beso

Merche Pallarés dijo...

La situación me parece MUY dramática pero es lo que interesa a estos dirigentes mediocres que tenemos, que los jóvenes sean unos ignorantes para que en el futuro les sigan votando. El ejemplo que has puesto no me parece nada tonto, es la triste realidad. Besotes, M.

amelche dijo...

Tienes toda la razón y, para más inri, encima de que ya la figura del profesorado estaba desprestigiada, vienen estos políticos a tirarla más por los suelos, haciéndonos quedar como unos sinvergüenzas aprovechados, cuando los sinvergüenzas son ellos. Y sí, siempre recortan de sanidad y educación, pero mira qué bien ocultan cuántos miles de millones nos ha costado, desde marzo hasta ahora (y lo que te rondaré, morena) la guerra de Libia.

Diana Puig dijo...

Efectivamente pienso exactamente como tú, en el fondo pienso que ya les va bien que seamos un país de ignorantes de esta forma seremos más manipulables, intelectualmente seremos nefastos; ¿Qué hace fuerte a un país? desde mi punto de vista, que los ciudadanos sean inteligentes, que sepan, que estén preparados que tenga algún tipo de formación, los estudios se notan, siempre dejan una huella, la indiferencia hacia lo que nos rodea, afecta…se hace más difícil de eludir cuando eres capaz de entender cualquier problemática que te pueda surgir, porque si no es un caso excepcional la quieres defender, necesitas sobrevivir y no digamos si crees que te están tomando el pelo que es lo que está ocurriendo actualmente, eso nos da poder de decisión y eso amiga es una putada para esta sinvergüencería que MANTENEMOS, es nuestra triste realidad española.
Un abrazo didi.

Josep dijo...

Cecilia, yo me pregunto ¿Se hunde el estado de bienestar por una crisis económica sin precedentes o por decisiones políticas más propias de un estado totalitario que de una democracia? . No será que me están diciendo que la educación para quien se la pague? Los que hace poco eligieron a Esperanza Aguirre como Presidenta de la Comunidad, (pero podemos ir sumando, Más en Catalunya,(sanidad) Cospedal, etc), deberían preguntarse si realmente la votaron para que protegiera la educación impartida por congregaciones religiosas, por el Opus o por los Legionarios de Cristo, dejando en la cuneta la educación pública. Esta educación dejada en manos privadas es la simiente de revueltas históricas, dolorosas y sangrientas, de las que ya tenemos experiencia como pueblo.
Un beso

Incombustible dijo...

Amiga Cecilia...echaba de menos tu presencia, tus palabras, tus balcones y ventanas.... Estuve fuera, en el limbo, por razones personales y porque me suspendieron la cuenta en google. Pero estoy aquí traando de ponerme al día (por lo menos al de hoy) con mis amigos y con mi espacio que por fin ya he podido rescatar y funcionan.

Suscribo lo que has escrito aquí y veo, tristemente, que todavía se considera al pedagogo, al maestro, cuando conviene: profesional, sirviente, esclavo, burócrata, funcionario público, místico ascético, peligroso, indefenso, parte del mobiliario, flojo y figura a la cual adherirse y subir al carro de la historia. Olvidan muchos (gobiernos y, lamentablemente, algùn Juan Pueblo) que también uno tiene sueños, esperanza, voluntad , mística...pero también una familia que sostener, unas cuentas por pagar y una salud que cuidar. Se olvidan que ese "mucho tiempo de vacaciones" no compensa las horas preparando clase, preocupándose por sus estudiantes (hasta a nivel personal), leyendo y cargando libros, capacitándose con el tiempo y el bolsillo propio (no se allá , pero acá la capacitación del gobierno siempre se hace en base a fragmentos de libros que escogen ellos). Convenientemente se olvidan de llamrnos para las reformas educativas- cuando somos nosotros los que debemos apechugar con ellas- y especialmente se han olvidado que, si pueden leer, escribir, consultar, dialogar con más o menos capacidad es gracias a esas personas que, sin misticismo ni estereotipo, les mostraron el mejor camino para hacerlo. Y que si los votantes (a los que sólo cuentan como escalera de sus escaños) son capaces de elegir y cruzar con un lapicito una papeleta...también es porque alguien se los ha enseñado.

Nada, me alargo, pero este tema me toca profundamente.

Desde México un beso y me alegra mucho poder leerte (a algunos de mis amigos todavía no les localizo)