sábado, 20 de agosto de 2011

De laicos, peregrinos y exhibicionistas

Voy a controlar las ganas de contar de qué manera se ha convertido esta ciudad en un infierno durante los últimos días (calles cortadas desde la mañana, policías pidiendo carnets a quienes sólo iban a cumplir su horario laboral, autobuses que no circulan, bocas de metro cerradas). Y no voy a quejarme por no haber sido tan previsora como para haberme cogido esta semana de vacaciones, como han hecho tantos madrileños que sabían lo que se avecinaba. 

Tampoco voy a hablar del despilfarro que supone montar escenarios faraónicos, entoldados, gradas, capillas callejeras, horas extras de policías, limpiadores, sanitarios, etc en una ciudad con una deuda pendiente de 7.000 millones de euros y con unos servicios sociales y culturales cada vez más recortados por su administración municipal, que corre con una buena porción de los gastos papales, por mucho que hable de "coste cero" la coordinadora del ente, (esa señora que pertenece a los Legionarios de Cristo y acude a la peluquería montada en dos coches oficiales). Ni voy a hablar del exhibicionismo de los obispos y arzobispos, del boato y el poderío que exhiben, de lo distintos que son de la imagen de Jesús que dicen reverenciar.

Todas esas "menudencias" las dejo a un lado y voy a recoger un párrafo del artículo de hoy de Juan G. Bedoya, responsable de información religiosa en El País, y hombre, claro está, mal visto por la oficialidad religiosa española. 

(Un momento, para una aclaración: yo distingo muy bien entre personas creyentes, o sea, católicos de fe, y representantes oficiales de la iglesia. Los primeros tienen todos mis respetos si saben convivir y aceptar a los que no comulgan con sus ideas. Los representantes oficiales no saben convivir si no prevalece su autoridad y no aceptan a los que piensan o sienten de forma diferente a ellos. Y sé de lo que hablo porque he convivido con unos y con otros).

Este es el texto que quiero suscribir ahora:

La Europa libre y tolerante se ha construido pese al pontificado romano, intolerante durante siglos, enemigo de Gobiernos democráticos y plácido entre dictadores. Lo sabía el papa Juan XXIII cuando, poco antes de morir, proclamó ante los obispos de todo el mundo: "Hay que admitir que la libertad religiosa debe su origen no a las iglesias, no a los teólogos, y ni siquiera al derecho natural cristiano, sino al Estado moderno, a los juristas y al derecho racional mundano, en una palabra, al mundo laico" (discurso de 23 de mayo 1963. Concilio Vaticano II).

¿Era Juan XXII una excepción entre toda esa ristra de papas intolerantes y restrictivos? Y a Ratzinger ¿qué le sucedió para convertirse de hombre religioso de ideas avanzadas a jefe de la Inquisición eclesial? 
 
Otra cosa, a propósito de la manifestación que el miércoles hubo en Madrid y que acabó a palos, ¿quién provocó a quién? La manifestación tenía itinerario fijado con paso por la Puerta del Sol. Los peregrinos tenían sus actividades en el Prado, Recoletos y Cibeles. ¿Por qué estaban en la Puerta del Sol esperando a los manifestantes? ¿Les habría mandado para allá el Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, un fiel acólito de la señora Aguirre, para tener luego argumentos en contra de la manifestación? 


Pues este párrafo para el tal Canalda, a ver si reflexiona o, por el contrario, se suma a la nómina de personajes que aquí se citan:

Si hablamos de formas de Gobierno, la historia del papado es un rosario de despropósitos e intolerancias contra la modernidad. Vio en Mussolini "un hombre providencial" (Pío XI); el dictador Franco fue procesionado bajo palio como cruzado salvador de la Cristiandad; una parte del episcopado execró de la Constitución de 1978 por "pecadora y atea" (primado Marcelo González), y en la Francia del XIX, la Iglesia romana prefirió al sangriento Napoleón III que a los liberales ("un burdel bendecido por los obispos", juzgó el gran Lamennais).

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Saben que vuelven los suyos y salen de donde estuvieron escondidos desde 1975. No es casualidad que estas jornadas de la juventud se hagan este año en España, y que sean las más espectaculares de todas las celebradas. El propio Ratzinger ha dicho que hay que "reconnquistar España". Malos preludios.

Carmen dijo...

Estoy de acuerdo, ya están intentando tener su segundo Vaticano en Madrid, y si no
colaboramos así será. Yo me encontré en la encerrona de Sol de la manifestación y veo que las cosas van a ir por ese camino. Como no nos unamos todos los que aún creemos
en una sociedad más democrática y en la libertad, nos va a ser muy difícil por separado
que se nos respete.

Anónimo dijo...

SE ve asustadas a las niñas católicas de la foto. Como si los laicos las estuvieran amenazando

Antònia Pons Valldosera dijo...

Esto es una vergüenza y muchas de las cosas una total ridiculez. Cuando veo los confesionarios de diseño todos en ristra en el Retiro me da la risa. La feria del perdón, dicen.
Querida Cecilia, yo creo que cuánto más hablemos de ellos y de sus gilipolleces extremas más importancia les damos. Esto es sólo un baño de multitudes para subirles un poco el ego por los suelos últimamente. las iglesias seguirán vacías, los seminarios sin nadie y los católicos apostólico-romanos seguirán pasando de sus idioteces sumas y haciendo lo que les parezca.
Yo no soy atea, más bien agnóstica, educada en el seno de la santa madre pero indiferente total. Ya sé que si estuviera en Madrid y tuviera que aguantar lo que estáis aguantando me cabrearía y mucho pero como vivo muy lejos pues como que me resbala si viene Benedicto o si se va a Tomboctú.
Ahora bien mi mesaje es que mis relaciones con Dios sean buenas, regulares o malas no in cumben a esta serie de hombres pequeños con faldas, me niego a que medien entre Él y yo. No quiero saber nada de su chiringuito.
Un abrazo.

amelche dijo...

Eso mismo pensaba yo: ¿Quién provocó a quién? Porque los hay que van de santos, pero con el mazo dando.

Una señal divina la tormenta de esta noche que ha impedido al Papa pronunciar su discurso. Si es que, ya ves, ni Dios está de acuerdo. :-)

Euphorbia dijo...

Totalmente de acuerdo. Todo mi respeto para el creyente de base que va de buena fe, pero lo que hay más arriba da miedo y asco. Tiene razón el primer anónimo, esto es un preludio de la fiesta que están preparando para noviembre. Malos tiempos.
Un abrazo

Isabel dijo...

Muy bueno tu post, yo como madrileña, que trabaja también en Agosto y con el coche, me he sentido agobiada, pero sobre todo, me he sentido impotente ante tal manifestación de "poder" de la derecha y la iglesia, es como si hubiesen dado un puñetazo en la mesa para decirnos, "esto es lo que hay", vamos a volver y os vamos a evangelizar queraís o no querais, porque pronto estarán los nuestros en el poder. El Viernes por la noche, tomando una cerveza en ua terraza de chueca, fuí testigo de la provocación de los peregrinos, que al final consiguieron que toda la plaza les abucheara y conestara a sus consignas e insultos. Es incomprensible como una ciudad como Madrid, se convierte durante diez dias en una sucursal del vaticano.Un beso

Raquel dijo...

Cecilia, totalmente de acuerdo contigo en lo que dices. ¡Qué difícil luchar contra tanta manipulación y control!

Laura dijo...

Gracias, Cecilia, por explicar siempre tan bien esas que ideas que se retuercen en mi cabeza y no sé expresar tan bien como tú. No es pelotilleo, es que me ocurre cada vez que te leo un texto acerca de estos temas.

Un abrazo.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Me temo que nadie dará explicaciones.

Besos.

Merche Pallarés dijo...

Esa demostración de poderío católico me repugna. El único Papa que me llegó al corazón fue Juan XXIII. Besotes, M.