miércoles, 18 de mayo de 2011

Cristina y la Puerta del Sol

No sé quien es Cristina, pero al escucharla, gracias al aviso en forma de enlace que me ha mandado Josep, he pensado que esta es la voz que querrán escuchar muchas personas y no la de esos tipos que se pasean por las plazas españolas dando voces y perpetuando un "sistema" que a ellos les beneficia mucho y a la mayoría nos perjudica bastante.
 
Escuchad a Cristina.
A esos señoritos de la tertulia que hablan de la juventud con tanta ligereza, ¿seguirán teniendo todavía las mejillas coloradas de vergüenza?

En cambio, El Roto, ve lo que ocurre con la lucidez que le caracteriza.

8 comentarios:

Isabel dijo...

Justo acabo de publicar un post sobre ese tema... Me ha encantado escuchar a Cristina; más claro agua...
Un beso,Cecilia...;te sigo,aunque no te comente demasiado...:-)

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Gracias por el enlace, que no conocía. Lo de El Roto sí, magnífico, como siempre.

Merche Pallarés dijo...

No he visto el enlace pero sí ví la viñeta de El Roto que es genial como siempre. Besotes, M.

Laura dijo...

Escuché esta grabación a través de facebook y pensé lo mismo que tú. Algo más que las mejillas se les debió enrojecer a esa panda de carcas.

EL roto, muy, muy acertado.

Hoy revolución!

Euphorbia dijo...

¡un hurra por Cristina!
No sé si les habrá caido la cara de vergüenza, a estas alturas hay tertulianos de radio que la tienen de cemento armado, totalmente indestructible.
Lo de El Roto también genial.
Un abrazo

J. J. Guerra Esetena dijo...

¡Qué razón tiene Cristina! Si es que el problema de los tertulianos es que tienen que opinar de todo, todos los días y a todas horas. Y así no hay forma de analizar las cosas con un mínimo de seriedad. Es imposible que puedan saber (o, al menos conocer) de todo.

Gracias Cecilia. Un abrazo, Jesús

amelche dijo...

Yo también escuché a Cristina en otro blog, creo que es nuestra heroína. Vamos, no la voto porque creo que no se presenta. :-)

Eastriver dijo...

Sí, sí, yo también me emocioné con Cristina, que les canta las verdades a los irónicos señoritos.