sábado, 12 de febrero de 2011

El triunfo de los egipcios

La mañana del viernes leía en el periódico la repercusión que tuvieron el día anterior las palabras de Mubarak, que se aferraba a su cargo y a sus poderes a pesar de tener en contra al pueblo egipcio en todas sus categorías sociales, políticas e intelectuales. El corresponsal anunciaba que las protestas continuarían y advertía sobre las consecuencias imprevisibles de esta confrontación iniciada el pasado 25 de enero. Pero durante la tarde, los malos augurios se disolvieron en una euforia justificada: el faraón se rendía. Dimitía por fin. 

A pesar de su obstinación, del apoyo de los suyos (que sin él perderán prebendas, riquezas y mando) y de sus ataques contra los manifestantes de la plaza de Al Tahrir, a pesar del apoyo de otros autócratas de la zona (los dirigentes saudíes ofrecieron sus dineros para mantener al dictador egipcio en su trono), a pesar de sus enredosas palabras del viernes, Mubarak se ha marchado. Por fin se ha marchado.

Además de celebrar la posibilidad de acceso a la democracia que han conquistado los egipcios, nos han llegado noticias del comportamiento meritorio de quienes han arriesgado su existencia en la plaza de Al Tahrir durante casi tres semanas. Los periodistas, que han sufrido ataques de los partidarios de Mubarak en más de una ocasión, han ensalzado el valor y la perseverancia de los ciudadanos, su afán por evitar trifulcas y eludir las provocaciones de los afectos al régimen, el respeto de todos hacia todos, fueran hombres o mujeres, musulmanes o cristianos, jóvenes o viejos, izquierdistas o derechistas. Pero además han narrado la extraordinaria organización colectiva, implantando sistemas de alimentación, de higiene y limpieza, turnos para sus vigilias, consignas para evitar saqueos y violencia, consejos para aguantar sin desfallecer ni soliviantarse hasta que el régimen sucumbiera.

Ojalá que todo el esfuerzo que han realizado los egipcios, que el sacrificio de los que han muerto o han sido heridos, sirva para que ese país consiga resolver sus problemas, acabar con la dictadura y el miedo, con la miseria y el hambre que padecen muchos de sus habitantes.

Compartimos desde muchas ciudades ajenas la alegría que se vive en las calles de El Cairo


12 comentarios:

m.eugènia creus-piqué dijo...

Felicidades a todos los egipcios por lo que han logrado, es un gran pueblo, me alegro por ellos.

Merche Pallarés dijo...

¡Muy buena noticia! Me alegro por los egipcios, especialmente por su perseverancia y valentìa que a la larga ha dado resultado. Besotes, M.

Antònia Pons Valldosera dijo...

Hemos sido testigos directos de la fuerza de la sociedad civil. Sin embargo nunca he creído que estas revoluciones sean espontáneas, pienso que detrás están los ideólogos.
Ojalá que el rumbo sea hacia la verdadera democracia que les lleve por caminos de justicia e igualdad de manera pacífica.
Un abrazo.

Eastriver dijo...

Cecilia, es que por fin podemos glosar una buena noticia... qué bien lo cuentas y cómo nos contagiamos todos de la alegría de un pueblo que se sacude de encima a su dictador. Que esto sea una lección para todos: si no te rindes, si luchas hasta el final, ganas.

josep estruel dijo...

Es verdad Cecilia, por fin una buena noticia. Me alegro mucho por ellos, ahora ojalá se vayan levantando todos los pueblos oprimidos.
Un abrazo.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Ojalá que sepamos dejarles encontrar su propio destino. Tengo envidia de ese pueblo egipcio, mucha envidia. Aquí hace tiempo que perdimos el pulso.

Euphorbia dijo...

Esperemos que todo vaya bien y que ese gran esfuerzo que ha hecho el pueblo sea recompensado y no se pase de un estar opirmidos por unos para estarlo por otros.
Hay tantos intereses en todo...
Un abrazo Cecilia

Cornelivs dijo...

Les deseo la maxima de las suertes.

Abrazos.

Diana Puig dijo...

Desde hace mucho tiempo es de las noticias que más feliz me han hecho. Han demostrado de qué material están hechos, que la unión hace la fuerza y que a veces el mal conviviendo, matando, hiriendo, siendo tan fuerte a veces pierde. Los egipcios nos han dado a todos una lección, para el que lo quiera ver.
Un abrazo, didi.

José Núñez de Cela dijo...

Noticia esperanzadora, desde luego, que demuestra que la unión y el esfuerzo (sacrificio más bien) han tenido su recompensa. Creo que ha sido un ejemplo para muchos, más allá del efecto dominó que pueda tener en la región y del que tanto se habla y que, por cierto, está por ver.

Ojalá que sea este el comienzo de una mejora en las condiciones de vida de tantos.

un saludo

Ferragus dijo...

Esperanzadora noticia, Cecilia. Llamó mí atención el crédito que algunos entrevistados daban a las redes sociales en Internet.

Laura dijo...

Alegría compartida, sí señora. Y una carga de esperanza para todos los pueblos oprimidos.

Un saludo