miércoles, 12 de enero de 2011

Un premio para Mendoza

A Miguel Delibes le ofrecieron un premio Planeta allá por los años 60. Quiero decir, le ofrecieron la posibilidad de ganar el premio Planeta si presentaba una novela antes de que se fallase el concurso, en el mes de octubre de ese año. Delibes declinó la oferta aduciendo que los premios eran para descubrir nuevos autores (como ocurriera cuando él ganó el Nadal, con "La sombra del ciprés es alargada", en 1949). Ignoro si le tentaron en otra ocasión, pero lo que es cierto es que Delibes nunca cayó en la tentación en la que han ido cayendo docenas de escritores españoles y sudamericanos a lo largo de las décadas. 

Ahora que a nadie se le oculta que el Planeta es un premio "acordado" de antemano, lo que me sorprende es que la gente siga comprando los títulos galardonados sin cuestionar el apaño, sin poner en duda la calidad de la obra ni indagar en las negociaciones que han llevado a cabo premiadores y premiado. 

No quiero decir con esto que en el listado de "planetas" no haya libros estupendos, porque entre ellos están "Lituma en los Andes", de Vargas Llosa, o "El jinete polaco", de Muñoz Molina que, a mi entender, son novelas de calidad que hubieran sido conocidas y leídas con deleite por miles de lectores aunque no hubieran llevado la faja del premio. Pero sí me atrevo a decir que en el listado hay novelas mediocres de autores prestigiosos y novelas que son verdaderamente indigestas. Y lo digo porque he leído muchas de ellas, incluida la de algún  joven señor, a  quien se le auguraba una carrera brillante, pero que se limita ahora a pontificar en las tertulias más conservadoras en vez de pulirse y aprender a escribir un poco mejor.

Este año el libro prometía ser interesante, porque estaba firmado por Eduardo Mendoza. Lo habría leído también si no hubiera obtenido el galardón. Pensaba disfrutar de una buena novela en el marco histórico del año 1936, aderezada con datos de un periodo del que todavía quedan mucho que contar, el tiempo en que la República española parecía cobrar nuevo vigor con el triunfo en las elecciones del Frente Popular. Pero ¡ay! ¡lo que me ha costado acabar la lectura!

No puedo hacer la crítica correcta de la novela que haría un especialista o un profesor de literatura, pero puedo poner mis impresiones: los personajes me resultan confusos, contradictorios consigo mismos, no acabo de enterarme de su carácter o de sus querencias, los diálogos entre ellos son tan semejantes que no distingo a la marquesa de la niña prostituida cuando dialogan entre sí, los personajes históricos más me recuerdan actores de teatro, con papel aprendido de antemano, que seres reales devueltos a la vida por el milagro de la literatura. De las alusiones al entorno histórico no me habría enterado si no hubiera sabido de antemano algo de lo que pasaba entonces en España.

Y de la ciudad de Madrid que en estas páginas se pinta lo que me atrevería a decir es que Mendoza no se ha estudiado ni el callejero ni el plano del metro.  

Del edificio recién abandonado (Cine Europa) llegaban amortiguadas las últimas estrofas del himno seguidas de gritos marciales. Andando por Bravo Murillo vieron venir en dirección contraria un grupo compacto formado por obreros de torva catadura y actitud hostil. (...) En Cuatro Caminos un destacamento de Guardias de Asalto desviaba a los coches. Como no había ningún taxi a la vista, se metieron en la estación de Tetuán y fueron en metro hasta Ríos Rosas; allí salieron y cogieron un taxi. Anthony dio la dirección del palacete de la Castellana. 


(Nota: Este plano corresponde a la red de metro de 1936 y lo he sacado de Wikipedia.
El cine Europa está situado entre las estaciones de Estrecho y Alvarado).



10 comentarios:

María a rayas dijo...

Precisamente ayer estuvimos hablando del tufo de los premios literarios, de que es una pena que se hayan convertido en una mera herramienta de marketing en vez de ser una manera de descubrir nuevos talentos. No tenía ni idea de la anécdota de Delibes, pero es algo que le honra (y que viniendo de Miguel Delibes no me sorprende demasiado).

Por cierto que también estuvimos hablando del libro de Mendoza, con afirmaciones muy parecidas a las que tú expresas en este post.

qué decir...esto de los premios apesta bastante...lo que pasa es que siempre hay alguno que se libra... (pero no será el planeta ;-)


un abrazo, Cecilia

Álvaro Dorian Grey dijo...

Quizás ( y aquí me voy a llevar un golpe) sea el único ser humano al que no le gusta la escritura de Eduardo Mendoza. Me han dicho que tiene humor y, debo ser muy raro, no le encuentro. Cuando dieron el nombre del premiado pensé; Ya tenemos divo para más tiempo. Lo siento, pero no me parece tan bueno como lo publicitan y he leído dos de sus libros.
saludos y salud

José Núñez de Cela dijo...

Recientemente hablaba con un librero (todavía los hay que responden a ese nombre) y coincidíamos en que No leemos libros premiados, especialmente el Planeta; parece que las operaciones de marqueting literario consiguen el efecto inverso en algunos, aunque coincido contigo en que algunos de los premios son buenas obras, yo añadiría Los Mares del SUr, de Vázquez Montalbán que, creo, también obtuvo el premio.
En cuanto a Mendoza, intento leer casi todo lo que publica, tenía mis dudas sobre este libro por la cuestión del premio; después de leer tu opinión, la duda está prácticamente despejada.

Saludos

Merche Pallarés dijo...

He leido dos libros de Mendoza que me han gustado.
Tampoco me fío de los premios, especialmente de el Planeta aunque, a nivel pecuniario, le sea muy rentable al escritor. Pero desde que se lo dieran a Cela por un plagio..., pues como que peor. Pensaba leer éste último de Mendoza pero como me fío mucho de tu opinión querida Ceci, creo que lo dejaré en barbecho... Ya tengo bastante con la trilogía de Esquivias (por ahora ¡fabulosa!), el último de Vargas Llosa y de Umberto Eco más las Rimas de Bécquer en los que nos ha embarcado PEDRO O.E.... Besotes, M.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Un libro precipitado, lejos de ser el mejor de Mendoza. Ay, los premios.

Antònia Pons Valldosera dijo...

Tengo por ahí un montón de premios planeta que son absolutamente infumables hasta que dije ¡basta! Pensaba que era yo que no entendía la genialidad de los premiados. El peor que recuerdo es: Los helechos arborescentes. No entendí nada de nada, bueno no pasé de las 10 primeras páginas.
Un beso.

Por cierto no sé si lo habrás leído pero hay una novela de Jaume Cabré: Les veus del Pamano, Las voces del Pamano que a mi me encantó, por los personajes, por la historia y por la construcción de la novela. Al final concluye todo encajando como en un puzle perfecto o como si acabaras de completar el cubo de Rubik.
Vale la pena.

ANABEL dijo...

No he leído un libro, reconozco que soy reticente a comprar y leer premios Planeta, supongo que porque no consigo sacarme el casi cantado amañamiento de la cabeza. De Eduardo Mendoza he leído algunos libros y me parece bastante irregular. Poco más puedo decir. Creo que tu crítica es clarificadora y justificada y aunque no seas crítica oficial, para mi tu criterio es muy importante (ya lo sabes)
Un beso y Feliz 2011

Cigarra dijo...

Pues era uno de los libros que tengo a la cola para leer despues del aluvión de los reyes, pero ahora quizá lo deje para el final de la cola... si llego. Tengo que decir que Mendoza, que me pareció estupendo en "La verdad sobre el Caso Savolta" y "La ciudad de los prodigios" luego me ha ido decepcionando cada vez más, hasta el bluff infumable de Pomponio Flato. Es una pena, pero como dice alguno de tus comentaristas, hay premios que mas bien sirven para saber que es lo que NO hay que leer.
Un saludo muy cordial, Cecilia, vuelvo a la brecha, y espero poder estar por aquí con mas asiduidad que en los meses pasados

Laura dijo...

Qué interesante crítica, Cecilia. Desde luego, que me quita las pocas ganas que tuviera de leerme el libro y desde luego, que me confirma las sospechas que tenía acerca de los premios y los premiados.

Por cierto, el joven fachoso es el amigo Juanma, ¿no? No te metas con él, que me enfado...

Diana Puig dijo...

Parece mentira que el arte si lo llevas dentro, si lo amas y realmente lo respetas, pueda tener tal precio.
Si es así como cuentas que es el libro, mientras lo explicabas visualiza al escritor escribiendo "algo" de forma rápida, sin la atención, la organización y pasión que requiere escribir un libro, una pena Cecilia, te queda la certeza de cómo y de qué forma es realmente tu Madrid.

Un abrazo, didi.