sábado, 13 de febrero de 2010

Carteros que husmean en nuestros secretos

Imaginemos un pueblo donde el cartero, el amable señor que lleva las cartas que los vecinos escriben a su lugar de destino, tiene el privilegio o la desfachatez de abrir los sobres y leer las misivas que contienen. Todos los remitentes lo saben, pero nadie quiere darse por enterado porque si no aceptaran sus servicios, no podrían enviar ninguna carta. Ni recibirla.
Imaginemos algo todavía más fantasioso. El cartero es el responsable de la estafeta donde se encuentran los buzones en las que los lugareños depositan sus cartas o recogen las que les envían desde otros lugares. En esos buzones, que no son propiedad de los usuarios, el cartero también puede meter mano, fisgar y olisquear cuando le apetece.
¿A que suena fatal? ¿A que el cartero es candidato a llevarse un buen manteo?

Pues ahora ampliemos los límites del pueblo y hablemos de la aldea global, de los habitantes de los países del planeta que utilizan a diario la autopistas virtuales para enviar noticias y fotos a sus allegados, novelas a sus editores, documentos a las instituciones oficiales, requerimientos, instancias, proyectos, cotilleos, peticiones... Todo ese material, enviado por e-mail, puede ser husmeado por los operadores que ofrecen a los usuarios, en su propia casa o en su oficina, el servicio de mensajería.

¿Somos conscientes de que perdemos nuestra intimidad cuando entramos en internet? Las fotos de nuestro último cumpleaños, esas que le enviamos a nuestro primo de Canadá, o al amigo que se fue de Erasmus a Turquía, pueden ser contempladas y analizadas en algún lugar que no es precisamente la pantalla del ordenador de nuestro interlocutor. Nuestras declaraciones de amor, nuestros secretillos de alcoba, nuestras rabietas, nuestras quejas, nuestros pensamientos sublimes se pueden leer en sitios a los que nosotros no los hemos dirigido, los pueden leer individuos a los que nosotros no hemos autorizado a meterse en nuestras vidas.

Realmente el correo electrónico nos ha facilitado la existencia, las relaciones y el trabajo a quienes habitamos en la parte del mundo que dispone de tecnologías avanzadas. El correo nos desplazamientos (ya no hay que coger el autobús hasta la otra punta de la ciudad para entregar un trabajo), nos evita llamadas de teléfono, nos permite ganar tiempo libre, compartir imágenes, chistes y panorámicas deslumbrantes, nos mantiene en contacto con gentes a las que vemos de tarde en tarde, nos informa de inmediato de asuntos familiares de mayor o menor envergadura, nos facilita la comunicación con quienes habitan a miles de kilómetros de nosotros. Sí, sí, no se concibe la vida en estas latitudes sin la asistencia de este instrumentos.

Pero ¿somos conscientes de cuánta información ponemos en el aire, cuánta dejamos en servidores ajenos? ¿No os extrañan esos anuncios que aparecen junto a nuestra bandeja de entrada con asuntos que tienen relación con alguna de las palabras que se contienen en el mensaje?


Después de leer este artículo, que enlazo aquí, alguno habrá ido a la estafeta y habrá vaciado el buzón que allí se le presta. Por muy gratuito que sea el servicio que se le ofrece. Las fotos de los sobrinos están mejor en un cajón de casa que en un apartado de correos prestado.Y nuestros mensajes familiares que se disuelvan en la nada después de ser leídos por quien es su verdadero destinatario.

25 comentarios:

Merche Pallarés dijo...

Alucinante. Aunque en muchísimos casos ese control de millones de correos, blogs, o fotos no debe de ser muy interesante, la verdad. Además desde siempre en Norteamérica, mucho antes de internet, el "Gran Hermano" sabía todo sobre nosotros. No es nada nuevo. Ahora, es aberrante que tanto en China como en Irán, blogueros vayan a la carcel o sean asesinados por lo que escriben. Supongo que si viviéramos en un país totalitario, tendríamos que tener muchísimo cuidado, sin duda alguna. Besotes, M.

Raquel dijo...

Sí, es terrible pero lleva pasando desde que Internet se convirtió en herramienta mundial. Es especialmente crudo en casos así.
Un abrazo

Nieves dijo...

Uff, si todo eso es cierto, es terrible realmente. Esperemos que nuestros carteros no husmeen, de todas formas hay que tener mucho cuidado. Un saludo.

Cornelivs dijo...

Estoy con Merche Pallarés.

Besos...!

mcarmen dijo...

Me temo que no pensamos demasiado en dónde puede acabar la información personal que colgamos en la red. Es de lo más curioso ver cómo nos abrimos a perfectos desconocidos y no saludamos a nuestro vecino de arriba ;-(

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

La ventaja del exceso de información que tienen de nosotros es que no pueden almacenarla y sólo la pueden usar para bombardearnos con publicidad: fines comerciales.
A mí me da más miedo un polícía de los de antes rellenando a mano la ficha con la que nos describían y estigmatizaban.
Exijamos a los gobiernos autoritarios que dejen de censurar internet.

LA CASA ENCENDIDA dijo...

¡Menudo artículo Cecilia! Siempre he pensado que estamos muy expuestos en estos medios y que hay que tener cuidado, pero leyendo este artículo que nos enlaces, me quedo apabullada. Habrá que pensar más y cuidar mucho todo lo que hacemos, lo que puede implicar a los nuestros y a nuestra intimidad.
De nuevo, muchçisimas gracias por estas informaciones que son una ayuda.

Besicos muchos.

Fernando Manero dijo...

Hemos ganado en tiempo, en libertad, en horizontes, pero sin duda eso ha tenido en coste que nos vemos obligados a asumir resignadamente, ya que no hay forma de regular el tráfico de las redes de acuerdo con principios que son constitucionales como el secreto personal y el derecho a la intimidad. Y, por lo que se ve, en un proceso creciente de indefensión. Al final hemos acabado aceptando este riesgo frente a la ventaja que supone la disponibilidad de un sistema de comunicación que nos ha cambiado la vida y el mundo de relaciones. Siempre los avances tecnologico han tenido un reverso inevitable.

Eastriver dijo...

Comparto tu disgusto. Pero ahora pienso en una señora que va haciéndose las uñas mientras, aleatoriamente, va leyendo nuestros mensajes, mirando nuestras fotos, escandalizándose con nuestros comentarios, emocionándose con nuestras emociones... y condenada al silencio tremendo, sin poder dar unas palabras de apoyo o ánimo a la adolescente que tanto lo necesita y sin poder insultar a gusto al machista ese que escribió en aquellos términos faltones a su ex novia...

Bueno, esto es la bromita de turno, tomar a risa algo que es muy serio. Pero no me digas que no da para un cuento surrealista. Un abrazo de balcón a balcón.

Paco dijo...

Sobre la primera parte del post, te cuento:
De niño viví una temporada en un pueblo muy pequeño. No había teléfono, sólo una centralita, así que todas las comunicaciones se hacían por carta. Y como nosotros éramos de fuera, las úsabamos mucho. Siempre se bromeaba con lo del cartero. Un día, a mi hermana le llegó una carta de un amigo, y com le había comentado lo del cartero, en el remite escribió. "Agapito, eres un cotillito". El cartero, que se llamaba así, se puso hecho una furia porque decía que a él no le interesaba quién la escribía. :)

A mí, más que lo que se pueda saber de mi intimidad por lo que hay en mío en Internet, me preocupa más lo que los bancos saben de uno, porque todo se paga con tarjeta.

No creo que haya nadie leyendo millones de correos diarios. Otra cosa es, que cuando buscas determinada información, ésta se pueda encontrar porque está disponible de una forma muy sencilla. Antes también lo estaba, pero era mucho más complicado llegar a ella.

Saludos

josep estruel dijo...

Hola cecilia.
Si que es terrible y estoy con la mayoría. Hay quien dice que lo de las fotos es el precio que pagamos por esta "libertad". En todo caso parte de culpa es nuestra. Yo no se si os habeis fijado alguna vez, pero en Facebbok, puedes ver hasta números de teléfono.
En lo que a mi se refiere no me preocupan mis correos, pero si me disgusta saber que se leen.
Lo grave es cuando alguien no deseado se "cuela" en tu correo, y aunque lo denuncies no pasa nada.
Esto lo digo por propia experiencia y por la impotencia de una amiga que tubo que cambiar su correo y el blog.
un abrazo.

fritus dijo...

Justo en este momento acabo de tomar la decisión de dejar el e-mail para el trabajo y volver otra vez a la vieja costumbre epistolar en soporte papel...postales, cartas y paquetes para familia y amigos...además, en la Oficina de correos de Ibiza hace poco ha entrado a trabajar una chica guapísima.

un abrazo

Laura dijo...

Es cierto que me rondaba la cabeza la idea que expones Cecilia, precisamente al darme cuenta del contenido de la publicidad que recibo en mis cuentas de correo (a falta de una, tengo cuatro y soy espiada por todos mis flancos).
Vivimos en un país en democracia y creemos que, por estar libres de censura, lo estmos de que invadan nuestra intimidad y de eso, nada.

Me pone los pelos de punta pensar que estoy en Gran Hermano involuntariamente.

Un saludo

José Núñez de Cela dijo...

Ha llegado un momento en que la ficción que pretendía avisar de una estado controlador, el Gran Hermano de Orwell, no el de t5, es un reflejo pálido de la realidad: cámaras en carreteras y calles, radares en carreteras, telefonos controlados (los móviles son un utensilio que registra todos nuestros movimientos, ) y en esta situación el acceso a los correos privados, blogs. facebooks, etc, ... no sorprende en absoluto, lo que pasa es que no es solo el estado (al fin y al cabo ese control tiene una coartada en la supuesta seguridad que facilita) sino que las empresa lo utilizan con fines comerciales.
Creo que el único antídoto es no difundir secretos inconfesables por ningún medio y para ello, lo mejor es no tener secretos inconfesables

besos!

María dijo...

No somos conscientes de la información que vamos dejando en internet.

Poner imágenes, escribir información confidencial, y otro tipo de datos, no lo deberíamos hacer, aunque si te das cuenta, cuando escribimos lo hacemos desde nuestro interior, y dejamos toda nuestra información en nuestros blogs, aunque no pongamos nombres y apellidos, ni DNI, pero estamos dejando nuestra información interior, que es mucho más confidencial que todas las cosas.

Lo que espero es que no nos censuren internet, ahora hay libertad de expresión, espero que no nos coarten la libertad.

Interesante post has escrito.

Un beso.

Álvaro Dorian Grey dijo...

Cecilia... eres malvada (en el buen sentido), me has dejado preocupado y, según escribo estas palabra, mi mente se imagina a un tipo enjuto, delante de un ordenador y escribiendo estas mismas palabras.... ¿1984?.. uff
menos mal que siempre siempre siempre, llevo sellos
saludos y salud (saludos a aquel que ve esto sin permiso de Cecilia ni mío)

salvadorpliego dijo...

Ciertamente, facebook y muchisimos otros servicios del internet, son checados por servicios secretos de varios paises... Que lastima!!!!!!

Un placer leerte.
Saludos.

ANABEL dijo...

Entiendo tu reflexión, y la comparto, lo deseable sería establecer una serie de normas mínimas para mantener la privacidad de cada uno. Pero voy a serte sincera, a mi más que el correo me preocupa el facebook y similares.
El artículo al que nos remites es espeluznante, sobre todo lo referido a Irán y China, aunque claro, que puede esperarse de determinados regímenes. Nosotros nos limitaremos a agachar la cabecita y decir, sí señor cuando piten.
Besos gordos

Felipe dijo...

Estamos controlados por todos los lados, somos una parte más del engranaje de la modernidad, esto es una moda, el futuro no esta escrito. Yo echo de menos el correo tradicional, con su sello, y un manuscrito de puño y.

Un saludo: el bolu

David Carrascosa dijo...

Vaya, me dejas plano: la de historias que envío por correo... Ahora que pienso, no ya sólo puede ser perjudicial para nuestra intimidad, sino para nuestra propia identidad, pues si nuestra información queda tan publificada nosotros dejamos de ser únicos, nos acabamos disgregando.

Bueno, era un pensamiento suelto. Un abrazo y buen fin de semana.

Blurps dijo...

Por prevención es mejor no escribir lo que no se expresa en comunicación directa, nos da una falsa sensación de intimidad y no aprendemos que nos estamos escaparatizando ante el mundo de una manera tan transparente que causa vergüenza ajena, me incluyo, pero es tan fácil mantener el contacto de manera simultánea, ahorrando en llamadas, cartas y tiempo, que todo esto no podía ser gratuito, de ninguna manera podía serlo.

Es una trampa mortal, ¿como salir de esto?

m.eugènia creus-piqué dijo...

Hola Cecilia, te me habías borrado de mi chivato junto con otras 4 personas más, no se lo que ocurrió, pues lo que dices es verdad pero a mí no me importa mucho, estamos vigilados por todos lados, pero encuentro tan práctico lo de internet que lo demas me es igual, para mi es un problema menor.

María dijo...

No tienes nada nuevo, Cecilia, pero te dejo mis saludos deseándote un feliz fin de semana, con un beso grande que te dejo aquí.

El Desbrozador de Fantasía dijo...

Totalmente de acuerdo, el Sr.Gugel es el G.H de nuestros días. Perder intimidad es el alto precio que pagamos por algo que supuestamente nos ofrecen gratis. Y vamos a peor.
Un saludo.

Jose Ramon Santana Vazquez dijo...

...traigo
sangre
de
la
tarde
herida
en
la
mano
y
una
vela
de
mi
corazón
para
invitarte
y
darte
este
alma
que
viene
para
compartir
contigo
tu
bello
blog
con
un
ramillete
de
oro
y
claveles
dentro...


desde mis
HORAS ROTAS
Y AULA DE PAZ


TE SIGO TU BLOG




CON saludos de la luna al
reflejarse en el mar de la
poesía...


AFECTUOSAMENTE:
CECILIA EN EL BAL CON


ESPERO SEAN DE VUESTRO AGRADO EL POST POETIZADO DE CABALLO, LA CONQUISTA DE AMERICA CRISOL Y EL DE CREPUSCULO.

José
ramón...