sábado, 21 de noviembre de 2009

Fábula del tonto

Circulan por el ciberespacio mensajes, chistes, leyendas, fotos, bromas, chascarrillos que los amigos y conocidos te mandan repetidas veces, inundando con su afecto los buzones electrónicos que a veces, cuando no tenemos tiempo para vaciarlos, se nos colapsan dramáticamente. No soy muy aficionada a reenviar mensajes, porque sé que son cebos para pescar direcciones y, acaso, para meterte bichos o elementos espiadores en el ordenador. Pero reconozco que algunos tienen bastante gracia y una cierta dosis de ingenio.

Como esta fábula que me llega de las tierras extremeñas que tanto me gustan. ¡Cuánto dice en tan pocas líneas!
Transcribo:

Se cuenta que en una ciudad del interior, un grupo de personas se divertían con el tonto del pueblo, un pobre infeliz de poca inteligencia, que vivía haciendo pequeños mandados y recibiendo limosnas.
Diariamente, algunos hombres llamaban al tonto al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas: una de tamaño grande de 50 centavos y otra de menor tamaño, pero de 1 peso.
Él siempre tomaba la más grande y menos valiosa, lo que era motivo de risas para todos.

Un día, alguien que observaba al grupo divertirse con el inocente hombre, lo llamó aparte y le preguntó si todavía no había percibido que la moneda de mayor tamaño valía menos y éste le respondió:
- Lo sé señor, no soy tan tonto ..., vale la mitad, pero el día que escoja la otra, el jueguito se acaba y no voy a ganar más mi moneda.


Dice el mensaje, como conclusiones, que Ni siempre es tonto el que parece tonto, ni siempre son tan listos los que aparentan serlo.
También dice que una ambición desmedida te puede dejar sin ingresos. Y, que la opinión más transcendente es la que cada uno tenga de sí mismo.

Y aporta una moraleja:

'El verdedero inteligente, hombre o mujer, es el que aparenta ser tonto delante de un tonto que aparenta ser inteligente'


¿Quién no conoce o ha conocido alguna vez a un tonto que se comportaba como si fuera un ser inteligente? ¿Quién no conoce a hombre o mujer que pregonan sus virtudes y sus habilidades con altanería y menosprecio hacia los demás, cuando éstos saben que son torpes, indecisos e inseguros, desmañados en su trabajo, proclives al error e, incluso, algo cortos de entendederas?

¿Quién no conoce a tipos y tipas envanecidos tras haber accedido a un cargo bien remunerado, que presumen de gestores brillantes, cuando de todos es sabido que su único mérito para llegar tan alto ha sido su adhesión al dueño de la empresa, al partido político que gobierna la localidad, o al ricachón del pueblo?

¿Quién no se ha callado cuando ha tenido que aguantar las bromas, las lecciones o los consejos de uno de esos "inteligentes" que, con tanta abundancia, proliferan en nuestro mundo?


16 comentarios:

Cornelivs dijo...

Estupendo post, Cecilia, lo comparto y lo aplaudo muy sinceramente. Me ha encantado.

Pienso que en este mundo hay tontos listos, y listos tontos.

Saludos...!

Mita dijo...

Me he reído la verdad.
Cecilia, ¿puedes actualizar el enlace de mi blog en tu lista de blogs de la izquierda? Sé que es una molestia, pero se me ocurrió quitar una parte del nombre con el que tenía registrado el blog, y ...un lío.
Ahora si accedes al otro, supongo que puedes copiar el enlace correcto.
Te lo agradecería, ya te echaba de menos!!

Merche Pallarés dijo...

Lo que nunca he podido aguantar es la prepotencia del ignorante y hoy en dia, desgraciadamente, abundan a granel. Éste tema, Cervantes en su excelente y entrañable Don Quijote, lo refleja muy bien. Besotes, M.

m.eugènia creus-piqué dijo...

Me ha encantado el cuento del tonto del pueblo pues de tonto, nada de nada.De los otros que hablas los he conocido a montones, pobrecitos, cuan grandes y listos se creen, creo que estan esparcidos por la faz de la tierra y que todos hemos conocido alguno, no ?

Naveganterojo dijo...

Cecilia, creo que somos muchos los "tontos del pueblo", aunque al final los "tontos" como nosotros, sabemos que los "listos", aunque se crean el hombligo del mundo, en realidad son....garrapatas de la sociedad.
Un abrazo.
Salud y felicidad

Ciberculturalia dijo...

Estupenda moraleja y es que las apariencias a veces engañan y lo que parece no es, y lo que es no parece.
Un beso, Cecilia

David Carrascosa dijo...

Oye, Cecilia, qué moraleja más buena!! Me ha encantado este post, tan sencillo como verdadero.

Espero que te vaya muy bien. Saludos!!

Ferragus dijo...

Qué buen relato propones, Cecilia. Nada de tonto el tonto.

Beatriz dijo...

Estupenda fabula. Dice mi marido siempre que es mejor hacer como que no sabes, que el "listo" enseñe sus cartas, así podrás más o menos saber de qué va cada uno...y no te creas que se equivoca!!!
Un beso. Bea

fritus dijo...

Estupendo post...cuantos que no le llegan a la altura de la sandalia a Socrates, deberían aplicarse aquello de "sólo sé que no sé nada".
Sin conciencia de tu propia ignorancia, nunca te haces preguntas a tí mismo, y sin hacerte preguntas...no avanzas. Creo que era Bertrand Rusell que decía que ..."Gran parte de las dificultades que atraviesa el mundo se deben a que los ignorantes están completamente seguros y los inteligentes, llenos de dudas." ...Pues eso.

Un abrazo

m.eugènia creus-piqué dijo...

Mañana paso a visitarte querida Cecilia, ahora quiero decirte que la suerte llama a tu puerta, pasa por mi blog a recogerla.

ANABEL dijo...

Pues sí, un cuento espléndido, como también lo son tus conclusiones,aunque las formules como si de preguntas se tratara.Besos

Laura dijo...

Interesante la reflexión a la que esta pequeña fábula nos conduce, a lo tonto, a lo tonto.

Un saludo

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Cecilia, ¡es auténtico!, como me gustaría que te leyeran ciertas personas que hoy en día, tengo a mi alrededor.
Esto también se le podría aplicar al refrán: "Rie mejor, el que rie el último", ¿no?
Besicos muchos.

Roquis dijo...

Cuento un secreto ¡Confidencia!, yo al ser tímida en principio, se me confunde con "tonta", pero esto me ayuda a conocer la calidad de las personas de mi alrededor, hay quien ve al "débil" (tonto/tímido=débil) y le abre las puertas hasta que se muestra del todo, hay otros, que se ceban y me "avisan" de que no debo abrir ninguna puerta.

Isabel dijo...

El cuento es buenísimo, y la moraleja, fantástica. Un beso

Nota: Me disponía a hacer la rectificación en mi blog, por lo de la niña de tenerife, también lo he oido por la tele, pero te agradezco que me avisaras. Gracias guapa. Otro beso