miércoles, 25 de marzo de 2009

Colgados en la red

Si un día se cita tu nombre en un periódico digital, o en la versión digital de un periódico en papel, piensa que estás condenado a permanecer colgado en la red durante mucho tiempo. No te lo tomes como una ventaja de las nuevas tecnologías ni como una fórmula eficaz para la inmortalidad. No. Es más bien una condena, como indicaba el título del artículo de Milagros Pérez Oliva (Defensora del Lector en El País) que hallé el domingo en un periódico.

(Un paréntesis para hacer un comentario sobre las ediciones dominicales de los periódicos. Los domingos hay mucha lectura en los periódicos: reportajes sin fecha sobre temas sociales y políticos, análisis detallados y elucubraciones sobre las noticias que ha generado la semana, columnas firmadas por escritores de todo calibre (algunos más conocidos por sus apariciones en televisión que por sus buenos libros), artículos sobre cómo adelgazar sin dejar de comer, cómo medir la inteligencia de tu hijo, cómo evaluar la satisfacción sexual de tu pareja, cómo ser moderno sin cambiar de vestuario... Sin olvidar las páginas que cada periódico dedica a ensalzar a los políticos de su bando y a denostar a los del bando contrario. Este domingo, por ejemplo, había un diario que dedicaba tres o cuatro páginas a la familia "tan normal" de ese presidente autonómico que no encuentra las facturas de sus trajes, y otro que explicaba cómo se las apaña un diputado del mismo bando para reventar las investigaciones judiciales que afectan a su partido).

Pero vamos al grano, que me estoy desviando del asunto. El artículo al que me refería en el primer párrafo, comienza con las cartas de unos lectores que piden a la Defensora que se retiren ciertas informaciones en las que se mencionan sus nombres. Porque cuando se le cita a uno como implicado o artífice en un evento alegre y positivo, no hay nada de lo que preocuparse. Pero cuando se te relaciona con un hecho luctuoso, con un delito, con una desgracia, con una trifulca, ¡estás apañado! Da lo mismo que la información sea errónea, que se te haya mencionado porque estabas allí de casualidad, porque alguien te haya querido fastidiar o haya especulado con tu nombre. Estás "condenado a permanecer en la red". Estás condenado a que, cada vez que alguien teclee tu nombre en Google, el buscador saque el enlace que le lleva a esa mala noticia.

La amplificación de Internet, dice Pérez Oliva, agrava las consecuencias de los errores periodísticos. Y cita unas palabras de Paloma Llaneza, abogada experta en nuevas tecnologías: "Antes de Internet, cuando alguien quería saber algo sobre otra persona, tenía que ir a una hemeroteca, lo cual requería un cierto esfuerzo, pero cuando accedía tenía el historial completo. Ahora, buscadores como Google permiten acceder a los archivos de forma automática, pero no completa, y confiere vigencia a noticias antiguas que han dejado de ser relevantes. Si además eran erróneas, el perjuicio puede ser muy grave".

"Deberíamos extremar el cuidado en el tratamiento de los datos privados de las personas que aparecen en las informaciones. Y, desde luego, deberíamos poner fin a la tolerancia con que permitimos ciertas carencias en nuestro trabajo, como la de no hacer siempre un seguimiento de las noticias que publicamos."

Si os interesa el artículo, os dejo aquí un enlace.

20 comentarios:

Cornelivs dijo...

Ya lo creo que es muy interesante. Visitare el enlace ahora mismo.
un abrazo.

Tere dijo...

No sólo queda colgado en la red lo que se dice de nosotros sino también lo que decimos o comentamos tanto en nuestros blogs como en los de los demás.
Hay que ser cuidadoso y responsable en utilizar este medio tanto más por cuanto es de repercusión casi infinita y casi imborrable.
En nuestras relaciones con los demás cara a cara podemos cometer algún error,poner oídos a un rumor,plantearse dudas sobre algo o alguien,pero hacerlo en la red es casi como colgarles a los demás peligrosos sambenitos.
Es muy importante el tema que has planteado.Un abrazo

Carlos Felipe dijo...

Me da miedo qué hacen con nuestros datos hoy en día. No hay límites para el tráfico ilegal de éstos entre mil y una empresas que te llaman y que no conoces. Ellos trafican con tus datos legalmente. ¿por qué? porque siempre damos el consentimiento en esa letra pequeña tan engañosa...

Magnífica reflexión Cecilia...

Marcelo dijo...

Si uno pregunta cómo evaluar la satisfacción sexual de su pareja, quedará vinculado por siempre a ese tema en Google?

Krapumka dijo...

La red es peligrosa en ese sentido, cuesta incluso que tu blog no quede vinculado a varios recopilatorios de blogs que indexan tus actualizaciones sin permiso. Da miedo.

Abuela Ciber dijo...

Luces y sombras de esta tecnología.

Pero me da pavura como las personas largan al aire todas sus intimidades y fotos familiares como si nada.

Bueno cada cual hace de su vida lo que le place...pero luego ir a llorar al cuartito.

Y lo bueno es el acceso a tanto material cuktural de buen nivel.

Cariños

Merche Pallarés dijo...

Creo, querida Ceci, que los poderes fácticos saben TODO sobre nosotros, estemos o no en internet. Ahora, sobre errores de nombres en un artículo periodístico, sí que es MUY injusto para la víctima. Besotes, M.

Rachel dijo...

voy ahora mismo a leerlo, esa es la cara mala de las nuevas tecnologías, todo está al alcance de todos y a un "click"

Besos,
Rachel

Fotopaco dijo...

Técnicamente sí se pueden borrar los datos de los buscadores, de hecho, cuando hay una denuncia de por medio se desindexan (no sé si existirá esa palabra) y tu nombre desparece del medio que lo publicó, y del buscador.
De todas formas, Internet está perdiendo la credibilidad mucho más rápido que la televisión y la prensa escrita.

Mari Carmen dijo...

Pues sí, sea bueno o malo, lo que escribes de los demás, de ti mismo, o lo que escriben otros de ti, permanece en la red para los restos. Yo he encontrado cosas mías, cuando participaba en foros, hace años, que ya ni me acordaba que había escrito. Menos mal que no eran cosas de mal gusto :)

Un abrazo

ANABEL dijo...

Como siempre muy interesante la entrada. Pero creo que es un poco difícil que se lleve a cabo una retirada de nombres, salvo que sea previa petición del interesado, y entonces, seguramente con bastantes dificultades. No sé si me explico, no creo que se establezca una política genérica de retirada de datos. Pero puede que me equivoque.
Besos

m.eugènia creus-piqué dijo...

Vaya, que quedamos bien retratados por toda la etenidad !!, nos encuentran con una facilidad que asusta, pero es así.

Rosa dijo...

Inreresantísimo el post,Cecilia.
Voy a ver ese enlace.
Gracias.
Un abrazo

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Leí el artículo y, en efecto, me pareció interesante. De hecho, lo archivé para una futura serie sobre Internet en mi blog.
En efecto. Antes a nadie parecía importarle estas cosas porque se daba por descontado la fragilidad del medio. Ahora, que se ha demostrado todo lo contrario, nos comienzan a surgir dudas sobre nuestros derechos y el tratamiento de nuestros datos. De hecho, yo, al teclear mi nombre en Internet me he econtrado firmando algunos manifiestos o algunas cartas abiertas que jamás he firmado ni conocido. Gracias a Internet he podido conocerlo, pero gracias a Internet hay datos falsos sobre mí que no puedo corregir.
Para pensar. Y mucho.

Pablo A. Fernández Magdaleno dijo...

Un castigo a lo mitológico.
Un abrazo

Laura dijo...

Todo este tema de la protección de datos es tan complicado como delicado. Uno ha de asumir que cuando deja sus datos en determinados lugares digamos "no seguros" se expone a que los mismos se utilicen indebidamente. Lleva años ocurriendo conla publicidad en nuestros buzones de correo postal. No la propaganda, sino la que viene con tus datos personales que no sabes muy bien de donde han venido. Pues bien, esas bases de datos han incrementado considerablemente desde la aparición de internet. Ahora es más fácil que nunca localizar y ser localizado. Hay que ser muy cauto por eso.
Un saludo

manuespada dijo...

Lo que ocurre con las nuevas tecnologías es que son un invento tan nuevo que tienen que ir adecuandose poco a poco a las realidades sociales y legales. De momento ya hay una unidad policial de informáticos que investiga delitos cibernéticos, redes sociales, compras por Internet, y creo que se van rellenando los vacíos legales poco a poco.

Sibyla dijo...

El asunto reviste más gravedad de lo que aparenta.

Es un tema preocupante, sin duda visitaré ese enlace que nos propones.

Un abrazo Cecilia:)

Gema dijo...

Leí el articulo, la verdad es que es para preocuparse.
Gracias por compartirlo

fernando dijo...

Pues es una condena. Internet tiene este gran error. Pero pasa igual en la sociedad, vivimos en un país en que uno debe demostrar que es inocente, en vez de demostrar la Ley que uno es culpable. Difama que algo queda, da igual que luego se demuestre que uno es inocente, ya quedas marcado.

Da pena que alguien debe demostrar su inocencia sin ser acusado. ¿ en que país vivimos que se acusa a alguien por no tener facturas?; yo no guardo mis facturas y no por ellos soy culpable de nada. Un abrazo.