sábado, 14 de febrero de 2009

Rencor

Quiero compartir unas reflexiones que surgieron al hilo de uno de esos artículos de superación personal o de psicología de andar por casa, que leí hace unas semanas en una revista dominical. Este tipo de artículos contienen a veces sugerencias y consejos que convendría que aplicáramos a nuestra vida cotidiana. El que me llamó la atención se titulaba ¿Cambiar la vida está a nuestro alcance? En uno de sus epígrafes decía así:

"Construir y reparar relaciones significa también ser capaces de abandonar resentimientos, pasar página de conflictos y dejar de sentir rencores. Necesitamos hacerlo para liberar espacio para las relaciones que de verdad nos interesan, ya que al sentir rencor hacia alguien le estamos concediendo un auténtico poder sobre nosotros, pues nos acompaña en nuestra mente mañana, tarde y noche".

Sí, es cierto. Cuando el rencor se te mete en el cuerpo, cuando detestas a una persona, te pasas horas y horas pensando en ese hombre o esa mujer que te irrita, le das vueltas a sus palabras, a sus gestos, al episodio que provocó tu enojo, a su traición, piensas en lo que tú le dirías o lo que le harías para fastidiarle… Es decir, que le otorgas a la persona aborrecida un protagonismo descomunal en tu rutina cotidiana, le permites que te acompañe, como decía el autor del artículo, durante toda tu jornada, que estropee tu ocio, tus sueños nocturnos, tus momentos de recogimiento y reflexión. ¡El rencor te ha esclavizado!

Es difícil no sentir rencor hacia alguien que nos ha traicionado o nos está fastidiando constantemente en el trabajo, en el edificio en el que vivimos, hacia un gobernante que está cargándose la ciudad o el país en el que residimos. Pero si no nos tomamos la ofensa o el perjuicio con cierta calma, los estragos que el rencor producirá en nuestras cabezas y en nuestros corazones serán más difíciles de curar que los perjuicios físicos y materiales que provoca con sus acciones u omisiones tal personaje.

Pero ¿y cuándo sentimos rencor por una ofensa menor, por un malentendido, por una palabra que al otro se le escapó en un momento de ofuscación, por una frase que nos dirigieron sin ánimo de injuriar? Porque, desafortunadamente, muchos casos de rencor y enemistad están basados en un suceso absurdo, en un equívoco o en una reacción descomunal frente a un mensaje o un desatino en la conducta de una persona con la que mantenemos una relación familiar o de amistad. En vez de olvidar, comprender y perdonar, nos enquistamos en una postura de rencor q
ue, con el paso del tiempo, se va intensificando hasta convertirse en un odio visceral que nos amarga la existencia. La nuestra y la de quienes nos rodean.

¿Merece la pena perder un amigo o una hermana por un rencor estúpido? En este mundo lleno de dificultades y de situaciones comprometidas, ¿merece la pena desperdiciar el afecto de una persona que ha demostrado que te quiere por unas palabras que nos disgustan, por un desliz, por un desacuerdo?

Yo afirmo que no.

33 comentarios:

Selma dijo...

Mucho me ha hecho reflexionar tu Entrada, Cecilia... Estas palabras mal interpretadas,un gesto, una mirada pueden llegar a obsesionar, es verdad, pero sólo si la persona nos importa realmente...y remontar al origen del malentendido, deshacer el ovillo es la única solución pero desde cada extremo del hilo... hasta encontrar el nudo..

Si en cambio aquella persona no nos importa ni un minuto de nuestro tiempo, es demasiado valioso...

Un beso cariñoso Cecilia.

HADA ISOL dijo...

Las personas influencian en nuestras vidas para bien o para mal,yo aprendí que la misma persona que a mi me hace daño puede ser maravilloso/sa con otros humanos por cuanto de seguro yo también debo influenciar así en muchos,pues con esa gente que me lastimó y no pude arreglar mi relación decidí observarlos y saber como son, descubrí que hacen cosas muy buenas por otros por lo que no son del todo malos,y en mi corazón los he perdonado a todos con excepción de uno que no podría perdonar en la vida entera pero a aun a esa persona no la llevo en mi corazón con odio,porque el rencor me daña a mi,me impide salir adelante,tu reflexión de hoy me hizo bien,de veras yo con mucha gente no he podido tener una buena relación ,intenté que nos arreglemos pero no ha sido por mi sino por ellos que seguimos distanciados , dejar atrás esos sentimientos negativos a mi me dió oxigeno,paz,alivio,dichas.
Que tengas buen fin de semana Cecilia,como siempre es muy grato venir a tu blog!

Krapumka dijo...

discrepo Cecilia, a veces es necesario dejar de un lado relaciones tóxicas o que no aportan nada bueno en ese momento para avanzar, ¿que luego te entre la nostalgia de lo bueno? claro... pero volvemos y otra vez, sale lo malo, porque por arte de magia, si fue malo lo que pasó, sigue ahi hasta que no se arregle, y arreglar algo asi supone mucho por las dos partes, mucho tiempo y sinceridad d elabuena, y poca gente se desarma de lo suyo para reconciliarse, porque normalmente cuando te desarmas, suelen volver a atacar y por pequeño que sea el ataque, el dolor es mucho mayor.

asi que llega un momento en que dices...

vive y deja vivir...

Miriam dijo...

Y yo estoy contigo. Te acuerdas que hace unas entradas escribí un poema que titulé "Para vos"? Estaba dedicado a un tío que no veía desde mi infancia que estaba agonizando y que mi padre(su hermano) no vió durante años y ante este acontecimiento volvió a verlo ya en una situación muy dificil. Yo pregunto, sirvió de algo?? que pasó con todos esos años de por medio de rencores??
En fin, creo que habría que pensar muy bien en esas cosas, la vida no da tregua a veces... solo tenemos una vida (por lo menos aquí en la tierra) y una posibilidad de compartir...
Besos Ceci, has pegado en el centro de un dolor que aún no cierra...

Merche Pallarés dijo...

Interesante tu post. El rencor es un sentimiento que rara vez he experimentado. Si la desavenencia venía de un ser querido, rapidamente, lo hablábamos y arreglamos el entuerto y si era de una persona más alejada afectivamente, la ignoraba y punto. Muchos besotes, M.

Beatriz dijo...

Hola Cecilia...dicen tambien que del amor al odio hay un paso. Bien, un gran amor se convirtió un día en el objeto de mi odio. Odio, no rencor. No soy una persona que viva con rencor. Afortunadamente, cuando algo no me cuadra, pregunto. A veces eso me ha llevado a alguna discusión intrascendente con amigos, familia, compañeros. Pero ahí quedó. Sin rencor. Pero entiendo perfectamente el artículo, es mejor atacar cuanto antes los posibles malentendidos. El tiempo sólo los otorga más importancia de la que realmente tienen. En cuanto a mi odio. Tambien pa´so. Tardó más pero afortunadamente se fue y me dejó disfrutar de la vida! :)
Un beso. Bea

begoyrafa dijo...

Estoy contigo Cecilia. El rencor es como un veneno que nos come por dentro y que no hace otra cosa que otorgarle la victoria a esa persona que nos afrenta. De todos modos, yo tengo la ingenua creencia de que hay pocas, muy pocas personas malas por la vida, personas que sientan la necesidad de hacer daño a otras, lo que sí hay son mucas situaciones en las que nos equivocamos y no sabemos pedir perdón por ello.
Un abrazo de vuelta
Rafa

Naveganterojo dijo...

Muy buena entrada y un motivo de reflexion profunda.
Estoy totalmente de acuerdo con lo expuesto.
Personalmente he vivido un episodio similar a los que escribes, y hasta que no aprendi a perdonar y olvidar esa ofensa, no comence a vivir de nuevo.
Creo que la base de la medicina contra el rencor es la humildad y el perdon.
Un abrazo

Gabin dijo...

¿Qu´e pasa cuando una persona cercana y querida se enfada contigo,te hace el vacío y no atiende tus intentos de reconciliación? Sabrás que hay muchos casos de enemistad filial y paternofilial que no se solucionan nunca. Tenemos múltiples adversarios en la vida corriente, que nos toca. Pero si un pariente o un buen amigo se nos enfada... ¿cómo lo resuelves?

Carlos Felipe dijo...

Padre: confieso que he pecado; porque en verdad, servidor, es rencoroso. ¿Es bueno? ¿Es malo? Como todo, depende...

Me gusta entender la palabra 'rencor' como un defecto lleno de virtudes. Si alguien me hace algo malo, no lo olvido y lo tengo presente hasta que todo se soluciona; pero cuando alguien me hace algo bueno, tampoco olvido y también lo tengo presente. Por eso digo: un defecto lleno de virtudes.

Un saludo a todos...

Mari Carmen dijo...

Afortunadamente, no soy mujer de guardar rencores, aunque haya tenido motivos. No le veo sentido. Si he tenido algún problema con alguien y ese alguien merecía la pena, a pesar de todo, he mantenido la relación, si no... he pasado página y a otra cosa mariposa.

Un beso y disfruta de este maravilloso día de sol :)

Sibyla dijo...

Estoy de acuerdo contigo Cecilia, sentir rencor no nos beneficia en absoluto, al revés nos amarga la vida, y nos trae pensamientos negativos que no nos favorecen para nada.
Yo, por fortuna, no soy nada rencorosa, se me olvida todo enseguida, pero conozco a personas, que son rencorosas por naturaleza, y tienen que librar batallas interiores, para poder superar ese tipo de sentimientos...

Una entrada muy interesante para reflexionar...

Un beso:)

Gema dijo...

Pues tienes toda la razón, gracias a dios, como decimos por aqui, tengo la correa ancha y no me sofoco con malos entendidos con las personas cercanas a las que estimo. Tampoco se me ha dado la situación de personas queridas que me hayan echo mucho la puñeta, y si así fuese, no creo que fuese intencionadamente.
Si en el trabajo, pero las ignoro,las evito, paso de ellas ¿es rencor? no, es que la calle es ancha.
Besos Cecilia, siempre me gusta pasearme por tu blog.

Diana Puig dijo...

Es un post muy abierto a que sugieras, expongas o seas sincero. Yo he de decir que mas que rencor lo que tenia era dolor, pero si lo he sufrido, las injusticias que te pueden ocurrir en tu vida a veces no sabes cómo manejarlas, de qué forma puedes liberarte, perdonar, no sabes cómo hacer para que no te perjudique más de lo necesario, incluso aparecen sentimientos que tú nunca habías tenido antes y has de intentar de alguna forma aceptarlos y así poco a poco irán minimizando, pero en ese momento son parte de ti, esto ayuda a que tú misma puedas aprender a superar problemas y sobre todo problemas que tú nunca hubieras imaginado tener, pero si has de aprender a superar ciertas cosas en la vida. El rencor se puede manifestar por muchas cosas pero sobre todo lo que te pasa es que sientes que algo en ti ha fallado y te obligas a que ese sentimiento, ese rencor desaparezca, con lo cual es peor, has de dejarlo ir, con el tiempo, que es sabio y lo va curando.
Un post importante, de verdad.
didi.

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Estoy contigo Cecilia, no merece la pena.
Me ha encantado leer esta entrada, porque me ha hecho a mí también reflexionar, verdaderamente, nos amargamos la vida por cosas que a veces pueden incluso ser malos entendidos y como la comunicación la prodigamos tan poquito, ¡pasa lo que pasa! El rencor es el peor veneno que mina nuestro sentido.
Besicos muchos guapa.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Yo soy de los que me tomo las cosas con mucha calma y olivdo rápido. No merece la pena perder tanto tiempo en el rencor.

Fernando Manero dijo...

Comparto plenamente esa reflexión. El rencor es, junto con la envidia, el sentimiento que sólo perjudica a quien lo tiene. Es absurdo, irracional y contraproducente. Motiva la obsesión y lleva a perder el tiempo en elucubraciones y sinsabores que nos hacen daño. Ni rencor ni envidia hay que tener. Mas eso depende también de lo que queramos para nosotros. Hay situaciones de rencor que surgen por motivos que el tiempo ha erosionado y racionalmente carece de sentido mantenerse en él. Hay que superarlo, llegar a la reconciliación y restañar heridas que quizá han cicatrizado ya. Tal vez requiera en principio un esfuerzo, que bien pronto queda compensado. Hacerlo así nos proporciona bienestar y ayuda a aprovechar las posibilidades de una relación que, recuperada, puede llegar a ser muy gratificante. Ahora bien, si la herida es tan fuerte, o los motivos tan duros y crueles que impiden el que eso ocurra, lo mejor es la indiferencia, el olvido y se acabó. Desprendernos de ese rencor para siempre dando la espalda a los hechos que lo motivaron. Todo menos persistir en él y rumiar venganzas que jamás se podrán ejecutar y que sólo redundarán en contra nuestra.

Abuela Ciber dijo...

Y cuanto hacen sufrir a su entorno las personas rencorosas!!!!

Cariños

angela dijo...

¡Ay! Cecilia que razón tienes ... pero, a veces, no depende de nosotros dar atrás a la situación de ofuscación... ¡Excelente entrada! y, por ella te felicito. Un placer en esta tarde apacible de domingo.Un abrazo.Angela

Mita dijo...

Leí por algún lado de la Uni:

"Soy demasiado vago para ser rencoroso". Me hizo gracia.

El rencor breve también es una salvaguarda, se expulsa agresividad y negatividad fuera.

No sentirlo ni siquiera brevemente puede convertirse en un inmenso dolor , porque entonces pasa lo contrario, actúas contra ti mismo.Como los ninos que no sienten que los demás son responsables de provocar disgustos o malas situaciones, o dolor, ...ellos se sienten responsables, como si fuera culpa suya.

Javier dijo...

Tienes toda la razón, el problema es que a veces se hace muy difícil eso de poner la otra mejilla, ojalá fueramos todos capaces de olvidar, de perdonar, de tender ese saludo a ese que fue indeseable, y si tocamos el tema de la familia, ni te cuento.

Un abrazo

Anita dijo...

Es verdad, haciéndole hueco al rencor en nuestro interior le quitamos espacio a los buenos pensamientos y a las cosas que realmente merecen la pena.

Muakk

Cornelivs dijo...

Tras leer tu post, no puedo hacer otra cosa que dare la razón.

En su dia (alla por el mes de Mayo pasado) hice una entrada sobre esta misma cuestión. Este es el enlace:

http://cornelivs.blogspot.com/2008/05/el-perdn.html

Un cordial saludo.

Cornelivs dijo...

Fe de erratas. Donde dice "dare", lease "darte" (tengo el teclado fatal). Reitero mis saludos.

dudo dijo...

Das que pensar, como siempre... sí, y tienes razón. Pero a veces hay que hacer cruz y raya, o eso pienso yo. Dejar de lado relaciones que nos atan y nos anclan y volar más ligeros sin su peso. Claro que eso no significa que les guardemos eterno rencor... Y desde luego, hay que valorar lo que son gilipolladas y separarlo de lo realmente importante.

josep estruel dijo...

Hola Cecilia.
Esta vez siento no poder estar contigo en lo que expones.
Ni contigo ni con nuestros amigos.
Yo pienso que entre mi pareja, familia y amigos, el perdón no existe mientras sea una cosa sin importacia. Yo no concibo que me pidan perdón sobre algo que se que no se ha hecho mal a conciencia.

En lo que no estoy de acuerdo, es en el rencor, odio o no perdonar.
¿Tengo que perdonar al violador de mi hija?
¿Mi pareja tiene que perdonar que yo le sea infiel una y otra vez?
¿Tengo que perdonar a un señor que no me pagó 7 millones de pesetas, declarandose insolvente, mientras se paseaba con un AUDI?

No Cecilia,creo que hay cosas imperdonables.
Y si esto me comporta arrastrar toda la vida este rencor...
Pues así será.
De todas maneras por suerte no es mi caso, igual que estoy seguro que no es el caso de casi nadie que te contesta.
De ser así quiza unos y otros no diríamos lo mismo.
A salido otra palabra, que es la envidia.
Esta si que te puedo asegurar que no cabe en mi. Hasta diría que me dan pena las personas que son envidiosas (generalmente de cosas materiales)
Un beso.

Tarántula dijo...

la verdad es que no, querida Cecilia, sin embargo (soy reconcorosa, no puedo negarlo) no siempre es bueno poner la otra mejilla, a veces es mejor mirar la esencia de la persona objeto de nuestro rencor, intuir si volverá a herirnos, perjudicarnos. No es bueno sufrir gratuitamente, a veces, los procesos de superación de un acontecimiento traumático por una traición acarrean mucho esfuerzo.

El corazón sabe cuando hay que perdonar.

ANABEL dijo...

Para mí casi peor que ese rencor de segundo grado que describes, es la indiferencia que puedes llegar a sentir cuando se acumulan malentendidos y errores. No sé, esa frialdad que se instala en ciertas relaciones que se emponzoñan, si ya no tienes calor para enfadarte... ¡qué duro puede ser!.
Besitos nada rencorosos ni indiferentes, al contrario.
Muacccccccc (mira que sonoro me quedó)

David Carrascosa dijo...

Y yo también lo afirmo. El rencor es coo un cáncer que te corroe. Intento no sentirlo aunque hay veces que... Pero me alegra leer esa entrada de tu blog para tener una razón más para no ser reencoroso.

Muchas gracias por visitar mi blog; me hace mucha ilusión conocer gente nueva. Seguro que no es la última vez que me paso.

Un lacer conocerte. Un abrazo!

Nacho G.Hontoria dijo...

Yo también digo que no, Cecilia. El rencor no lleva a ninguna parte y, en este vida, ser rencoroso es un lastre que te deja anclado en un mismo lugar de por vida. Ya lo decía la ley del Talión: Ojo por ojo...el Mundo se quedaría ciego.
Un saludo

José María dijo...

Si hubiese un diálogo, una comunicación, una confianza plena entre los hermanos o familiares como tú comentas o entre amigos y compañeros, esos malosentendidos no tendrían por qué convertirse en rencor. Hablando se entiende la gente.
Referente a otras personas que quizás ni nos van ni nos vienen, mejor que el rencor es la indiferencia; pasar de ellos, como si no existieran.
En cualquier caso, defiendo el diálogo, la comprensión, la amistad.
Un abrazo.

Rosa dijo...

Mi madre siepre dice, que quien se vá de nuestras vidas sin que l@ echemos... vuelve sin que le llamemos.
Es una gran verdad!
Un abrazo

fritus dijo...

y yo digo también que no...el berrinche más gordo , la afrenta más grave,que dure cinco minutos, por higiene personal y que coño,...por aprecio a uno mismo, que en definitiva es alguien a quien deberñiamos querer mucho.
un abrazo