miércoles, 4 de febrero de 2009

Conciliar, ¿una utopía?

Si una mujer con talento puede compatibilizar sus obligaciones laborales con las tareas maternales y sus deseos de convivencia con su familia, nunca se le pasará por la cabeza la idea de abandonar su puesto y no privará, por tanto, a su empresa de sus capacidadaes profesionales.

Si una mujer embarazada o con hijos en edades de crianza no se topa con malos gestos e impedimentos cuando pide permiso para ir al médico o regresar a casa a una hora temprana para llevar a su niño al pediatra, cuando solicita recortar sus horarios para pasar con sus hijos el tiempo que ellos necesitan para hacer los deberes, nunca se planteará renunciar a su trabajo ni dejará de esforzarse para cumplir sus funciones con tanta efectividad como le sea posible.

Si una mujer joven advierte que en su empresa no son relegadas las madres a puestos secundarios, no son menospreciadas, despedidas o tratadas con menor consideración que los empleados que no tienen cargas familiares, no dudará en quedarse embarazada cuando le llegue el momento, ni considerará una tragedia tener que cuidar de sus padres ancianos cuando estos ya no se valgan por sí solos.

Estas ideas fueron surgiendo en un folio mientras asistía a un acto en el que una serie de personas, trataban de convencer de la necesidad de lo que se ha dado en llamar"conciliación de la vida familiar y laboral" a un público convencido de antemano de la necesidad de que las empresas se comprometan a facilitar horarios que no impidan ni a hombres ni a mujeres convivir con su familia, atender a sus hijos y velar por sus parientes con dependencias.

Pero yo no podía dejar de preguntarme, mientras les escuchaba y apuntaba estas ideas, si esas personas sentadas en la tribuna estaban tan convencidas como los oyentes de las delicias y ventajas de la conciliación. ¿Permitirán estos señores y señoras a sus empleadas domésticas, a los trabajadores de sus empresas, asociaciones o despachos oficiales, a los funcionarios de sus departamentos que flexibilicen sus horarios para atender a sus hijos?

Desconfiaba de tanta palabrería, porque hace unos años fui testigo del disgusto de una secretaria acorralada. Era una mujer de treinta y tantos años, madre de tres hijos a los que recogía en el colegio cuando salía de la oficina y con los que pasaba las tardes estudiando, llevándolos a la piscina o a los cumpleaños de sus amigos. Un día la responsable del departamento (otra mujer de edad similar) le comunicó que necesitaba que hiciera horas extraordinarias por la tarde. La secretaria se negó, aduciendo sus obligaciones familiares y rechazando cualquier tipo de estipendio. La jefa, que no podía obligarla, le respondió que debería ir pensando en buscarse otro destino.

Lo más llamativo no es que una mujer atentase contra la vida familiar de otra, sino que ambas estaban contratadas en una institución pública de la que con frecuencia salían proclamas, propaganda e informes en favor de la compatibilidad de los horarios laborales con los familiares.

La secretaria acabó marchándose del departamento, buscando un sitio donde no se la relegase ni afease su condición de madre. La jefa, al cabo, también perdió su puesto. Pero no fue porque tuvo que hacerse cargo de un pariente que padecía una enfermedad, sino porque no daba la talla.

Otro día hablamos de la conciliación cuando el afectado es del género masculino, ¿de acuerdo?

Los cuadros son de Pierre Auguste Renoir.

34 comentarios:

Abuela Ciber dijo...

Los cuadros un deleite para la vista y el alma.

Te dire que yo no se que hubiera hecho sin mi madre.

Pilar que sostuvo mi hogar mientras yo trabajaba.

Asi que entiendo las dudas las vivi en mi trabajo, pero se luchaba para que las mujeres en ese ambito tuvieran algunas ventajas, por lo menos algunas.

Cada uno debe poner su poco o mucho de arena para ir cambiando las cosas.

Pero esta crisis lo permitirá?

Espero la segunda parte.

Cariños

Marcelo dijo...

A mi mi interesa también el tema de la licencia masculina por paternidad...
Un saludo!

Mita dijo...

El asunto es: ¿por qué la mujer tiene que encargarse de todo?

Miriam dijo...

Muchas veces uno espera con ansias el ser madre y luego aparecen estos problemas que parecen sin solucíon. A veces hasta se siente verguenza de pedir permiso para estas cosas, como si se fuera culpable de algo.
LLegará alguna vez la "conciliación"?, esperemos que sí, todos lo necesitamos.
Besos

tejiendoarmaduras dijo...

Hola Cecilia:
...a medida que avanzaba la lectura, sentí que era el poncho o el sombrero, que me calzaba perfecto!!!...que la conciliación,aún no es posible. Peor aún, cuando son las mismas mujeres, las que en algunos casos no aportan a aquello. Por ahora, sólo miro desde el balcón de madre; en tanto, la profesional, agoniza en el intento de conciliar ambos amores !!!

m.eugènia creus-piqué dijo...

Creo que de momento sí es una utopía, a los empresarios les entra por un oído y les sale por el otro, lo terrible de este país son los horarios laborales, es tremendo trabajar mañana y tarde y encima salir a las 19.00 o más tarde, es imposible poder conciliar nada, entre 15.00 y 17.00 tendrían que acabar los turnos de trabajo, no hay como el horario
seguido. Por esto son tan importantes los abuelos hoy día !

manuespada dijo...

Y luego dicen que no nacen niños, pero es que no facilitan mucho las cosas. En algunos países, las empresas tienen guarderías, eso sería un avance impresionante.

Rachel dijo...

pues la verdad es que sí lo parece, pocas empresas son capaces de conciliar la vida laboral con la personal. No me ha sorprendido para nada el relato que has contado de la secretaria, creo que pasa muy a menudo. Yo tengo la esperanza de que se llegue a normalizar todo y así no nos de cosa quedarnos embarazadas por si...
Besos,
Rachel

Álvaro Dorian Grey dijo...

Ufff, si nos tomásemos un café te explicaría la saliva que gasto en decir todo esto a mis jefes. Uno de ellos piensa, no lo dice, que lo primero es el trabajo y, quizás despues, la familia.
Qué bien te ha quedado lo de los conferenciantes, eso es lo mismo que las personas que se quejan de la inmigración y la seguridad social y tienen a personas extranjeras sirviendo en casa y sin contrato, ¡son los primeros que alzan la voz!!!
Una solución es igualar, en todo a los hombres y a las mujeres, de ese modo, el empresario, no se pensaría a quién coger por razones de sexo pues todos tendrían los mismos permisos retribuidos. Es difícil de explicar con letras, se me da mejor la palabra...
Me ha encantado el post de hoy
saludos y salud

Carlos Felipe dijo...

Cecilia... la conciliación... ¿por dónde empezar? ¿por dónde terminar?

Puestos a solucionar el problema de la conciliación, ¿por qué no vamos más lejos y 'matamos' dos pájaros de un tiro? Es decir, el problema de la conciliación es el problema de la actual situación laboral que vivimos. No trato de sermonear con un mensaje marxista, nada más lejos de la realidad. Simplemente me gustaría decir que nos han convertido en hormigas, en seres que no trabajan para vivir sino que viven para trabajar. Y solucionando esto, solucionada la conciliación.

No podemos avanzar hacia detrás. Cada vez se trabaja más y se cobra menos. Cada vez hay más derechos pero nos sentimos menos protegidos.

La gran paradoja de la vida se está acentuando. Y eso, el día de mañana, será un problema a resolver. ¿Por qué esperar?

Un saludo y un abrazo

angela dijo...

Cecilia, por desgracia yo también creo que es una utopía mal que nos pese... Las mujeres siempre hemos cargado con el peso de todo... por algo somos las más fuertes pese a quien pese.Un abrazo.Angela

Fernando Manero dijo...

Es sin duda un logro social, que inevitablemente se acabará imponiendo a base de lucha y sacrificios. Pero no sé cuándo. En los momentos actuales cunde el escepticismo porque la crisis laboral arrambla con todas las conquistas que se han logrado por parte de los trabajadores. La ley reconoce ye esos derechos, pero todos sabemos que se incumplen de manera generalizada. De momento creo que es una utopía, una quimera, con independencia de que haya empresas donde se practica excepcionalmente.

Fotopaco dijo...

Es bastante difícil todo esto, y más ahora, con la situación de desempleo que hay.
Cuánta razón tienes, los que más hablan de derechos, son los que menos los respetan.

Un saludo

dudo dijo...

Qué puñeteramente cerca me toca todo ésto... te contaría la odisea que me supone dejar mi puesto de trabajo diez minutos para sacarme leche para mi bebé (soportando comentarios que van desde "te vas a sacarte la teta, eh?" a "pero ponle una nodriza, mejor" -en el siglo XXI???- o "que tome fruta, el niño, y a tomar por saco")
Te contaría que pienso que, no sólo se trata de tener y cuidar de tus hijos, sino de vivir. No sólo las madres, sino los padres, los hijos, las hijas, los solteros, los viudos, los divorciados... el trabajo tiene que ser compatible con la vida.
Te contaría que no entiendo cómo pueden pensar que la conciliación laboral es un problema "de mujeres", como si nadie tuviera madre, ni hijos.
Me dan ganas de mudarme a Noruega, o por ahí...

Mari Carmen dijo...

Cecilia, el término 'conciliar' es fantástico, pero... qué pocas veces se puede cumplir. Pareciera que para muchos empresarios lo de 'conciliar' va con los otros, pero no con sus empleados. ¿Sabes qué le dijo hace poquito el médico que atendía a mi suegra, que tiene Alzheimer, a mi cuñada? Que debería dejar de trabajar, para cuidar a su madre (mi cuñada es profesora de secundaria). Decía el buen señor que con esto de que la mujer se haya incorporado al trabajo ha dejado de lado de atender a sus deberes familiares. Y se lo dijo el buen hombre y se quedó tan pancho.
A los empresarios no les interesa tener personas, les interesa tener robots, si existieran para lo que ellos necesitaran (ni enferman, ni tienen cargas famliares, ni protestan...)

Un abrazo :)

ANABEL dijo...

Yo más que una pregunta habría colocado una afirmación.
Es muy complejo conciliar ambas actividades, a veces porque desde tu empresa no se te trata con suficiente flexibilidad, y en otras ocasiones porque te lo acabas sacando del pellejo. Yo en cierto sentido tengo facilidades (mi empresa es familiar, y nos ajustamos a las necesidades que tenemos), pero reconozco que profesionalmente no despego, posiblemente porque tengo otras prioridades (ni mejores, ni peores, simplemente otras). No quiero delegar la educación de mis hijas en terceras personas, lo que no significa que no necesite y estime la ayuda que se me presta, pero una cosa es que me ayuden y otra que asuman mis responsabilidades. Yo las parí, y somos sus padres los que hemos de educarlas. Yo estoy tirando de abuelos por las mañanas, y he dejado de trabajar por las tardes, al menos hasta que comencemos a dormir medio bien (todavía tengo esperanzas). El día menos pensado pasaré a la jornada intensiva.
Es un tema muy complejo, y me parece muy acertado tu razonamiento, yo en muchas ocasiones me siento perdida en este ámbito.
De momento sigo al frente del cañón 24 horas al día, y mi marido y padre de las criaturas, se hace cargo de mi ausencia laboral, y de buena parte de las tareas cuando llega a casa, ¡hay que compartirlo todo!.
Besos gordísimos

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Me ha gustado mucho tu enfoque, en efecto. Conozco casos como los que describes: mujeres que lo que pedían para ellas no lo reconocían para sus trabajadoras (que, además, no tenían aseguradas y eran inmigrantes). También de mujeres que fueron echadas de sus trabajos o marginadas en los ascensos labores.
Y espero con atención tu siguiente entrada sobre la cuestión: podría rellenar folios con mis dificultades para hacerlo, la mayoría por culpa de una legislación que ha apartado a los padres del día a día de sus hijos cuando se separan. He tenido que ver a mujeres criticándome por querer atender a mi hija y exigir mi derecho a conciliar mi vida profesional con mi vida familiar. He de decir que la mayor parte de los obstáculos a este respecto los he encontrado puestos por mujeres y no por hombres. Esa es mi experiencia personal: habrá otras, por supuesto.

fernando dijo...

Se deberían trabajar ocho horas y punto. Y conciliar la vida familiar y laboral, pero nuestra sociedad no nos dejará hacerlo en mucho tiempo, me temo.

un beso.

Ferragus dijo...

Un tema complejo nos presentas, Cecilia. De acuerdo como está estructurado el sistema económico mundial, sumado la naturaleza del Hombre, veo bastante difícil una mejora sustantiva en el ámbito de nuestras satisfacciones como sociedad.

Un beso, Cecilia.

La Gata Coqueta dijo...

Si se llega a conseguir, seria fantástico a demás se puede compatibilizar los trabajos, de forma y manera que no se queden en desigualdad de condiciones mientras están pasando por esa etapa, que no siempre dura tanto tiempo.

Un abrazo y los cuadros que acompañan este escrito son de una gran belleza, los has escogido con exquisita delicadeza.

Selma dijo...

Triste es reconocer que el machismo lo encontramos con mucha frecuencia en las mujeres...y no sólo en el trabajo,educando a los hijos, tambien...
La conciliación no es una utopía, en muchos países europeos se consigue, tenemos aquí unos horarios que la hacen difícil, muy díficil...

Un beso cecilia.

Julia dijo...

Ceci, no te habías dado cuenta además que las mujeres somos las peores enemigas de las mujeres.

kisses
Julia

Laura dijo...

De acuerdo, Cecilia. Me ha parecido una reflexión acertada y directa al grano. Estoy deseando ver la réplica. Ya sabes que es un tema que a mí también me preocupa y me gusta reivindicar.
Un saludo

Gema dijo...

Queda mucho por cambiar en la mentalidad de muchas mujeres y hombres. Nos perjudicamos nosotras mismas con actuaciones como estas que no comparto pero que tengo claro que se dan.
Cuando un hombre se pide permiso por baja maternal, se le mira con mala cara. Si una mujer se pide la reducción de jornadas, esque no es profesional. Contradiccion tras contradicción.
Un abrazo

Incombustible dijo...

Qué razón tienes y cuánto hostigamiento se tiene que soportar, a veces, por conservar el trabajo. Y eso hombres y mujeres que pasan la vida entera cumpliendo en el trabajo, para sostener a su familia y, cuando se jubilan, ni las empresas agradecen el tiempo ni el esfuerzo y las familias echan en cara el tiempo que se les robó.

Un beso

Merche Pallarés dijo...

A veces las mujeres pueden ser las peores enemigas para otras mujeres. Qué paradoja ¿verdad? Muy interesante y necesario tu post de hoy. Muchos besotes, M.

Diana Puig dijo...

Me ha encantado leer lo que has escrito, me he sentido muy identificada en muchos aspectos, es verdad que todavía tienes miedo de ser madre, yo a puertas de los 30 años, casi, casi, tenía mis dudas de que tal vez, tendría problemas por quedarme embarazada, de momento estoy tranquila porque vengo a trabajar cada día, con ocho meses de embarazo y mis jefes he de decir que en ningún momento me han sugerido, me han complicado..., que pudiera dañarme, al contrario, me han mejorado horario y tengo los permisos que la Ley establece para poder ir al médico y demás cositas que tenemos que hacer antes del nacimiento. Eso si, soy consciente de que no todas las mujeres tienen esta respuesta y eso da lugar a que la mujer estando embarazada, tenga hijos, trabajo, casa, compras, comidas, ropa. Colegio...etc, tenga que estar continuamente demostrando, esforzándose para justificar que se puede ser de todo y a veces lo pagamos caro. Sobre tu impresión sobre los que estaban allí sentados escuchando y tus dudas, las comparto he vivido experiencias similares con otras personas. El caso de la secretaria indigna, ¿ verdad...?, muchas veces son las propias mujeres las que más difícil no lo ponen, incompresible.
un abrazo, didi.

Naveganterojo dijo...

Amiga, una cosa es lo que dice la propaganda oficial y otra totalmente distinta lo que se hace en las empresas.
Creo que de momento y en este pais, es imposible conciliar vida laboral y vida familiar, pues los empresarios solo tienen una idea en mente ,aumentar la produccion a costa de los empleados, de su tiempo, de sus vacaciones, de sus dias libres, pero sobre todo a costa de su vida familiar.
Un abrazo

fritus dijo...

esta estúpida sociedad capitalista de ficción denigra la p/maternidad en pro de una supuesta consagración profesional..como si cuidar hijos fuera algo que solo podemos hacer las/los inútiles...
no suelo hacre esto pero tu post me ha inspirado hoy una entrada, algo relacionada con el tema..
un abrazo

Krapumka dijo...

buenas :D aqui desde Tailandia ;)

pues.... con lo que me ha costado hacer conciliación personal combinado con el trabajo de mi marido... no me quiero imaginar familiar con profesional... pf

Rafa dijo...

Hola Cecilia,gracias por lo referente a las entradas.Imaginava algo pero no se el porque, este chisme y yo no terminamos de entendernos, por eso me quedo con los libros, hay personas que los escriben y yo les doy vida"claro a mi manera".Si me puedes ayudar soy todo tuyo.
Y no sufras por los horarios laborales en el siglo 22 estaremos a la altura de los paises nordicos.
Hace poco pude ver un reportaje una cadena de peluqueria en Barcelona lo han puesto en practica,segun la directora estan muy contentos con el rendimiento de esas mujeres: algunas llegan alas diez despues de dejar los niños/as colegio, otras a las
7 horas y poder seguir con sus estudios etc...
Un saludo RAFA

Cigarra dijo...

Un aplauso, por sacar el tema, y por el modo en que lo planteas.
Ante algunos comentarios (ese médico que recomienda dejar el trabajo para cuidar a la madre con Alzheimer) se me hincha la vena de la frente. Cuando me quedé embarazada de mi primera hija, directamente no me renovaron el contrato en la academia donde daba clase porque me tocaba parir en marzo, que es a mitad de curso. Pude criar a mis hijas trabajando porque saque una oposición para la Renfe; pero en cuanto pasé un año con media jornada por necesidades familiares, me incluyeron en el primer programa de reducción de personal: no era rentable y descabalaba los turnos. Y aún parece que la baja natalidad en España es porque las mujeres son tan "egoistas" que no quieren tener hijos. Dan ganas de coger un cañón.

Manuel Ortiz dijo...

Bueno, me alegro del motivo de su despido: "porque no daba la talla". Ni como mujer, ni como compañera, ni como persona.

Tere dijo...

El primer cuadro lo tengo desde hace 31 años en una parte de mi casa.
Me fastidia mucho que las mujeres se fastidien unas a otras,a ver si empezamos a hacer piña como hace el género masculino que,cuando se lo propone,por proteger a alguno no suelta ni prenda y es capaz de hacer cualquier cosa.
Mi profesión de maestra me ayudó a conciliar familia y trabajo,mi marido nunca tuvo reparos en pedir tiempo para que fuéramos juntos al médico y otros asuntos familiares,después se negociaba con el jefe cómo recuperar el tiempo o "un hoy por tí,mañana por mí" y eso que era camarero.
Creo que con buena voluntad y poniendo todos algo de su parte,se podría facilitar la vida a padres/madres.
Un abrazo