miércoles, 24 de septiembre de 2008

No es ficción on line

Tengo la costumbre de guardar recortes de periódicos con artículos de culturas, críticas de libros o películas, entrevistas, asuntos que me resultan interesantes y que me gusta leer más de una vez. Hace un par de días se me escurrió de una carpeta un artículo que, cuando se publicó, no me impresionó tanto como ahora. Porque entonces yo no frecuentaba blogs, ni comentaba ni me había metido en uno propio.

El artículo, firmado por Hernán Casciari, un escritor y periodista argentino de 37 años, habla de la literatura en internet. Gracias a él me he enterado de que colgar textos de ficción y relatos en un blog no es ficción on line. No lo es, amigos. No es ciberliteratura. Leedlo vosotros también.

"La ficción online es otra cosa, incluso mucho más desafiante que escribir: se trata de utilizar recursos nuevos para hacer rodar una historia a través de códigos que no se han utilizado aún. La relación entre el personaje y sus lectores debe estar viva, presente y resultar atractiva y veloz. En ese escenario, el nombre de un autor, la presencia de una firma, sólo es un obstáculo en la suspensión de la realidad."

En los últimos años, me he disfrazado de un ama de casa argentina, de una princesa asturiana, de un vidente vasco y de un enfermo mental catalán. Esas blognovelas ya han concluido pero siguen estando en la Red. Mi nombre, no. No hace falta. Las posibilidades literarias en una bitácora son infinitas. Sólo cito estos tres ejemplos míos, pero tirando del ovillo de la creatividad aparecerán miles, como hormigas en la tierra roja".

¡Ha sido princesa asturiana, como tú BrujaRoja! ¡Se ha disfrazado de ama de casa argentina, Isol!¡Se ha fingido catalán, Josep, Geni!

Así que no nos podemos fiar de nadie. Igual uno te hace creer que es un jubilado uruguayo y resulta ser tu vecina del piso de abajo que está metida en una blognovela. O te crees leyendo a un poeta ruso y es un colega que se fue destinado a Canarias cuando sacó las oposiciones.

Aunque también podemos invertir el papel: podemos ser nosotros los que simulemos ser quienes no somos en la vida real para hacer ficción on line. Voy a pensar de qué querría yo disfrazarme. ¿Os animáis vosotros?

Si queréis leer el artículo, pinchad encima.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Tragedia en verano

Los recuerdo con un estremecimiento ahora que sé que no voy a volver a cruzarme con ellos en ninguna de las aceras del barrio. Los recuerdo nítidamente, como si los hubiera visto ayer mismo, saliendo los dos de su portal, situado a pocos metros del mío, detenidos ante un semáforo en rojo o conversando con un vecino ante el escaparate de un comercio, entrando en un bar a tomarse un aperitivo mientras sus hijas jugueteaban a la puerta a saltar las baldosas sin pisar ninguna raya.

El hombre era delgado, no muy alto, de gesto calmoso y aspecto de ejecutivo de rango mediano. La mujer era de su misma talla, pero con unos quilos de más. Su rostro era austero y sus modales los propios de una mujer de su tiempo y su edad.

No supe sus nombres hasta el día en que aparecieron en el periódico, acompañados por las iniciales de sus apellidos y la cifra de sus años. Era domingo y los datos recabados para la noticia eran escasos todavía . Hube de esperar al lunes para confirmar que los protagonistas del suceso eran aquel hombre y aquella mujer que caminaban por las calles del barrio con pasos paralelos, sin que nada en su porte hiciera sospechar a quien sólo los conocía de vista que entre ellos existían desavenencias o encono.

No, nunca leí en sus rostros ni desengaños ni incompatibilidades que vaticinaran la tragedia que en su casa se produciría una noche de verano, rondando la madrugada. Nunca hubiera creído que aquel hombre flaco y ordenado fuera capaz de reventar a cuchilladas a la mujer con la que se había casado.

Me pregunto si ella, que nunca lo había denunciado por malos tratos, que salía a la calle con él a pasear, que se prestaba a la estampa de pareja avenida y "normal", me pregunto si ella nunca sospechó que él sería capaz de asesinarla una noche.
(Esto no es un relato de ficción).

miércoles, 17 de septiembre de 2008

A vueltas con la historia

Se está armando un amplio debate con el tema de los desaparecidos durante la guerra civil y la postguerra, con la decisión del juez Baltasar Garzón de elaborar un censo con sus nombres. Vuelven los descendientes de los fusilados por los militares franquistas (también había militares republicanos, no lo olvidemos) a pedir que se limpie su memoria, que se saquen sus huesos de las fosas en las que fueron enterrados sin respeto ni lápidas. Vuelven los sectores más rancios de la política y la iglesia católica a negarse a tratar del asunto, en un empeño obstinado por emborronar las páginas donde debían constar los nombres y los apellidos de los muertos republicanos. Vuelven a esgrimir la amenaza de que se reabran viejas heridas, y se dividan los españoles en dos bandos, como en aquella guerra cruel, injustificada y devastadora.

En esta tesitura, leí este domingo una entrevista con el historiador José Álvarez Junco, que aboga por descifrar los capítulos silenciados de la historia, desenterrar a los muertos y poner fin definitivamente a las secuelas de la maldita contienda. ¿Reabre heridas la ley de Memoria Histórica? pregunta el entrevistador.

"Creo que ésa no es su intención. Pensemos en un pueblecito donde siguen viviendo a cientos de metros de distancia los nietos del ejecutado y los nietos del ejecutor. El día que se saquen los restos del ejecutado, los lleven al cementerio, se ponga una lápida, se haga un pequeño acto de homenaje, ¿qué estará haciendo la familia del ejecutor? Probablemente estarán metidos en sus casas, furiosos, avergonzados... ¿Esto es reabrir heridas? Pues sí, para ellos reabre heridas. Quizá no debería reabrirlas; lo más inteligente para ellos sería ir al cementerio, sumarse al acto de homenaje y decir: "Nosotros no tenemos nada que ver con aquella brutalidad". Pero no es probable que lo hagan."

¿Por qué no?, pregunto yo. No trato de enmendar la plana a un especialista en la materia, pero yo creo que los descendientes del ejecutor no han de sentir y pensar forzosamente lo mismo que su abuelo, porque la ideología no se hereda ni se comparte (como los apellidos). Yo creo que uno puede ser nieto de franquistas o falangistas y sentirse, sin embargo, identificado con los republicanos que perdieron la guerra. Y creo también que los sucesores de quienes asesinaron a gentes en aquellos años terribles (gentes de derechas y gentes de izquierdas, de acuerdo), no justifican a sus abuelos ni se sienten agraviados cuando sus víctimas surgen de la tierra y del olvido al que se les había condenado en tiempos pretéritos.

Digo más: Si yo fuera hija del que persiguió y ejecutó a García Lorca el 18 de agosto de 1936, iría al homenaje que se le hiciera el día que se rescatasen sus huesos de su tumba.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Irene Nemirovski asesinada

"El 13 de julio los gendarmes franceses llaman a la puerta de los Nemirovski. Van a detener a Irene. Es internada el 16 de julio en el campo de concentración de Pithiviers, en el Loiret. Al día siguiente la deportan a Auschwitz en el convoy número 6. (...) Es asesinada el 17 de agosto de 1942". (Suite francesa, prólogo)

Tenía 39 años y atrás dejaba un marido, dos niñas pequeñas y las dos quintas partes de una obra sin rematar. Irene Nemirovski era una escritora respetada en Francia, país en el que su familia se había instalado en 1919, pocas semanas después de salir de Ucrania (donde Irene había nacido), huyendo de las amenazas de los nuevos dirigentes comunistas.

Los Nemirovski tenían dinero y apreciaban la cultura, por lo que Irene recibió una esmerada educación. Su primera novela, David Golder, editada en 1929, le abrió las puertas del mundillo literario francés y le aportó un renombre que no le serviría, empero, para obtener la nacionalidad del país ni la salvaría de las leyes serviles que el gobierno colaboracionista de Vichy dictaría en 1940 contra los "ciudadanos extranjeros de raza judía".

Irene y su marido, Michel Epstein, se habían refugiado con sus dos hijas en casa de una leal amiga en la región de Borgoña, lejos de París. Allí, con su estrella amarilla prendida en la ropa, Irene había iniciado la redacción de una gran obra que narraría la situación que se estaba viviendo en Francia, tanto en el campo como en la ciudad. La obra tendría cinco partes que sumarían en total un millar de páginas y en ella se reflejarían los conflictos sentimentales, económicos y sociales de las gentes corrientes del que ella consideraba como su país. Pero Irene no pudo escribir más que las dos primeras partes.

Cuando Irene fue detenida, su marido hizo muchas gestiones para encontrarla, apelando a las autoridades francesas y a su condición de bautizados en una iglesia cristiana. En octubre de 1942, Michael Epstein fue también detenido y asesinado. Sus hijas, sin embargo, fueron salvadas por la amiga que las tutelaba. En la maleta que llevaron en su huida, la tutora metió fotos, documentos de la familia y las últimas páginas que la madre había redactado con letra minúscula para ahorrar papel y tinta.

Elisabeth y Denise Epstein crecieron guardando el manuscrito de su madre. Tuvieron que pasar muchos años antes de que se atrevieran a leerlo y mecanografiarlo. Suite francesa permaneció inédita cerca de sesenta años. Cuando se publicó en Francia, en 2004, resultó un éxito tal que en seguida cruzó fronteras y ganó premios y lectores en otros países y otras lenguas. En España obtuvo en 2005 el premio del Gremio de Libreros a la mejor obra del año por su "belleza narrativa y la mirada imparcial en la descripción de la vida cotidiana de la Francia ocupada por las tropas alemanas".

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Concurso de blogs

Con septiembre volvieron a Madrid los periódicos gratuitos, esos que te dan en las bocas del metro y en las estaciones de cercanías. Los pasajeros suelen coger los que más les gustan. O los cogen todos, para no desairar a los chavales que los reparten.

A me gusta bastante 20minutos y me gusta el que se titula metro. En 20minutos he encontrado esta mañana un concurso de blogs. Os pongo el enlace para que echeis un vistazo.

http://www.20minutos.es/premios_20_blogs/

sábado, 6 de septiembre de 2008

Un tipo sincero

Leo con atraso los suplementos que se editan el domingo con los periódicos. Ayer o antes de ayer leí una entrevista con uno de los autores de libros más vendidos en la actualidad. Transcribo:

"La alta literatura exige dedicar mucho tiempo a indagar en las profundidades del espíritu humano, sondeando el carácter de la gente, prestando atención a las relaciones humanas. El argumento no es tan importante. Sí es importante conseguir transmitir un sentimiento del espacio local, del entorno, del paisaje. Yo sé que lo que yo hago no es literatura."

Se llama John Grishan y se dio a conocer con La tapadera, una novela convertida en película de éxito, a la que siguió otro bombazo comercial, El informe pelícano. No se las voy a aconsejar a nadie, ni éstas ni obras posteriores. Porque aunque, sin duda, este señor tiene su mérito y sus seguidores, no son libros imprescindibles salvo para los devoradores de bestsellers. Y estos, ya loas habrán devorado hace tiempo.

Lo que me llama la atención al leer el artículo es la sinceridad del señor Grishan. Vamos, que no va de sabio, ni de inteligente, ni de salvador de lectores, ni nada de eso. Simplemente es un "entretenedor" y así lo hace constar.

"Para mí, el elemento esencial de la ficción es el argumento. Mi objetivo es conseguir que el lector se sienta impelido a pasar las páginas a toda velocidad. Si quiero lograr eso, no me puedo permitir el lujo de distraerlo. Tengo que mantenerlo en vilo, y la única manera de hacerlo es utilizando las armas del suspense. No hay más. Si me pongo a intentar entender las complejidades del alma humana, los defectos de carácter de la gente y cosas de ese tipo, el lector se distrae, y eso es un lujo que no me puedo permitir. Por supuesto que he leído literatura en el sentido clásico. Todos tenemos esa clase de libros en la biblioteca de casa. Me obligaron a leerlos en la escuela, y le confieso que no me gustaron demasiado. No entendía por qué decían que eran tan buenos."

Alabo su sinceridad y su clarividencia. Y me muero de curiosidad por saber qué libros clásicos tiene este señor en la biblioteca de casa. ¿Tendrá la Odisea? ¿Tendrá el Quijote? ¿Se os ocurre un libro que pudiera yo mandarle para ver si cambia de opinión respecto a los clásicos?

jueves, 4 de septiembre de 2008

De vuelta

Sí que cuesta volver, encerrarte entre cuatro paredes y una ventana por la que apenas entra un rayo escuálido del magnífico sol de septiembre. Cuesta volver y amarrarte a una silla, por cómoda que esta sea, durante unas horas que antes aprovechabas para pasear, para leer el periódico, para deambular por la casa sin obligaciones excesivas ni gravosas. Ni siquiera el reloj es hoy tu aliado pues si hasta ayer se movía con tal rapidez que la jornada se pasaba en un par de suspiros, hoy se deslizan sus manillas con una lentitud que te exaspera.

Pero aquí, en este espacio al que vuelves, están los amigos, esas personas que te han esperado durante el tiempo de tu ausencia, y hoy te acogen con besos y sonrisas, con preguntas afectuosas, con frases de aliento que suenan auténticas. Están los amigos y su presencia, su voz, sus miradas, son más vivas que el peso de las paredes entre las que debes encerrarte.

Si alguna vez te quedas sin aire o sin aliento, no acudas a la puerta o a la ventana. Acércate a un amigo y recuperarás el ritmo de tu respiración.

lunes, 1 de septiembre de 2008

El pintor de Flandes

"Pronto se perdió por el tejido enmarañado que eran las calles de Madrid, donde una callejuela cortaba a la otra sin que se pudiera apreciar más orden que el que las particularidades del terreno o el capricho hubieran dictado. La gente se cruzaba en su camino mirándolo de reojo".

El joven extranjero que pasea por la villa es Paul, un pintor flamenco que ha venido a Madrid en 1622, segundo año del reinado de Felipe IV, quien ha cedido las riendas del gobierno del imperio a Gaspar de Guzman, Conde de Olivares. Paul es un personaje creado por Rosa Ribas para fabular un suceso que conmocionó a los madrileños en esa segunda década del siglo de Oro: el asesinato en la calle Mayor de Madrid de don Juan de Tassis, conde de Villamediana.

Al conde se le achacaban amores con la reina Isabel de Borbón, hija del rey francés Enrique IV y primera esposa de Felipe IV. También se le acusaba en los mentideros de la villa (los lugares donde gobernantes, conspiradores y demás potentados propalaban rumores y noticias que les convenía que el pueblo supiera) de querer sustituir al poderoso Oliveros en sus oficios de ministro. Villamediana tenía fama de mujeriego y jugador, de poeta sin trabas y vividor.

Con estos mimbres Rosa Ribas ha creado una novela, El pintor de Flandes, que resulta muy grata de leer por su buen estilo, su cuidado léxico y su forma de engranar lo real con lo ficticio, los recuerdos del protagonista con su presente de exiliado en una isla innominada del océano.

Pero si la trama es interesante, también lo es la descripción del ambiente y de las costumbres de los cortesanos y paisanos de aquellos tiempos tan loados por lo muy fructífero que resultaron para el arte hispano..

“Los domingos también se ruaba. En días fríos en carrozas cubiertas; en verano las carrozas de la nobleza iban casi todas descubiertas, excepto las de aquellos que querían mirar sin ser vistos. (…) Todo Madrid parecía concentrarse en ese ir y venir por la calle Mayor en otoño y en invierno o por el Prado de San Jerónimo cuando el tiempo era más suave. El conde se engalanaba con un cuidado extremo desde la cabeza hasta las botas aunque estas últimas no fuera a verlas nadie durante la rúa”.

Una advertencia antes de terminar: la autora cambia el orden cronológico de algunos acontecimientos y recrea situaciones que no se produjeron. Pero no hay que olvidar que este libro es una novela. Inspirada en personajes que existieron en la realidad histórica española, pero una obra de ficción.