domingo, 21 de septiembre de 2008

Tragedia en verano

Los recuerdo con un estremecimiento ahora que sé que no voy a volver a cruzarme con ellos en ninguna de las aceras del barrio. Los recuerdo nítidamente, como si los hubiera visto ayer mismo, saliendo los dos de su portal, situado a pocos metros del mío, detenidos ante un semáforo en rojo o conversando con un vecino ante el escaparate de un comercio, entrando en un bar a tomarse un aperitivo mientras sus hijas jugueteaban a la puerta a saltar las baldosas sin pisar ninguna raya.

El hombre era delgado, no muy alto, de gesto calmoso y aspecto de ejecutivo de rango mediano. La mujer era de su misma talla, pero con unos quilos de más. Su rostro era austero y sus modales los propios de una mujer de su tiempo y su edad.

No supe sus nombres hasta el día en que aparecieron en el periódico, acompañados por las iniciales de sus apellidos y la cifra de sus años. Era domingo y los datos recabados para la noticia eran escasos todavía . Hube de esperar al lunes para confirmar que los protagonistas del suceso eran aquel hombre y aquella mujer que caminaban por las calles del barrio con pasos paralelos, sin que nada en su porte hiciera sospechar a quien sólo los conocía de vista que entre ellos existían desavenencias o encono.

No, nunca leí en sus rostros ni desengaños ni incompatibilidades que vaticinaran la tragedia que en su casa se produciría una noche de verano, rondando la madrugada. Nunca hubiera creído que aquel hombre flaco y ordenado fuera capaz de reventar a cuchilladas a la mujer con la que se había casado.

Me pregunto si ella, que nunca lo había denunciado por malos tratos, que salía a la calle con él a pasear, que se prestaba a la estampa de pareja avenida y "normal", me pregunto si ella nunca sospechó que él sería capaz de asesinarla una noche.
(Esto no es un relato de ficción).

34 comentarios:

Laura dijo...

Pues sí, Cecilia. La gente que conoce a los protagonistas de estas terribles historias (y frecuentes, por desgracia)no suele salir de su asombro al conocerlas. No sé muy bien si es la representación de un papel, el miedo, la costumbre, la ignorancia, la vergüenza. No sé lo que es, pero no nos permiten verlo y después nos dificultan asimilarlo.
Un abrazo para ti y un recuerdo a todas las mujeres que sufren la violencia en sus casas y para aquéllas que perdieron la vida por ello.

Mita dijo...

Te cuento algo.
Estuve viajando por el norte de Europa y después decidí ir a España. Cuando llegué a Barajas, me quedé tan asombrada de ver la cantidad de publicidad que había denunciando malos tratos que ni siquiera supe qué pensar. "Cuando pegas a una mujer, dejas de ser un hombre", o algo así...era el cartel.
Sentí una tristeza enorme por mi país y por mi gente.
¿Qué es lo que está pasando?

Ricard dijo...

No creo que ella supiese que la persona con quien dormía pudiese ser así. Todo este tipo de noticias no hacen mas que confirmar una teoría que tengo: nunca acabas de conocer a nadie (ni tan solo a ti mismo).
Un beso
Ricard

Anita dijo...

Se podrian hacer tantísimas preguntas con respecto a esto...

La verdad es q el asunto de los malos tratos es tremendo.

Saludos

Tere dijo...

De los casos que yo conozco sí se les pasó por la mente que podían ser víctimas mortales de sus maridos,tampoco cuentan sus historias porque les embarga la vergüenza,la humillación,saber que se es un títere en sus manos y no se puede hacer mucho por remediarlo y ahora dirán algunos,pues que denuncien,eso parece fácil,cuando se han superado todos los obstáculos de dentro de una misma,aparecen los de fuera,cuando eran pocas las que denunciaban nadie las creía o las mandaban a casa,ahora que son más,son miradas también con escepticismo,imaginando quien sabe si estará aprovechando la coyuntura y no es verdad lo que dice,en el supuesto de que sea atendida la apuntarán,con suerte,a cursillos de formación,entretanto ¿quíén mantiene a su familia? en fin que después de años de batallar,quién sabe por qué,el caso más importante que yo conozco volvió años más tarde al origen de sus problemas.Tremendo ¿verdad?.
Por ahora,él parece haber cambiado,pero el miedo sigue ahí.
Es un tema gravísimo el de los malos tratos,dejar de dominar,dejar de ser dominada,evitar que los hijos aprendan esas conductas ...duro,muy duro.Por si alguien se intriga,no es mi caso,por desgracia soy viuda desde hace 14 años.

Ferragus dijo...

¿Quién acompañará a esas niñitas, a saltar las baldosas? Nadie: No volverán a jugar.

Manuel Ortiz dijo...

Generalmente, las mujeres que padecen algún tipo de maltrato lo suelen hacer en silencio, que es lo peor que pueden hacer. Y quienes no conocen suficientemente a la pareja difícilmente pueden tampoco adivinar cuáles son sus historias ocultas.

Aún así, como dice Ricard, nunca se conoce del todo a nadie.

m.eugènia creus-piqué dijo...

Que fuerte Cecilia,que pena que parejas que se han amado lleguen a este tremendo final,cuanto odio deben de sentir, la pobre o callaba y aguantaba o él se volvió loco y la mató de un arrebato, se me pone la piel de gallina pobre mujer.

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Cecilia, esto es un disloque. No sé que nos pasa que creemos que eso nunca llegará a acabar de esa manera. Aún recuerdo comentarios de muy pequeña. Se solía decir que esas cosas había que aguantarlas. Que la mujer que se casaba con un hombre debía apechugar con las consecuencias hasta el final. Que en eso problemas de pareja nadie debía mediar. Que las mujeres se caian por las escaleras ¡hay que ver que torpes eran! Que si los hombre les peganban era cosa de hombres y que además,a lgo habrñia hecho ella... y así, infinidad de cosas. Creo que aún quedan muchos residuos del machismo hispano y también mucha incultura. No interesa que el hombre sea culto y esas son las consecuencias que tenemos, ¡creo yo!, entre muchísimas cosas más.
Besicos y muchas gracias psor traer estos relatos o crónicas que tanto hacen reflexionar.

Javier dijo...

Desgraciadamente como pasa tan a menudo y estamos tan acostumbrado a ello no nos paramos a pensar en lo que está pasando. A veces son los celos, a veces la envidia, a veces el alcohol, a veces....

Un abrazo

Miriam dijo...

Terrible..., no puedo imaginar que puede llevar a una persona a matar a otra y menos si se trata de su pareja...
Hay cosas que no puedo entender aunque me las expliquen.
Besos

Arcángel Mirón dijo...

Nunca podemos saber quién es el otro en su totalidad. Sólo vemos parcialidades.

.:*:.Hada Isol .:*:.¸.¸.•*´¨***¨ dijo...

Este es un tema delicado ,muy delicado,seguro que esa mujer no imaginó su final,simplemente porque ella seguro lo habrá disculpado por todo y la pobre habrá vivido en una negación tal que dificilmente habría imaginado esto,o tal vez tenía tanto miedo que no era capaz de enfrentarlo,una mujer llega a ese punto porque es muy dificil vencer las barreras propias,las que el agresor pone y las de la sociedad.
un hombre violento convierte de a poco a su mujer en un ente,que no decide por si misma,la aleja de el mundo sin que ella lo note,la vuelve dependiente de él,en lo económico y en lo afectivo,a tal punto que al final la barrera más dificil de romper es ella misma,como sea es triste,y no debería pasar,yo siempre digo que los padres debemos educar a nuestras hijas para que sepan advertir como actua un hombre así,para que no la envuelva,pues estos son unos seductores que primero se muestran buenos,de a poco la aislan,de a poco la vuelven vulnerable,y recién al final la agreden,asi que prepararlas es lo mejor,esta historia tuvo un mal desenlace,pero debe servir de ejemplo.
Como sea que horrible terminar así,y pobres las hijas,saber que su padre mató a su madre.Gracias por tocar este tema por contarlo,siempre es útil saber de estas cosas.
Un abrazo Cecilia querida!que tengas una semana genial!.

Marcelo dijo...

Coincido con Gilda

Incombustible dijo...

Este tipo de situaciones se dan, desgraciadamente, en todos los países y culturas. Acá en méxico hay una campaña, cuyo slogan dice, más o menos: el que maltrata a una mujer nos maltrata a todas. Y ese es el punto: el miedo inmoviliza, y no solo es el miedo al maltratador, sino también a la sociedad que te mira incrédula, burlona y, a veces, pensando en que mereces lo que te pasa por tonta, por débil o ignorante. Salir de una situación así toma tiempo y mucho valor, y la gente que juzga a la ligera o la que no quiere mojarse las manos con esto, no lo hacen más fácil.

Pobre mujer y , aún más, pobres niñas cuya imagen de "hombre", es ese monstruo que acabó con la vida de su madre.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Estas historias son demasiado frecuentes. ¿Qué está pasando?

Merche Pallarés dijo...

Me parece que mucha gente anda MUY desquiciada querida Ceci. Demasiadas cargas, que si hipotecas que no se pueden pagar, gastos escolares, la cesta de la compra cada vez más cara, impuestos etcétera, esto va minando (y a eso de que ¡encima! no tomen medicinas raras) las relaciones afectivas y un dia ¡ZÁS! explota el hombre (generalmente) haciendo una burrada como es matar a su pareja. No es justificación para un crimen pero pienso (especialmente por la descripción que has hecho de esta pareja) que no es simplemente por "machismo" sino por la acumulación de las circunstancias arriba descritas. Besotes, M.

angela dijo...

Desgraciadamente Cecilia, las cosas son así como tú tan bien nos las cuentas pero, detrás de cada rostro, de cada mirada, de cada vida hay un submundo que desconocemos ... ¡Qué lacra estamos viviendo!...hagamos votos para que estos casos dejen de producirse y reine la concordia ,Que tengas una estupenda semana .Un abrazo Angela

Diana Puig dijo...

Sabes una de las cosas que pienso, es que nunca llegas a conocer del todo a alguien, lo tengo presente, porque he tenido sorpresas, tanto agradables como desagradables, es más, yo misma no me conozco en según que situaciones porque no las he vivido y no se como podría actuar. Eso si, el que llegue a matarte una persona, quiero pensar que antes habido indicios, señales, maltrato, porque sino de repente, me cuesta creerlo aunque no lo descarto. Escalofriante historia, un abrazo, didi.

manuespada dijo...

Muy fuerte. Me pregunto si pasará lo mismo en el resto de países civilizados o es que aquí somos una especie especialmente violenta con las mujeres.

Álvaro Dorian Grey dijo...

La realidad, muchas veces, supera a la ficción. ¿Qué pasará por la mente de un hombre?
Uf, que fuerte.
Saludos y salud

María a rayas dijo...

me he quedado sin palabras, que cosa horrible (y desgraciadamente tan común)

y digo yo, que el amor era otra cosa no?

un abrazo

aroa dijo...

qué historia

qué ata a una persona a otra para permanecer a su lado así

qué complejo

ANABEL dijo...

En mi modesta opinión, estas situaciones se cocinan a fuego lento en el hogar. Estos hijos de puta esféricos (son hijos de puta, los mires por donde los mires), atacan desde la confianza, y el amor, aferrándose a las debilidades de su pareja. Los hay más agresivos, y otros menos. No creo que ahora se pegue más a las mujeres, pero sí estoy segura de que se denuncia más. Discrepo con mita, que parece avergonzarse de este país, y yo pienso que aquí lo que estamos haciendo es tomar conciencia, y eso es estupendo. En los países donde no se hacen campaña, también se pega y maltrata al más débil.
Las mujeres que sufren maltrato requieren de todo nuestro apoyo.
Sí me gustaría añadir, que la agravación penal de los tipos con los que parece querer despacharse el asunto, no está siendo la solución perfecta, es más dista mucho de serlo, y que hay hombres que no son maltratadores, y se están viendo en los tribunales. No sé, hay que ir con mucho cuidado, porque las denuncias tampoco pueden ser un arma arrojadiza, no sé si me explico con claridad.
Saludos

Mari Carmen dijo...

Nunca se sospecha nada, amiga, nunca. Sin embargo... cuántas tragedias se van formando en silencio, sin que nadie se percate. Yo sí creo que las mujeres sospechen, que sepan cómo es la persona que tienen a su lado, ese tipo de personas violentas tienen flashes, momentos que pueden hacen sospechar lo peor, pero la más de las veces justificamos, justificamos lo injustificable. Y así nos va.

Es triste que cada dos por tres tengamos que estar con la misma historia pero es tan sencillo si todos tuvieran bien asimilado que 'nadie pertenece a nadie, sólo a sí mismo'...

Desafortunadamente no es algo que suceda sólo en España. El resto de Europa no se queda manca, pero sobre todo hay países, como los suramericanos, los asiáticos, o los africanos, que la cosa es muchísimo peor, sólo que no aparecen en los periódicos y no nos enteramos.

Un abrazo

Euphorbia dijo...

El mundo cada vez es más violento pero algo más debe haber para que algo así sea tan frecuente.

A veces cuando subo o bajo con alguien en el ascensor hablando del tiempo, me pregunto si esconderá algo que sólo se descubrirá un día en las noticias. De cara al exterior hay quien disimula muy bien y en casa son unos energúmenos.

begoyrafa dijo...

Yo creo que lo verdaderamente terrorífico es lo que señalas, son personas absolutamente normales, nuestros vecinos o los conocidos con los que nos cruzamos por las mañanas. Si lo llevaran escrito en la cara, si fueran monstruos todo sería más fácil de digerir.
Un abrazo
Rafa

El Diablo Des. dijo...

¿Nunca te ha pasado que manejas y te das cuenta de lo frágil que es la vida, que en un segundo podrías atropellar a alguien?

Tal vez, él tampoco sabía que era capaz de hacer eso.

Antònia P. dijo...

Un retrato perfecto de un matrionio "de los de antes" cuando se tenía que aguantar todo.
Lo malo es que los maltratadores suelen ser personas encantadoras fuera de su hogar.
¿Cuándo terminará esa lacra?
Besos

fritus dijo...

Con todo el respeto discrepo con Mita..."Qué es lo que está pasando?"...pues lo que en mucha mayor medida ha pasado siempre pero se le da más publicidad.Antes salía en "el caso" y se le llamaba crimen pasional, y ahora sale en los informativos nacionales y se le llama como se le ha de llamar...violencia machista. Por un lado hemos caminado hacia una sociedad más libre que reconoce a cualquier mujer la libertad y poder de decisión que le corresponde, pero ... en casos indivualizados, está sociedad también está llena de tipos incapaces de aceptar una situación de igualdad en todos los aspectos con su compañera....son minoría, pero ahí están, un goteo constante del que es mejor hablar, y no ocultar como algo cotidiano o disculpable.

Un abrazo

Alberto López Cordero dijo...

Por desgracia vemos casos así en todas partes. Gentes que nos da la sensación de una normalidad total y absoluta, pero que esconden a la luz de la calle su verdadera personalidad. Muchas veces nos sorprendemos por eso mismo, por ser vecinos, conocidos, incluso amistades y parientes de los cuales no sospechas ningún tipo de conducta anormal y que cuando sucede lo que sucede, no alcanzamos a comprender ni el motivo ni las circunstancias de los hechos. En realidad, todos somos un tanto distintos de puertas para adentro de nuestras casas, pero cuando nos enteramos de un hecho así, protagonizado por gente a la que conocemos, nunca nos dejamos de sorprender.

Abuela Ciber dijo...

Y si, pasa que suceden cosas a personas que alguna vez conocimos vimos en actitudes aparentemente normales, pero la tragedia va por dentro.
Tanto sadismo ha de tener grandes raices o de desequilibrio o de malestar de pareja llevado al máximo.
No siempre la violencia es del hombre, lo hay tambien de parte de la mujer.
Cualquiera de las dos lamentable y que conduce a ostracismos.

Cariños

Cigarra dijo...

Leyendo los comentarios y también por lo que se habla en las charlas entre amigos o compañeros de trabajo, me quedo con una sensación que no se si es infundada, pero me parece que se suele poner el acento en la cuestión de cómo ha llegado ahí la mujer, y qué tiene que hacer para salir de ahí. Como si el maltratador, el hombre que es la auténtica causa de esa situación, fuera un elemento inmutable del paisaje: te ha tocado una bestia sanguinaria en la familia, a ver cómo te las apañas para que no te mate.
No señores, el problema son ellos. Lo que hay que preguntarse es qué clase de sociedad enferma estamos consintiendo en donde se permite que el torturador viva impunemente con su victima, destrozando su vida y las de sus hijos. Creo que es ahí donde se deben volcar todos los esfuerzos y la concienciación de la sociedad: Son enfermos, de casi imposible curación, pero también son criminales, torturadores físicos y psiquicos, y como tales deben ser apartados, tratados, encarcelados y despreciados. Que no caiga todo el trabajo y la angustia de la huida sobre la víctima, que se ponga alguna traba, algun cepo en el camino del depredador que la persigue. Y esa es labor de los legisladores, pero también de todos los que les rodeamos.

María de Jesús dijo...

por primera vez paso por tu blog y me ha gustado mucho...soy argentina, me gusto tu artículo...voy a asomarme más seguido a tu balcón...