martes, 17 de junio de 2008

El fantasma de Cibeles

Madrid también tiene sus leyendas y sus edificios poblados de fantasmas que nadie ha visto.
En la plaza de Cibeles, haciendo esquina con la calle de Alcalá, se alza el más famoso: el palacio de Linares, en el que habita el espíritu de una mujer enamorada.


En la década de los setenta del siglo XIX, el marqués de Linares, José Murga Reolid, se construyó una bonita mansión en un solar situado en las afueras de la capital, junto al camino que conducía hacia la provincia de Guadalajara. Al palacio se trasladó el marqués con su esposa, Raimunda de Osorio, una bella joven de origen modesto, con la que el caballero se había desposado tras la muerte de su padre. No sabía el caballero los motivos de su progenitor para impedirle casarse con la mujer que amaba, pero hubo de acatar su veto mientras el anciano vivió.

Un día, ya casado con Raimunda, se hallaba revisando los papeles del difunto y, por azar, descubrió una verdad fatídica: su amada esposa era fruto de una relación amorosa de su padre con una cigarrera varios años atrás. El hombre se quedó anonadado. Lo que no se sabe son las imprecaciones que dirigió a su fallecido progenitor por el engaño, pues no constan en ningún libro.

El marqués obtuvo un permiso eclesiástico y pudo vivir con Raimunda en el palacio de Cibeles durante varios años. Pero no cumplieron los jóvenes como matrimonio. La castidad fue un sufrimiento para Raimunda, privada de tocar al hombre que amaba y condenada a no engendrar a un hijo suyo.

Por eso, dice la leyenda, cuando murió no abandonó las dependencias de su hogar, sino que se quedó varada entre sus paredes, gimiendo su pena.

Sin herederos directos, el palacio de Linares permaneció muchas temporadas cerrado durante el siglo XX. Fue propiedad de empresas e instituciones, que, antes o después, abandonaron el edificio.

En 1990 el Ayuntamiento de Madrid, que se había hecho con la titularidad, emprendió obras de rehabilitación para darle usos culturales. En ese momento se oyó a Raimunda, quejándose desde algún rincón del palacio. Un micrófono grabó sus llantos, que fueron emitidos por las emisoras de radio. La ciudad se conmocionó, pero las obras siguieron adelante.

En 1992 se inauguró la Casa de América. Desde entonces parece que Raimunda está callada. Posiblemente haya encontrado entretenimiento en las múltiples actividades que en el edificio que antaño fuera su hogar se celebran actualmente.

18 comentarios:

fritus dijo...

Me encantan las historias de fantasmas....supongo que es el romano supersticioso que llevo dentro , que rinde culto a los antepasados y que me hace ver señales del cielo, extraños augurios por todas partes.
Supongo que la sociedad decimononica, ( o anterior) con esas normas morales tan estrictas producía situaciones como la descrita.

Pobre Raimunda,... vivir en un palacio no es siempre sinónimo de triunfo personal o de felicidad.

Un abrazo

aroa dijo...

yo me acuerdo mucho de aquello...
el otro día estuvimos por ahí cerquita y es que no hay vez que vaya y no recuerde la leyenda, los primeros miedos inexplicables de la infancia...
pero es que salía en los informativos, estábamos locos?!
recuerdo una vez camino del coleio que iban poniendo la psicofonías en la radio, ufff... daba mucha cosa
ya sé ya sé todo lo que contaron después, el fraude...
pero la historia era genial... raimunda, es verdad, había olvidado su nombre

CARMEN dijo...

Me gustan esas historias, la que cuentas no la conocía, muchas gracias por acercarme a ella.
Un besito Cecilia.

m.eugènia creus-piqué dijo...

Caramba, que historia tan bonita,me gustan las historias de amores imposibles, me encantan las de fantasmas y aquí se unen las dos cosas, preciosa !

Álvaro Dorian Grey dijo...

Recurdo la época en que estaba cerrado y allí iban parapsicólogos a intentar recoger sicofonías irrisorias...
Ahora Raimunda está tranquila pues su palacio es de uso público...
saludos y salud

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

en el fondo, Raimunda protestaba ante la posible especulación urbanística del edificio...

Fernando Manero dijo...

No, Cecilia, no, Raimunda no está callada. No se ha callado nunca. Su peripecia personal, que has descrito maravillosamente, impregna el edificio y al poco de entrar en él sientes como una sensación extraña, que revela que un alma atormentada anida en sus habitaciones, salones y recovecos. Berlanga se percató de ello cuando utilizó el edificio en el rodaje de La Escopeta Nacional, y ahora, como Casa de América, hay que cuidarse mucho en no decir tonterías, porque Raimunda no permite que el ambiente de la casa sea contaminado por estupideces. Cuando hay una reunión, un debate o una sesión solemne todos los asistentes saben que deben ser respetuosos, que hay que cuidar el fondo y la forma de lo que se dice. Porque, si no, el espirtu de Raimundo emerge y pone fin a los desatinos. Que ¿como lo hace? Muy sencillo. Mediante un apagón de luz o una ventana que de pronto se abre y el viento huracanado de la calle, amén de la contaminación, derriba y desordena los papeles. Un saludo

Miriam dijo...

Linda historia, aunque triste.
Esta es la historia de un fantasma pero todos sabemos que eso ocurre en las familias de dinero aún en estos tiempos.
Gracias por visitar mi blog, siempre es una alegría encontrar tus mensajes.
Besos

begoyrafa dijo...

Qué historia más interesante. La recordaba en parte por un programa de Íker Jiménez que escuché en la radio. No soy muy dado a escucharlo, pero me dormí con los auriculares puestos y por la noche desperté con la historia del Palcio de Linares.
Estuve en Madrid el último fin de semana de abril para correr el Maratón. La salida está en el Palacio de Recoletos, muy cerca del edifico que tan bien describes.
Un abrazo
Rafa

Marian dijo...

Ya había oído esa leyenda, la verdad es que tiene que ser impresionante pasar una noche en el palacio, seguro que yo la oiría por todos lados, soy un poco cagueta para esas cosas jeje...
Un abrazo.

Antònia P. dijo...

Me encantan estas historias de fantasmas y almas atormentadas.
Puede que las psicofonías sean un fraude, yo nunca he oído nada pero...estaba el otro día ojeando el blog Desde la mirada de jgriobó y pensando en mi padre cuando me encontré con sus fotos, magníficas, de Belchite. Al verlas sentí el dolor, la desolación, el miedo de toda la gente que allí murió.
Mi padre resultó herido en aquella batalla.
¡Casualidad? tal vez.
Besos y gracias por la historia Cecilia.

memoria dijo...

Las leyendas de aparecidos siempre me han provocado mucho miedo. Ese miedo tan tonto que no deben dar los muertos. La leyenda de Raimunda en el palacio de Linares la conocía porque, para vencer el miedo, me daba por escuchar en la radio, acostada antes de dormirme, unos programas de parapsicología que ponían en radio nacional (espero no equivocarme) hace muchos años. Ni dormía ni dejaba de asustarme, pero así fui enterándome de esas y otras leyendas negras que sucedían donde menos te esperabas.

Me gusta cómo vas contándonos cosas de Madrid, que reconoceremos con tus ojos en próximas visitas.

Un beso, Cecilia.

Marcelo dijo...

Qué buena, Cecilia! Ya sabes que me gustan y mucho las historias como esta, que te pintan una ciudad desconocida para los que no vivimos en ella, y me imagino que para muchos de los que viven ahí. Espero que sigas con historias de Madrid como estas! Me encantaría conocer ese lugar...

copperhead dijo...

Es cierto que los humanos somos presuntuosos, pero buscar nuevas preguntas ahí fuera es apasionante... No creo que la curiosidad por el universo sea algo negativo, no se trata de conquistar el espacio, simplemente se intenta comprenderlo; hoy más que nunca esa frase cobra sentido "se intenta comprender el espacio", hasta lo que creíamos que era vacío, resulta que no lo es

Hay que salir a husmear un poco... no para conquistar nada como ansían los políticos, sino para apaciguar un poco la curiosidad del que se sabe ignorante

josé javier dijo...

Bonita leyenda... no la conocía. me encantaría poder visitar ese palacio.
Un besito

brujaroja dijo...

Anda. Acabo de comprobar que el comentario que creí que había dejado ayer, finalmente no se guardó... mardito intenné...
Te decía que me encanta esa forma que tienes de acercarnos los edificios y los rincones de Madrid poblados de historias, tan fascinantes alguna como esta...

Ferragus dijo...

Has relatado una historia increíble, Cecilia; alegre debe estar Raimunda, su casa cobijando muchas vidas tal como un día, quizá, soñó.

Un abrazo, Cecilia.

Sibyla dijo...

No conocía la historia, pero siempre me parecieron fascinantes las historias de fantasmas...

Un beso:)