miércoles, 21 de mayo de 2008

Revolver armarios

Algunas tardes apetece revolver armarios, husmear en las estanterías, vaciar cajones y ordenar los enseres que guardamos desde un tiempo que no somos ya capaces de señalar en un calendario.

Aunque el propósito inicial sea abrir algunos huecos, desechando trastos inservibles, ropas que ya no usamos, zapatos gastados, menudencias que nunca nos han servido para otra cosa que para saciar nuestro afán de acumular objetos, al cabo de la tarde el montoncito de basura será, seguramente, insignificante. ¡Cuánto nos cuesta desprendernos de nuestros endebles tesoros! Han pasado los años y los "por si acaso" que formulamos cuando los guardamos en la alacena o en el fondo del armario, se han convertido en la certeza de que nunca nos serán útiles. Pero no tenemos agallas suficientes para prescindir de su presencia.


Hoy sí, hoy hemos hecho verdadera limpieza. Hoy hemos dado por liquidada una etapa y hemos mandado al contenedor de reciclaje una montaña de cartones, cajas vacías, recortes de madera, sobres rotulados, bolsas de plástico, fragmentos de cartulinas... docenas de vestigios de unos años de trabajo y esfuerzo que han culminado con lo que cualquiera denominaría un éxito rotundo. Ahora tenemos espacios libres en los armarios y en las estanterías, huecos para libros nuevos, margen suficiente para emprender nuevas actividades. ¡Qué faena más lograda!

Pero ¿por qué tengo ahora esta sensación de pérdida tan acuciante?

24 comentarios:

Fernando Manero dijo...

No soy experto en ese tipo de faenas, y por eso admiro a quienes las hacen. Tienen algo de arqueología, de exploración, de submarinismo y de espeleología. Sumergirse en la vorágine de lo que se conoce pero que hace tiempo que no se ha tocado puede proporcionar sorpresas (un armario siempre las tiene), que tal vez sean gratas, pero, ay, también nos puede situar ante lo que queremos conservar pero nos vemos obligados a deshacernos de ello. Un abrazo

yraya dijo...

Pues sabes me das mucha envidia, porque yo he estado estos días con la misma faena y sólo logre sacar una bolsita pequeña de basura, me da tanta pena los recuerdos.
Un saludo

Marcelo dijo...

Claro que sentimos la pérdida ante el "deber" de sacarlas del medio, a mí me pasa igual...Y además se tarda mucho más de lo previsto, porque aparece una carta y la relees, una foto es admirada nuevamente y hasta esa rosa entre las páginas del libro merece nuestra mayor atención...Es el sabor agridulce de las cosas queridas que se van. Al guardarlas queremos vencer al tiempo, pero este gana siempre, inexorablemente!

CARMEN dijo...

Es increible todo lo que podemos almacenar en nuestros armarios, y la lástima que nos da desprendernos de todo ello. Cada cosa guardada tiene su recuerdo y es dificil desprenderse de ellas. Pero hay que hecer limpiza, aunque nos duela y tirar, porque se hace imposible seguir guardando más cosas.


Respecto a lo de Raimón, creo que el público de ahora, no lo va a entender igual, no es posible. El país en el que vivimos ha cambiado mucho, pero está bien que se hagan estos ejercicios de memoria, y se sepa como se vivió en la dictadura.
Un abrazo y gracias por pasar por mi barco.

Mari Carmen dijo...

Cecilia, a mi me encanta ordenar armarios, tirar cosas inservibles, me sienta tan bien que al mismo tiempo que ordeno esos armarios es como si me ordenara interiormente yo misma. Me gusta saber qué tengo en cada lugar, aunque a las pocas semanas ya lo he olvidado. Por eso me sienta tan bien volver a ordenar todo, para reencontrarme con todos esos pequeños tesoros que guardo, o desechar lo que ya no me va a servir para nada.

Y tengo que ponerme ya con la ropa, que se acumula que da gusto...

Un abrazo,

brujaroja dijo...

Es una faena. A mí me cuesta horrores, y ya he intentado todos los métodos, incluido el que consiste en guardar todo lo dudoso en una caja y poner la fecha. Y si pasado un año no has necesitado abrir esa caja, tirarla directamente a la basura sin contemplaciones...
Pero es duro.
Ya, sí.
Pero es imprescindible.

angela dijo...

Tienes toda la razón del mundo, a mí me ocurre lo mismo porque siempre me hago la pregunta y ¿si lo necesito?... pasa el tiempo y al final me doy cuenta de que no quiero caer en el porque y me arranco a la faena, pero me cuesta. Me ha gustado tu entrada porque tengo pendiente una limpieza y me prometo no decir y si....Un Abrazo.Angela

Nacho G.Hontoria dijo...

Y lo bonito que es estar haciendo esa limpieza en el armario y encontrarte con algo que no sabías que tenías y que hacías un montón que no veías.
Cada vez que hacemos una limpieza de esas nos limpiamos a nosotros mismos de un trocito de nuestra vida, porque, parafraseando a Ortega "Yo soy yo y mis cosas"

m.eugènia creus-piqué dijo...

Cecilia, yo soy el contrario, no guardo nada, todo lo tiro o lo regalo, cuando ya no me sirve una cosa, ala fuera !.
El cambio de armarios, o sea cambiar la ropa de invierno por la de verano ya lo hice hace unos 20 días y es todo lo que tengo que hacer en los armarios, los documentos más importantes los tengo en una librería del despacho y es lo único que guardo.No me da pena tirar nada, cada cual es de una manera y a mí acumular cosas no me gusta nada.

petonets.

memoria dijo...

¡Cuántos 'por si acaso' había en mi casa también! Ahora ya no, es una de las ventajas de romper con todo y escapar, que te vas con lo justo. Hasta que empiezas, de nuevo, a atesorar.

Pero hay que hacer limpieza, airear, es imprescindible hacer un poco de sitio para todo lo que vendrá. Porque puedes estar segura de que vendrá.

Un beso, Cecilia.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

¡Cómo cuestan esas limpiezas! Uno sabe que tiene que hacerla, que los papeles, los trastos, se van acumulando sin dejar sitio a lo nuevo, pero se retrasa, una y otra vez, la hora de ponerse a ello.
Y luego, como señalas, qué extraña mezcla de alegría ante lo nuevo que se aguarda, de tristeza ante lo viejo que ya no está.

ALBERTO LÓPEZ dijo...

Conozco esa sensación. A mi también me cuesta desprenderme de objetos que han formado parte de mi vida durante muchos años.Incluso ropa, algunas camisetas con las cuales te ves en alguna foto ya algo ajada, pero que te trae cientos de buenos recuerdos.

aroa dijo...

Ay, se me da tan mal lo del desprendimiento y tan bien la recogida de inutilidades que tengo cientos de cajitas que no abro en años llenas de billetes de metro, de avión, servilletas escritas, arena de la playa...

y los recuerdos están dentro
y no ahí
pero me niego a entenderlo

fritus dijo...

Mi primer jefe que tuve, en mi vida profesional...se reía de mí llamandome "paper lover" ( era inglés..)
En la vida conyugal-familiar, tres cuartos de lo mismo...mi mujer es una fanática de la limpieza y el orden, y está horrorizada de mis varias maletas de recuerdos y mis carpetillas en las que guardo hasta mis carnets de bibioteca de adolescente y las nóminas de la mili….de momento, he conseguido salvar todo ese patrimonio arqueológico papelero…pero conviene no despistarse que cualquier día desaparece.

Un abrazo

Laura dijo...

¡Cómo te entiendo! A mí me pasa igual. En mi casa también andamos con el ritual estacional y a mí, particularmente, me cuesta muchísimo desprenderme de cosas que sé con seguridad que no voy a usar. Paradójico pero cierto.

Álvaro Dorian Grey dijo...

Yo, de vez en cuando, me lío y hago el día de "mierdas las justas". A veces, al cabo del tiempo, me he acordado de aquello que un día tiré. O mi pareja me ha dicho, al verme buscar como un loco alguna cosa, "¿No te acuerdas que eso lo tirastes?"... Imagina mi cara.
Saludos y salud

Arcángel Mirón dijo...

Me cuesta mucho librarme de lo viejo. Supongo que es buena materia para diván.

:)

Marian dijo...

Me siento identificada cuando dice que guardamos "por si a caso" soy una de esas, pero ya me tengo que poner las pilas y empezar a tirar cosas porque no tengo sitio para más "por si a casos"
La sensación de la que hablas yo también la siento cuando tiro muchas cosas, pero tranquila si no eran necesarias las olvidarás pronto.
Un abrazo.

Carlos F. dijo...

Cojo cada una de tus palabras, porque se hacen extensibles a todos. Un saludo.

josep estruel dijo...

Que alegría me dais todos¡
Y yo que creía que me encontraba solo en esto de guardarlo casi todo.Yo aparte de mi pequeño museo
de aparatos electricos antiguos,la mayoría de cosas no sirven para nada.Pero están alli ,por si un dia.....
Todos somos conscientes de que este dia nunca llegará.
Si guardamos un clavo,el dia que necesitamos uno...vamos a comprar uno a la ferreteria.
Un abrazo para todos.

Sibyla dijo...

A mí me ocurre lo mismo.
Sé que no tiene ninguna utilidad, pero me resisto a tirarlo...
Para convencerme a mí misma, debo pensar en el hueco que dejará para algo de más necesidad. Pues el lugar donde habito apenas tiene 60m2

Felicidades por conseguirlo!
Un abrazo:)

fernando dijo...

siempre parece que perdemos cuando vacíamos un armario. Pero luego pensamos que muchas de esas cosas no las usabamos para nada. Un beso

Miriam dijo...

A mi me ocurre... me parece que es una constante en el ser humano. Cuesta enormemente darse cuenta que hay que desprenderse de algo, cualquier cosa que fuera, que en algún momento fué algo importante, trascendente o simplemente fué parte nuestra en aquel momento.
Para mí el lograrlo es un síntoma de crecimiento...
Felicitaciones! has logrado dejar espacio para nuevas huellas...

Coral dijo...

Hola Cecilia, que razón tienes en tus palabras hoy mismo he estado haciendo limpieza de mi armario y sin más remedio he tenido que meter en una bolsa un montón de pantalones (debería de haberlo hecho años atrás)que ya no me servían, no habia manera de subirlos por mis piernas pero siempre los iba dejando como tu dices "por si adelgazo y me están bien" y al igual que con la ropa me pasa con objetos inservibles pero que me gusta conservar. Yo creo que hago limpieza y guardo más cosas aún de las que antes tenía... jeje. Y cuando tiro algo se me queda un pequeño sin sabor, será la nostaflgia de tirar algunos recuerdos, supongo...
Un besito y procuraré seguir leyendote ;)