sábado, 31 de mayo de 2008

Lectores, escritores

Llovió en Madrid el primer día de la Feria del Libro. Como manda la tradición.

Los informativos de televisión nos proporcionaron las primeras imágenes de la larguísima hilera de casetas del Paseo de Coches del parque del Retiro, en las que se acumulan miles, cientos de miles de títulos de novelas, ensayos, relatos, poemarios, enciclopedias, tebeos, diccionarios. La Feria es una fiesta para quienes aman la historia, la literatura, la ciencia, las artes plásticas. Una fiesta para los miles de aficionados que aún le quedan, en estos tiempos de avances tecnológicos increíbles, al papel y a la letra impresa.

La riqueza de la oferta bibliográfica es uno de los señuelos de este certamen de la primavera madrileña. Otro de sus encantos es la presencia de los escritores, a quienes se puede pedir un autógrafo, formular una pregunta o, en el peor de los casos, ver gesticular a distancia.

Los medios audiovisuales y la prensa han empezado ya a especular con el hit parade de todos los años. ¿Quién será el autor que más libros despache? ¿Cuál será el libro más vendido durante estos diecisiete días? Tan enconada ha sido la pelea en el pasado, que la organización de la Feria se niega desde hace una o dos temporadas a dar datos de ventas para no herir susceptibilidades ni crear controversias. Pero los reporteros siguen haciendo cábalas al respecto y contribuyendo a que la Feria se convierta en una competición deportivo-bibliográfica, en detrimento de sus valores culturales y del enaltecimiento del libro que en su recinto se debería producir.

De lo que raramente se escriben crónicas en la prensa es de cuestiones menos relumbrantes: de la sorpresa de un lector que descubre una novela, un tratado histórico o un ensayo filosófico de su interés; de la complacencia de los niños que han obtenido su primer librito paseando con sus padres por la feria; de las promesas de leer más que formulan docenas de chavales, imbuidos por la afición a la literatura y a la ciencia que en este ámbito se respira. Tampoco se suele informar de lo que opinan del evento esa legión de autores sin fama que se atreven a sentarse en el interior de las casetas a esperar a que surja un lector de entre la multitud de rostros que pasan frente a sus mostradores.

Para ellos, para los escritores sin fama, cuyos nombres desgranan los altavoces del recinto ferial, otorgándoles un efímero prestigio, la Feria es una aventura en la que pueden alcanzar, no la gloria, pero sí el premio grande de conocer la cara del lector de su obra.

Escribir es un oficio excesivamente solitario, una tarea obsesiva y prolongada, cuyos avances y conquistas rara vez pueden compartirse con los amigos o con los allegados. Sólo cuando el escritor consigue publicar su texto, convertirlo en un libro tangible, comienza el proceso de comunicación entre el autor y el lector, esa persona desconocida que se apasiona, siente y reflexiona al hilo de las páginas elaboradas por aquel.

La Feria permite que uno y otro se encuentren, dialoguen, intercambien opiniones y discrepen. De la conversación, por concisa que sea, pueden derivarse para el autor sin fama ideas innovadoras, puntos de autocrítica y, sobre todo, la certeza de que sus palabras nunca llegarán a caer en el abismo del olvido porque su lector, el lector de su obra, existe en la vida real.

8 comentarios:

m.eugènia creus-piqué dijo...

Que dificil es escribir, que ansias de que alguien te lea, que alguien disfrute con aquello que has escrito, que llegue al lector y se cree una cadena de personas avidas de leer aquello que con tanto trabajo has llegadoa crear, muchos alcanzan esta fama y otros por desgracia pasan de puntillas sin que casi nadie se interese por tu obra, yo desde aquí felicito a todos ellos por este gran esfuerzo sean conocidos o no,lleguen a la fama o no,considero que se lo merecen todos, el esfuerzo está allí y no siempre la suerte pasa igual para todo el mundo... las editoriales...hay tambien muchos intereses creados...en fín ya sabemos como va el asunto.
Que tengan mucha suerte y vendan muchos libros !

brujaroja dijo...

Por razones profesionales me he pasado muchas horas al lado de autores que firmaban muchísimos libros, pero también con otros que en el tiempo asignado apenas firmaban uno o dos. Yo lo pasaba(o lo paso) fatal... y curiosamente, los autores,especialmente los "normales", no te hablo de las estrellitas vanidosas, que afortunadamente pocos he tenido de esos y desgraciadamente por razones que se me escapan, esos SÍ tienen una larga cola de lectores...(hablo en general, eh, no todos) bueno, pues lo que decía, que curiosamente los autores se quedan tan tranquilos. Están acostumbrados, y todos te cuentan anécdotas divertidas al respecto, y además agradecen enormemente que alguien lea sus libros, que alguien les diga que ese libro o el otro le gustó...
Lástima de estar así, me encantaría acercarme a Madrid y darme una vuelta por el Retiro...

Marcelo dijo...

Aquí también sentimos algo de eso cuando nos llegan los comentarios, no? Advertir que a veces quisimos decir una cosa y se interpretó otra.
Una pregunta acerca de la feria, porque aquí también tenemos una y es un fenómeno increíble. Las casetas están agrupadas por editoriales, no? Porque a mi me encantaría encontrarme con un mismo libro con diferentes versiones editoriales, todas juntas, y eso se parece a un imposible.

Sibyla dijo...

Es estupendo poder estar ahí y pasear recorriendo las casetas, intentando encontrar ese libro que tanto deseamos...

En el mundo de las editoriales, también influye mucho el marketing, escritores que venden gran tirada de ejemplares, no significa que sean los mejores; ahora está de moda C.Ruiz Zafón con su último libro, creo que está arrasando.

No obstante como bien dices, aunque hayan muchos intereses comerciales (pues esos días los libreros recaudan el 30% de las ganancias de todo el año), lo importante es que el ciudadano de a pie, entre ellos los niños, se encuentren con la maravillosa forma de aprender y soñar, como lo es a través de un libro.

Un abrazo Cecilia:)

Fernando Manero dijo...

¿Qué seria de una Feria del Libro sin lluvia tras los cristales? La lluvia nos indentifica con la primavera y la primavera es ininteligible sin la Feria del Libro. ¿Se lee tanto como se exhibe?. Si todo lo que llena el espacio de Feria cundiera en el personal, menudo nivelón cultural nos distinguiría. Creo que las Ferias del Libro reunen espectáculo y cultura. Disponer del espacio público al servicio de la proyección cultural distribuida en un sinfín de mostradores, donde de cuando en cuando asoma el rastro el escritor o escritora que, como todos, se debe a su fiel público lector y comprador. Visitaré esta semana entrante la Feria de Madrid, como hago todos los años desde que tengo memoria del Evento. Es única en España y merece la pena. Y además tiene un valor añadido: la actividad intelectual programada, que a veces depara momentos tan gratos como interesantes. La Feria de Madrid modifica el sentido del tiempo: hay que ir con calma, avanzando y retrocediendo, mirando arriba y abajo, con el programa en la mano y cogiendo sitio cuando te apetece escuchar a alguien interesante, que los hay. Lluvia tras los cristales. ¿Qué seria de la Feria de Madrid sin la lluvia primaveral?. Un abrazo

Laura dijo...

No me parece a mí que la Feria del Libro está para polemizar, para competir. Se supone que la escritura es un arte, una dedicación que implica tiempo, reflexión, y un don que aunque muchos crean tener, la mayoría no tiene. Como mínimo, esta labor exije el respeto y la admiración de todos nosotros. No me importan las cifras. Yo he leído best-sellers buenos, malos y pésimos. Libros con poca publicitación muy interesantes, que te envaucan, que te encantan. Todos tienen cabida en nuestras mesitas. Todos tendrían que tener cabida en la Feria. No me importan las cifras. Al fin y al cabo, son burdos números en un mundo de maravillosas letras.

ALBERTO LÓPEZ dijo...

Sólo he estado en una ocasión en la feria del libro de Madrid, y fué en la edición de 2004 coincidiendo con mi época laboral en la capital.
La verdad, no se como calificarla, pero he de decir que no me defraudó en nada, ni por su magnitud o por su acogida popular. Aunque sigo pensando que la mayoría de la gente que compra libros en estas ferias son los que practicamente no compran a lo largo del año.

memoria dijo...

¡Qué suerte estar estos días de feria en Madrid!

La Feria del Libro debe ser un espectáculo tanto para los que están a un lado del mostrador (los libreros, los autores) como para los que lo están del otro (los lectores, pero también los curiosos, los simples paseantes) y la lluvia como invitada constante. Ya no recuerdo la última vez que paseé por entre las casetas de alguna feria de libros, pero sé que nunca salgo de una librería de vacío. Y puede que, como se dice en el anterior comentario, haya mucha gente que compre libros en ellas como una cosa extraordinaria. Pues yo pienso que sólo por eso ya vale la pena que se celebre. Aunque llueva. :)

Un beso, Cecilia. Y que la disfrutes.