jueves, 17 de abril de 2008

Paseo de la Castellana

Desde uno de los edificios del complejo de Azca se ve en perspectiva la avenida por la que desfilan a lo largo del año cabalgatas de reyes, carrozas de carnaval, tropas militares y comitivas de diversa índole. El paseo de la Castellana. ¿Os habeis preguntado quien era esa Castellana que dio nombre a esta vía?

No era una mujer notable ni era la dueña de un castillo. Era un arroyo.


La Fuente Castellana era uno de los viajes de agua que surtían a los habitantes de Madrid del líquido que bebían antes de que se construyera el Canal de Isabel II, en el siglo XIX . Nacía el riachuelo al norte de la actual Plaza de Castilla. Sus aguas, que llegaban hasta el centro de la villa, manaban a través de diecisiete fuentes públicas, a las que acudían los lugareños a llenar sus cántaros.

Esta zona, que ahora contemplamos desde arriba, estaba llena de huertas y árboles. En sus márgenes se alzaban mansiones de recreo, pertenecientes a las familias adineradas de la corte. En 1830 se urbanizó el camino, y se le puso el título de paseo de las Delicias de la Princesa, aludiendo a Isabel II, que acababa de nacer. El arroyo de la Castellana fue entonces canalizado y cubierto para facilitar el paso de carruajes por la vía, que terminaba en la plaza que lleva actualmente el nombre de Emilio Castelar.

En el extremo norte del paseo se construyó en 1876 un hipódromo que fue famoso y concurrido por la mucha afición que le tenían los madrileños a las carreras de caballos. El hipódromo (que se hallaba en el solar en que ahora se ubican los Nuevos Ministerios, a la derecha de la fotografía) hubo de cerrarse y derribarse cuando la autoridad competente proyectó, a principios del siglo XX, la ampliación del paseo para conectarlo con la carretera de Francia. El proceso fue complicado: las negociaciones se alargaron veinte años.

En 1933 se abrió, por fin, al tránsito la prolongación de la Castellana: desde la plaza de Emilio Castelar hasta la Plaza de Castilla, donde se unía a la carretera de Francia. El proyecto urbanístico, firmado por Secundino Zuazo, incluía la construcción de unos edificios gubernamentales, cuyos cimientos se pusieron en época de la República. La guerra retrasó las obras y la culminación de las oficinas ministeriales.

La Castellana, tal como hoy la vemos, guarda pocos recuerdos de los jardines y palacetes que antaño surgieron en sus márgenes. Hoy es una vía de tráfico veloz, jalonada por torres de bancos, empresas y comercios, entre los que circulan riadas de peatones que acuden a la zona, no tanto para pasear bajo los árboles, como para realizar un trámite financiero, una gestión urgente o una compra cuantiosa.

9 comentarios:

fritus dijo...

Precioso post este, del arroyo de la castellana. Te lanzo un saludo desde mi balcón, con vistas a la más peuqña de las pitiuses, la isla Conejera( sa Conillera). Un abrazo, y felicidades por este blog tan acogedor

Carlos F. dijo...

Interesantes Cecilia, muy interesante. Vivo en Madrid aunque soy de fuera y no tenía ni idea.

brujaroja dijo...

Siempre es estupendo asomarse a tu balcón. Las vistas, siempre, son magníficas, tanto cuando se abren al alma humana, o a la ciudad, y siempre a la vida.

angela dijo...

Yo la recuerdo con algunas casas de indianos y palacetes aún...Hoy nada tiene que verGracias por compartir esta magnifica clase de geografía urbana.Un abrazo. Angela

Javier dijo...

Así se puede aprender. Muy buena la explicación.
Cómo lo haces para ser tan prolífica y escribir casi cada día, en lugar de bloc has conseguido afortunadamente que sea un diario del mundo abierto e interesante.

Un abrazo

Felipe dijo...

Siempre es bueno conocer detalles de tu ciudad, nuestra ciudad.
No ten�a ni idea y eso que llevo en Madrid muchos, muchos a�os.
Sigue asomandote al balcon tu mirada sera la nuestra.
Un saludo

Nacho G.Hontoria dijo...

Parece mentira que un pequeño arroyo haya dado lugar a ese eje fundamental para Madrid donde están las principales empresas del país ¿verdad?

Maria dijo...

Yo soy madrileña pero no conocía esta historia. Me encantan estas curiosidades Cecilia. Un abrazo

josep estruel dijo...

Magnifico Cecilia.
Has puesto un post que todos tendriamos que copiar del tuyo.
Yo por lo menos si te pido permiso para ello.
Es un tema que me encanta.Yo tengo varios libros que explican el origen del nombre de las calles(en este caso Barcelona) y otro que es la historia del barrio donde nací.
Muy bien explicado,es como si me hubieses regalado un trocito del Paseo.
Un abrazo.