jueves, 28 de febrero de 2008

Cuatro mujeres

Cuatro mujeres que querían ser libres, huir del dolor y de los golpes. ¿Qué hizo por ellas esta sociedad que predica el bienestar y el progreso? ¿Quién las ayudó? ¿Quién oyó sus gritos, quién detectó las miradas de angustia que auguraban su trágico destino?
Nadie detuvo la mano criminal que acabó con sus vidas un estúpido martes de febrero en cuatro lugares diferentes del país: Cullera, Valladolid, Madrid y Puerto de Santa María.
No es preciso conocer sus rostros, ni siquiera sus nombres, para sentir las salpicaduras de su sangre impregnando nuestras vestimentas.

5 comentarios:

Franziska dijo...

Esta situación desborda todos los cauces de la conducta humana y más parece que se ha desatado en los hombres una enfermedad cruel y que deshonra a la especie a la que pertenecemos. No sé: yo no tengo la fórmula para arreglarlo y, en muchas ocasiones, ni siquiera deseo pararme a pensarlo. ¡Es tal la impotencia que siento!

Franziska dijo...

Quiero darte las gracias por tu visita. Te has apuntado a mi juego y me has proporcionado una palabra luminosa: "sortilegio".

Estaré muy lejos de alcanzar la altura de la palabra pero sólo es un juego. Lo voy a publicar dentro y ocupará el lugar de un comentario largo. En pocos minutos estará. Espero que no tengas ningún reparo con el texto, si fuera así, por favor, dímelo e inmediatamente retiro lo que tú me indiques.

Anónimo dijo...

una enfermedad que se ha desatado en "ALGUNOS" hombres, no en los hombres.

Cecilia Alameda dijo...

No, claro que no hay que generalizar. La mayoría de los hombres no están "enfermos". Los asesinos son contados, y el dolor que causan no recae sólo en las mujeres, sino que también hiere a muchos hombres: padres, hermanos, hijos... Por cierto, en algún momento escuché a una mujer que negaba que hubiera guerra de géneros porque, decía ella, ¿cómo vamos a pelear las mujeres contra los hombres, si son nuestros hijos?

Cigarra dijo...

A veces pienso que tienen razón los que dicen que dar publicidad a estas noticias hace que se multipliquen los sucesos parecidos. Que ver cómo otros asesinan, empuja a los maltratadores al asesinato, por imitación. Pero ¿cómo vamos a dejar pasar en el silencio tanta barbarie?
Nadie parece tener la solución, pero si hay algo que podamos hacer los ciudadanos del montón, creo que es detectar los casos que tengamos próximos, hablar con las mujeres que caen en realciones así, denunciar antes de que sea tarde, y desde luego hacer un vacío social de repulsa hasta agresiva a los individuos de nuestro entorno en los que detectamos esas actitudes. Porque no son monstruos verdes, son vecinos de nuestras casas, compañeros de nuestros trabajos, gente con la que nos cruzamos todos los días. Que les miremos como si llevaran una marca infamante en la frete "maltratador". Y si no se someten a un plan de reeducación, que sientan el rechazo absoluto de todos los que les rodean. Son enemigos públicos, que sepan que lo sabemos.