Me lo figuraba mientras leía la última página de la revista. Mi figuraba a un hombre hábil que fabrica un bello mueble para guardar sus enseres, un mueble tan hermoso que sus convecinos acuden en tropel a contemplarlo y se deleitan en ello. El alcalde lo declara bien de interés cultural para su pueblo. Pasan los años, el hombre fallece y sus hijos heredan el mueble que, después, legarán a sus hijos o a sus sobrinos. Un día los sucesores reciben la visita de un agente de la autoridad que les comunica que han de entregar el bello mueble al consistorio para que sea exhibido en el museo municipal, puesto que se trata de una obra de arte. De nada valen las protestas de los dueños, alegando que el mueble lo construyó su padre o su abuelo con sus propias manos y con material pagado de su bolsillo, y que en sus cajones se guardan su vajilla o sus atavíos. El mueble es confiscado sin atender a razones de ningún tipo.
¿A que la situación resulta grotesca? Yo me puse a imaginarlo mientras leía el artículo dominical de Javier Marías. El escritor, con la destreza de léxico y la claridad de ideas que le caracterizan, denunciaba la inmensa injusticia que supone el que una obra de creación deje de pertenecerles a los hijos o a los nietos de un autor, so pretexto de que por su valor cultural ha de compartirse con el público, cuando no se procede de igual forma con fincas, edificios, monedas, cuentas de banco, mobiliario de lujo, etcétera. ¿Por qué no se puede enajenar un bello jardín o un palacio del siglo XVIII, respetándose la propiedad privada física, y sí se puede usurpar la propiedad intelectual de quien ha compuesto una sinfonía o ha escrito un poemario? ¿Por qué ha de tener más privilegios el heredero de un terrateniente o un millonario que el de un pintor o un novelista?
Dice Marías (y él sabe decirlo de forma tan contundente que yo aconsejo leer su artículo) que el asunto cobra mayor gravedad porque lo que se ‘saquea’ no es sólo una posesión material sino, también y sobre todo, una invención de su autor, algo que no existiría de ninguna manera si un hombre o una mujer no lo hubiera extraído de su propia mente, de su corazón o de su memoria. Crear no es sólo transformar un elemento material sino inyectarle un elemento intangible que brota directamente del artista. Pero mejor leer el original. Yo aporto el enlace.


3 comentarios:
Veo que estas muy animada. Animo. Ya te he puesto en los enlaces
Estoy empezando a leer tu blog, ahora que es viernes y tengo un poco de tiempo. Veo que has publicado mucho, en cuanto me ponga al día, te haré un comentario que se pueda llamar así... Sigue publicando!
Besos
Nunca lo había pensado de esa forma. Siempre me imaginaba a unos tataranietos perezosos viviendo de las regalías de los tangos de Discépolo...
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